ROMA - Un gen es el causante de la dislexia, incapacidad parcial relativa a la lectoescritura, uno de los problemas más comunes detectados en edad escolar.
El descubrimiento, publicado en la revista Academia americana de las ciencias, Pnas, se debe a dos grupos de genetistas escandinavos y representa el primer paso hacia la comprensión de las mutaciones genéticas que causan dificultad en leer y reconocer las palabras, un disturbio que afecta del 3 al 10% de la población.
El estudio, coordinado por Juha Kere, fue realizado por la Universidad finlandesa de Helsinki y por el Instituto sueco Karolinska, de Estocolmo.
El estudio mostró que en los individuos afectados por la dislexia las informaciones se elaboran en áreas del cerebro diferentes a las utilizadas por la mayor parte de las personas no afectadas por este disturbio.
Se trata de un fenómeno que no tiene ninguna relación con la inteligencia. Al contrario, muy a menudo las personas que sufren de dislexia tienen una inteligencia superior a la media.
Hasta ahora se demostró que los niños que sufren de dislexia utilizan el hemisferio derecho del cerebro, en vez del izquierdo, para elaborar todas las informaciones necesarias para leer y escribir correctamente.
En consecuencia, aprender a leer se vuelve muy difícil, y a menudo los niños que sufren de dislexia corren el peligro de un rendimiento bajo en la escuela si no se los sigue con especial atención.
Desde hace tiempo los estudiosos sospechaban que la dislexia tuviera un componente genético, pero recién ahora se vuelve posible comprender a fondo las causas de este disturbio.
Fue posible identificar al gen responsable, llamado DYXC1, estudiando una familia en la cual estaban presentes muchos casos de dislexia.
El padre tenía una historia de grandes dificultades en la lectura y en la escritura, al igual que sus tres hijos.
Los datos genéticos relativos a este grupo familiar fueron confrontados con los de 20 familias finlandesas compuestas por 58 miembros disléxicos y 61 miembros no disléxicos.
Se vio de este modo que en la primera familia el gen DYXC1 era inactivo, mientras en otra el mismo gen tenía una alteración, una señal de stop en el lugar equivocado que provocaba la producción de una versión más breve de la proteína correspondiente en las células nerviosas.
La proteína se llama como el gen que la produce, DYXC1, y no se parece a ninguna otra proteína actualmente conocida.
Según los investigadores, el gen DYXC1, por sí solo, no logra explicar todas las causas de la dislexia.
Pero en un disturbio tan complejo -observan los estudiosos- incluso un aumento modesto del riesgo genético puede resultar un elemento interesante .
Es muy probable que el gen DYXC1 desempeñe un papel importante en ayudar a las células a afrontar el stress, pero muy probablemente no es el único gen involucrado en la dislexia.
ANSA