SILVIA PEREZ
Ignacio González es el enganche de Danubio, tiene 21 años y está en segundo de Facultad de Economía.
Cuando era más chico y jugaba en Séptima aseguraba que su prioridad era el estudio. Hoy, las cosas han cambiado y en este momento lo principal es el fútbol, aunque aclara: "pero quiero terminar la carrera". Eso sí, todavía no ha decidido si quiere ser contador o administrador, pero en cambio tiene claro que no quiere ser economista.
—¿Cómo está todo para el partido de esta noche?
—Muy bien, lo único que en estos últimos días ha sido difícil de controlar es la ansiedad, las ganas de que el partido frente a Nacional empiece de una vez por todas. Estamos con todas las pilas puestas y tenemos ganas de tomarnos revancha del año pasado. Muchos dicen que Nacional ahora no está bien, pero nosotros sabemos que Nacional es un grande. Nacional es Nacional. Jugar frente a un equipo grande este tipo de copa cuesta el doble.
—Decís que a Nacional le sirve, ¿y para ustedes que significa?
—Para nosotros también es muy importante, porque Danubio tiene una determinada imagen en el medio local. Somos el cuadro que jugó las finales en los dos últimos años y nos hemos ganando el respeto de todos. Queremos que pase lo mismo en el exterior, mostrarnos y que sepan quién es Danubio y qué clase de jugadores tiene.
—¿Qué es lo que te pide Roberto Roo?
—Me pide que agarre la pelota, que la haga jugar y que me mueva por el frente de ataque. El prefiere que juegue de enganche y yo también porque es el puesto en el que jugué desde las inferiores y como estoy en el medio puedo aparecer por todos lados. A veces cuando se da el cambio de técnico es difícil para los jugadores, pero con Roberto no tuvimos ningún problema porque ya lo conocíamos de sobra. Estuvo como 6 años siendo gerente deportivo, siempre al lado nuestro, apoyándonos y consiguiéndonos cosas. Nos conocemos mucho todos.
—¿Qué pasa esta noche?
—Tenemos todas las chances para ganar y el equipo necesario para superar a Nacional.