Londres simula atentado para prepararse ante lo "inevitable"

LONDRES - Tiendas de descontaminación, policías en trajes de protección, barrio cercado: la City de Londres tomó hoy las características de una película catástrofe durante un ejercicio de simulacro de atentado químico, en momentos en que Scotland Yard considera inevitable una acto terrorista en Gran Bretaña.

A cuatro días del segundo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, unos 500 policías, bomberos, personal hospitalario y empleados del metro londinense participaron de este ejercicio a gran escala en pleno centro del barrio financiero de la capital inglesa.

El escenario escogido recuerda extrañamente al atentado con gas sarín perpetrado por la secta japonesa Aum en el metro de Tokio en marzo de 1995, que causó 12 muertos y miles de heridos.

El ejercicio de hoy simuló un ataque con un producto químico indeterminado en la estación Bank del antiguo metro londinense.

Poco antes del mediodía (11H00 GMT), el conductor de un metro señaló el incidente a su centro de control, dando la señal de partida a una operación compleja que debía continuar toda la tarde.

El metro se inmovilizó a unos cincuenta metros de la estación. Unos minutos después, los primeros vehículos de auxilio llegaron al lugar, ayudados por el casi inexistente tráfico dominical en este barrio de oficinas.

Rápidamente, los primeros bomberos instalaron tiendas de descontaminación cerca de las entradas de la estación Bank, mientras que las calles vecinas fueran cerradas a la circulación. Expertos vestidos con trajes de protección y armados con aparatos de detección intentaban determinar la naturaleza misteriosa del agente químico.

Una vez que llegan a la superficie las primeras "víctimas" válidas -representadas por unos sesenta aprendices-policía- son cubiertas con una amplia capa plástica naranja bajo la cual se quitan sus ropas contaminadas. Los primeros auxilios son brindados en el lugar, mientras que los casos más graves son transferidos al hospital más cercano.

Unos 120 metros bajo tierra, en la estación y en la penumbra del túnel, los socorristas trabajan metódicamente y con calma, lejos del pánico que no faltaría en un escenario real de atentado.

Las autoridades tuvieron cuidado en precisar que el ejercicio, planificado desde hace varios meses, no responde a ninguna amenaza terrorista específica.

"Debemos probar nuestra respuesta a lo que podría ocurrir en caso de ataque terrorista", explicó el domingo el ministro británico de Transporte, Alistair Darling. "Lamentablemente, vivimos en un mundo en el que un ataque contra Londres no puede ser excluido", agregó.

El jueves, el ministro del Interior, David Blunkett, había prevenido que un ataque suicida en Londres sería una "conclusión lógica" del compromiso de Gran Bretaña junto a Estados Unidos en la lucha antiterrorista tras el 11 de septiembre de 2001.

El ministro rechazó, sin embargo, utilizar la palabra "inevitable", como había hecho un día antes el jefe de Scotland Yard, John Stevens.

AFP

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