Melbourne - Las autoridades de Camberra no permitirán que el observador científico que viaja a bordo de la nave uruguaya acusada de pesca ilegal, "Viarsa I", desembarque antes de llegar a Freemantle (Australia Occidental), informó hoy a EFE un portavoz del Ministerio australiano de Exteriores.
A pesar de que el Gobierno de Uruguay solicitó a las autoridades australianas el desembarque del observador, el portavoz de Exteriores, Chris Kenny, indicó que el "uruguayo puede ser clave como testigo del caso".
El "Viarsa 1" fue avistado por el patrullero australiano "Southern Supporter" cuando pescaba ilegalmente en aguas de este país el pasado 7 de agosto.
Tras una persecución de 21 días por las aguas heladas de la Antártida, el pesquero fue abordado el 27 de agosto por fuerzas surafricanas, australianas y británicas a unos 3.700 kilómetros de distancia de Ciudad del Cabo (Sudáfrica).
Al parecer, el científico, un funcionario de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos de Uruguay, es el encargado de vigilar que el pesquero respete las normas internacionales.
Kenny añadió que las relaciones entre Australia y Uruguay se basan en la cooperación, y dijo que Camberra ha ofrecido al Gobierno de Montevideo la posibilidad de enviar a un funcionario para que participe en los interrogatorios para determinar si el "Viarsa I" pescó o no ilegalmente en aguas australianas.
Se espera que el buque, que aún navega en aguas sudafricanas, alcance puerto en Australia con toda su tripulación a bordo a finales de este mes.
La tripulación del "Viarsa I" está compuesta por cuatro uruguayos, entre ellos el capitán, dieciséis chilenos, trece españoles, tres portugueses, tres peruanos y un rumano, informó a EFE fuentes de la embajada de Uruguay.
El barco transporta cien toneladas de merluza negra, también conocida como bacalao de profundidad, valoradas en 1,1 millones de dólares.
La pesca de la merluza negra no es ilegal, salvo que se realice en zonas donde la especie está protegida, como ocurre en aguas australianas. EFE