Imperdible concierto barroco

| El grupo que lidera Enrico Gatti es especialista en compositores italianos de los siglo XVII y XVIII

EDUARDO ROLAND

Los aficionados a la música barroca en general, y a la ejecutada con criterios historicistas en particular, tendrán esta noche una excelente oportunidad de ver en vivo a un exponente mayor del género: el Ensemble Aurora de Milán que dirige el violinista Enrico Gatti, pionero del "resurgimiento barroco" en Italia. La cita es a las 19.30 horas en la notable Sala Balzo del Complejo de Salas del Sodre ubicado en Florida y Mercedes. Las entradas, cuyo precio único es de 80 pesos, estarán a la venta hoy en la boletería de la Sala Brunet (18 de Julio 930), a partir de la 16 horas.

En efecto, el cuarteto italiano que integran Enrico Gatti y Rosella Croce en violines, Gaetano Nasillo en violonchelo y Anna Fontana en clavicémbalo será el primer grupo especializado en música antigua (anterior al 1800) que se presente este año en en el ciclo de Música de Cámara Italiana "Latina 2003" que organiza el Cidim con apoyo del Sodre.

El repertorio que el Ensemble Aurora interpretará en Montevideo, rigurosamente italiano, comprende piezas de cuatro eminentes compositores coetáneos: Arcangelo Corelli (1653-1713), Francesco Geminiani (1687-1762), Pietro Locatelli (1695-1764) y Antonio Vivaldi (1678-1741). Por esas casualidades, el Ensamble Aurora cerrará su actuación con la misma obra que lo hizo el ensamble L’Astree hace un año, la Sonata a tres para dos violines y bajo continuo (opus 1, N° 12), conocida como "La Follia".

Justamente, L’Astree fue el primer grupo barroco que se presentó en el marco del ciclo "Latina 2002", también en el mes de agosto. Lo cierto es que "La Follia" es una obra especial para dar un cierre contundente a un concierto, en virtud de su vivacidad y poder expresivo. La versión de los muchachos de L’Astree tuvo la misma fuerza que la de un "power trio" de rock, pero con instrumentos acústicos de hace 200 años. Habrá que ver el enfoque que le dará Enrico Gatti para comparar versiones.

PIONERO. No obstante el merecido prestigio de nombres como Fabio Biondi o Giovanni Antonini (directores de Europa Galante e Il Giardino Armomico, respectivamente), fue Enrico Gatti el primer violinista italiano en estudiar violín barroco, para lo que tuvo que viajar a La Haya, Holanda, a estudiar con Segiswald Kujken, un especialista en la música del seiscientos y setecientos.

Porque aunque parezca paradójico, aquella potencia musical que fue Italia durante el Barroco perdió contacto con las fuentes del periodo durante el Romanticismo y parte importante del siglo XX, hasta que por los años 60 grupos como I Musici o I Solisti Veneti tuvieron el mérito de rescatar del olvido sobre todo a Vivaldi, pero con un criterio más clásico que barroco, que a fines de los 70 y principios de los 80 terminó por aburrir a los músicos y escuchas más jóvenes que sentían esas propuestas como muy livianas y/o monótonas.

Fue así que en los centros culturales de la Europa del Norte (con la luminosa excepción del catalán Jordi Savall) intérpretes y musicólogos comenzaron a revisar los criterios interpretativos para leer las partituras barrocas. Y así, en última instancia, la generación de los neo-barrocos italianos le debe a Holanda, Alemania o Inglaterra su existencia.

IDENTIDAD. Ahora, la proliferación de grupos italianos que se alistan en esta corriente revisionista es impresionante, pero la tarea de buscar un sonido propio para los grandes barrocos italianos estuvo reservado a los músicos-investigadores más lúcidos e inquietos. Entre los cuales está Enrico Gatti, quien como Fabio Biondi (otro violinista) han logrado lo que se ha dado en llamar "suono italiano".

Pero el tema tiene muchas aristas nada sencillas y es apasionante. En reciente entrevista con La Nación de Buenos Aires, Gatti se refiere a este tópico cuando se le pregunta si se puede "hablar de un estilo italiano para la interpretación barroca". El violinista que esta tarde tocará en Montevideo respondió que "siempre lo hubo, en todas la épocas, pero no se trata de hablar de un solo estilo italiano, en todo caso las diferencias históricas son culturales y se deben también al lenguaje".

"La música también es un lenguaje y nosotros tocamos con una cadencia que es como nuestra lengua latina, el italiano. Siempre buscamos un fraseo vecino al lenguaje, recordemos que antiguamente el objetivo de los instrumentistas era imitar la voz humana", concluyó el violinista.

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