La patronal de taxis solicitó 200 nuevos puestos de estacionamiento en agosto del año pasado, cuando la crisis comenzó a apretar y ya no era negocio trillar las calles en busca de pasajeros. La situación se agudizó con el tiempo y además el gas oil subió un 30 por ciento en pocos meses, pero "la Intendencia sigue diciendo que está estudiando el tema y continúa multando a los conductores que esperan pasaje estacionados", se quejó Mario Soca, secretario general de Cepatu, la gremial única de propietarios de autos con taxímetro.
Las avenidas 18 de Julio, 8 de Octubre, Bulevar Artigas y los alrededores de Tres Cruces y General Flores son "zona prohibida" para los taximetristas. El mes pasado la comuna recordó, a través de un comunicado que llegó a la casa de cada trabajador, las áreas que no están habilitadas para estacionar, dijo a El País el director de la División de Tránsito, Felipe Martín.
El jerarca explicó que los trabajadores deberán "respetar" la normativa para evitar accidentes de tránsito y molestias a los contribuyentes.
Recordó que la comuna realiza un seguimiento de la situación del sector en una comisión integrada por representantes de los trabajadores y de las empresas.
Martín expresó que en muchos casos los vecinos realizan denuncias contra los taximetristas por estacionar en lugares no habilitados, frente a garajes particulares, cerca de paradas de ómnibus y por ruidos molestos.
Explicó que la circular recuerda que además de cumplir con el reglamento de tránsito un taximetrista no debe tener el volumen de la radio del vehículo muy alto o tirar basura en las calles.
"Un taxi parado frente a una casa puede ser muy molesto porque puede pasar varias horas con la radio encendida y tirar yerba en la calle", comentó.
Puntualizó que en las principales avenidas la comuna instaló zonas especiales para que los taxis puedan detenerse para levantar un pasajero.
La reglamentación establece además que no podrán estacionar a menos de 300 metros de las paradas o bases que ya están establecidas para evitar la "competencia desleal". La cola de taxis en cada parada no podrá estar integrada por más de diez unidades.
Además los taximetristas deben cuidar el medio ambiente evitando ruidos molestos, gritos entre trabajadores y motores encendidos.
Los taxis tampoco podrán estacionar en las paradas de ómnibus, en los canteros centrales de las principales avenidas, cerca de los carteles de señalización de Pare y Ceda el Paso y en doble fila.
DIFICULTADES. Los taxis ya no recorren las calles de Montevideo buscando nuevos pasajeros sino que prefieren quedarse en una esquina para no gastar combustible.
Esta nueva modalidad determinó que las esquinas de la ciudad se vean saturadas de unidades porque los lugares habilitados por la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) para estacionar no son suficientes.
Hace dos meses el presidente del Centro de Propietarios de Taxímetros, Oscar Dourado, dijo que en menos de tres meses la comuna colocó 2.000 multas a los vehículos que estaban estacionados fuera del área permitida.
A modo de ejemplo Dourado dijo que hace una semana un mismo taxi fue multado tres veces en menos de una hora. Cada multa tiene un costo de dos Unidades Reajustables (UR).
En esa instancia, los trabajadores expresaron que las multas son un "daño económico" y reclaman poder estacionar en lugares de tránsito de personas.
CIFRAS. De los 30 viajes que realizaba cada unidad durante un turno de diez horas actualmente la cifra disminuyó a menos de la mitad. Dorado explicó que de los 100 kilómetros que recorrían, 70 kilómetros estaban ocupados y 30 libres. Hoy solamente ocupan 28 kilómetros y el resto están sin pasajeros. El presidente de la gremial agregó que el aumento del precio del combustible influyó negativamente en las cuentas del sector. Agregó que hace un año el combustible significaba el 11% de la tarifa y actualmente el porcentaje se ubica en el 34%.