Eduardo "Lalo" Fernández
Por fin llegó el Mundial y para Uruguay no pudo ser mejor, ya que debutar ganando por cinco goles no es cosa de todos los días. No fue partido. La superioridad de los celestes fue tan abrumadora que todo se resumió a saber por cuántos goles iba a ganar. Lo de Bolivia fue un verdadero caos futbolístico, un equipo timorato, tácticamente un entrevero dando la sensación que no tenía fuerza para hacer dos pases seguidos y que si no juega mejor es el gran candidato a quedar último en la tabla. Como la eliminatoria recién empieza y tiene la ventaja de jugar en la altura quizás no este dicha la última palabra, pero lo realizado el domingo fue de una ingenuidad tal que resulta incomprensible para una justa a nivel mundial.
Frente a ese rival Uruguay se movió como pez en el agua (lluvia aparte) ya que con la continua presión de los tres puntas sobre los defensas verdes, los que perdieron cada pase que hicieron, embretó de tal forma al contrincante que no lo dejó cruzar la mitad de la cancha por largos períodos. El medio campo boliviano a pesar de ser de cuatro y hasta cinco jugadores, se paró tan mal que con un pase al vacío quedaban fuera de la conversación. El trabajo de Chevantón, Forlán, Ligüera, Recoba, el mismo Bueno y algo menos Núñez y Sosa fue a voluntad. Llegaron cuantas veces se lo propusieron pero erraron tantos goles ( no menos de cuatro en el primer tiempo) que demoraron no sólo en hacer el primero, un golazo por la rapidez y precisión de Recoba, Bueno y Forlán (autor del gol), sino también el segundo que debió llegar mucho antes. Fue un paseo en el primer tiempo y una jarana en el segundo en donde para colmo de males los bolivianos se quedaron con un jugador menos. Para estar a tono con la tarde los goles siguieron lloviendo y un centro cerrado se transformó en el tercer gol y pico, un balazo espectacular marco el cuarto y un toque sutil el quinto. Hubo para todos los gustos. Ante tal panorama para qué preocuparse del fondo si los contrarios no llegaban ni a la puerta del frente. Munua se murió de frío y cortó el primer centro a los 33 minutos del segundo tiempo, es más, si los de la línea de tres jugaban de espalda y sin arquero, Bolivia tampoco hacía un gol. En esta oportunidad a Uruguay le alcanzó y le sobró con lo que hizo, al margen de equilibrios, coberturas de zonas, posesión de la pelota y otros menesteres. El equipo estuvo al nivel de los partidos de práctica, Bolivia incluso jugó menos que Corea y ni hablar que de Argentina. Ganar de local era la obligación y Uruguay cumplió y con creces para deleite de los aficionados; ahora otro será el rival y se supone que herido como está, luego de la goleada que le hiciera Perú, las dificultades van a ser distintas. El técnico sabrá cómo encarar el partido, que no será sencillo pero ir con 5 goles en la columna del haber seguramente habrá de preocupar a los paraguayos quienes, por otra parte, están obligados a ganar. En su primer partido no hubo sorpresas, Uruguay atacando dejó la sensación de ser contundente, impresión que no fue la misma cuando defendió. La duda empezará a develarse frente a Paraguay. El primer examen ya pasó y Uruguay lo salvó con cinco, pero para recibirse de finalista le quedan varios exámenes más.