JOSE MARIA BELLO
Todo comenzó el 23 de diciembre del año pasado, cuando Alvaro Navarro, que entonces tenía 17 años, era jugador, goleador y una de las más firmes promesas de las divisiones juveniles de Defensor Sporting, estaba integrando la selección celeste que iba a disputar el Sudamericano Sub 20 en Montevideo, y recibió una noticia que en principio le cambió la vida. Un tiempo atrás había notado que tenía un bulto en el cuello, el cuerpo médico de la selección lo llevó a una consulta con el Dr. Luis Alberto Castillo, oncólogo, hombre de fútbol, también presidente de la Federación Uruguaya de Básquetbol, y notoriamente vinculado a la institución violeta, quien le realizó varios exámenes, incluida una biopsia, luego de la cual tuvo que decirle al "Chino" que tenía un Linfoma Non-Hodgkins.
De ahí en más llegaron momentos muy duros para Navarro —que es tacuaremboense de nacimiento, aunque al año lo trajeron para Montevideo—y su familia. De mucho sufrimiento, de mucha incertidumbre. Hasta que apareció una luz en el final del camino y el sábado pasado Castillo volvió a jugar oficialmente al fútbol en Juan Lacaze ante Deportivo Colonia: "fue todo muy difícil, pero el Dr. Castillo fue un gran colaborador en mí recuperación, él se dedica a atender niños y conmigo hizo una excepción que siempre le agradeceré".
—¿Cómo fue la recuperación?
—La recuperación en sí se basó en mucho descanso y eso lo soporté bien, pero la parte más difícil fue cuando llegó el momento de la quimioterapia. La primera la banqué bien, pero las siguientes me dejaban muy mal, me tenía que quedar en cama tres o cuatro días, sin apetito, con un dolor en el bazo impresionante. Quedaba muerto. Cuando me metían adentro del aparato, era tanto el sufrimiento físico como el mental. No hubo día que no vomitara, fue tremendo. Pero tuvo su recompensa.
—¿Quién te respaldaba?
—Dos ángeles que tenía a mi lado: mi mamá, Lilián, y mi novia Giovanna; sin ellas no sé si me hubiera recuperado.
Giovanna, que estaba atenta a la entrevista, halagada por lo que había dicho su novio, acotó: "no fue así, acá los papeles estuvieron invertidos, el que nos daba ánimo a mí y a la madre era él, siempre tuvo una fuerza bárbara, nosotras llorábamos y él nos alentaba".
—¿Pensaste alguna vez que no ibas a jugar más al fútbol?
—Jamás. Sabía que lo que tenía no era una gripe, que era un cáncer pero esa palabra jamás me asustó y, por el contrario, me dio más fuerzas para combatirlo.
—¿Respetaste el tratamiento al pie de la letra?
—Casi. Una vez pasé por la Plaza de Deportes (de la Unión, cerca de donde vive) entré, vi una pelota y le pegué, esa fue la única vez, porque como me dolió el bazo dije: "nunca más".
—¿Cuándo te dieron de alta?
—El 23 de junio, justo seis meses después que me dieron la noticia; y mirá lo que son las coincidencias: un 23 —de diciembre— me entero de la enfermedad, un 23 —de junio— me dan de alta y un 23 —de agosto—volví a jugar.
—¿Cómo fue el regreso?
—Espectacular. Llegué al "Pichincha" y estaban todos mis compañeros de Cuarta, cuando me vieron fueron a recibirme, me quisieron hacer pasar por el túnel de las piñas, pero se dieron cuenta que recién volvía y me perdonaron.
—Los que te conocen dicen que tenés un futuro bárbaro, que sos un "9" espectacular e, incluso, te comparan con el "Polilla" Da Silva. ¿Qué clase de jugador sos?
—Eso de compararme con un grande como el "Polilla" es una exageración. Dicen que tengo buena técnica, gano bastante de arriba y soy veloz. No sé, porque pero siempre la pelota me llega, quizá por suerte; ahora le pego bien con cualquiera de las dos piernas y digo ahora porque después que volví noté que le pegaba mucho mejor de zurda que de derecha, que es mi pierna hábil. No sé por qué será.
—¿El futuro?
—Estar jugando al fútbol nuevamente, luego de haberme recuperado de un cáncer, es como nacer de nuevo y no me va a alcanzar el tiempo para agradecerle a todos los que estuvieron a mi lado; todos los funcionarios que me atendieron en La Española que fueron espectaculares, a mis amigos que siempre me alentaron, a Defensor Sporting que me apoyó constantemente y a Daniel Fonseca que es mí representante y siempre estuvo a mi lado. Por todos ellos y por mi familia es que ahora tengo que demostrar que todo lo que dicen de mí es cierto y la única manera de hacerlo es adentro de la cancha. Hablé con Juan (Ahuntchain) y me dijo que jugara un par de partidos en Cuarta para ir agarrando fútbol y que luego me iba a llevar al plantel principal. Ahora todo depende de mí y sé que voy a llegar.
El cáncer, por suerte, ya es historia. El "Chino" ahora deberá demostrar que es bueno de verdad. Aunque ya hizo el gol de la vida.
"Con dos perfiles"
"Es un jugador con muy buenas condiciones. Entre sus virtudes se destaca que tiene un gran juego aéreo y que le pega con ambos perfiles; está llamado a ser uno de los grandes definidores del fútbol uruguayo. Viene de pasar un momento complicado, pero va a llegar, lleva el fútbol en el alma, lo apasiona. Al principio sufrió un poco, pero luego con esa polenta que tiene salió adelante" (Juan Tejera, actual técnico de Navarro en la Cuarta División de Defensor Sporting).
"Goleador de élite"
"Tiene todas las condiciones técnicas y humanas. Es un muchacho muy educado y apasionado del fútbol, reúne todas las condiciones para ser una estrella de este deporte. Es un goleador de élite, pero no sólo es goleador, él es capaz de hacer una pared, una descarga, un pase con cualquiera de las dos piernas: es completo. Sufrí mucho su enfermedad porque lo conozco desde niño, lo llamé varias veces para alentarlo, nunca pude asimilar lo que le estaba pasando" (Gustavo Ferrín, ex técnico de divisiones juveniles de Defensor Sporting).