GUILLERMO ZAPIOLA
Se trata cabalmente, y no solamente desde el título, de un proyecto familiar. La propuesta de Herencia de familia, película que se estrena mañana en varias salas montevideanas, consiste en reunir a varias generaciones de la familia Douglas, desde el veteranísimo patriarca Kirk hasta su promocionado vástago Michael y el más joven Cameron, hijo de este último, nieto del primero. Muy cerca, e interpretando a la esposa de Kirk está su ex mujer Diana Douglas, la madre de Michael en la vida real.
Escrito por Jesse Wigutow y dirigido por el neocelandés Fred Schepisi, el film es el cumplimiento de una aspiración de veinte años de papá Kirk y su hijo Michael: la oportunidad de hacer una película en la cual pudieran actuar los dos.
PADRE. Kirk Douglas es por cierto una de las leyendas vivientes de Hollywood. Hijo de inmigrantes rusos, nacido en Nueva York en 1916, fue luchador y actor de teatro hasta que su amiga Lauren Bacall lo recomendó a productores de Hollywood, y llamó rápidamente la atención en el excelente policial negro El extraño amor de Martha Ivers (1946) de Lewis Milestone. Tres años después obtuvo su primera nominación al Oscar por su actuación en el film de boxeo El triunfador. Volvería a ser nominado por Cautivos del mal (1952) y Sed de vivir (1956), ambas de Vincente Minnelli.
En 1956, Douglas fundó una de las primeras empresas independientes de Hollywood, llamada Bryna en honor a su madre, y a través de ella impulsó una serie de films significativos como Los vikings de Richard Fleischer, La patrulla infernal y Espartaco de Stanley Kubrick, Los valientes andan solos de David Miller y otros. También ayudó a terminar con las "listas negras" al reconocer desde los créditos que sus films Espartaco, Ultimo atardecer y Los valientes andan solos fueron escritos por el prohibido guionista Dalton Trumbo.
VASTAGO. Hijo de Kirk y Diana Douglas, Michael Douglas nació en Nueva Jersey y acompañó durante muchos años a su padre en los sets de filmación. Se inició como actor a comienzos de los años setenta en algunas producciones de su padre, hizo teatro y televisión, y en 1972 logró un contrato estable en la serie Las calles de San Francisco, que hizo su primera fama y de la que llegó a dirigir dos episodios.
Su carrera cinematográfica ha sido amplia y variada, desde el drama de denuncia El síndrome de China hasta el suspenso de Coma, las aventuras Dos bribones tras la esmeralda perdida y La joya del Nilo, la denuncia del universo de las altas finanzas de Wall Street o el erotismo policial de Bajos instintos. Más cerca se lo vio en la interesante Fin de semana de locos y la mucho más convencional Traffic.
A través de su empresa Big Stick Productions, Michael impulsó la adaptación al cine de la pieza teatral Atrapado sin salida, que en las tablas fuera protagonizada por Kirk. La elección de Jack Nicholson para encarnar el papel en cine (se entendió que Kirk estaba demasiado viejo) constituyó para padre e hijo un dolor personal.
COLABORACION. Tras el accidente de helicóptero que sufrió hace algunos años, y un ataque posterior, pudo pensarse que el legendario Kirk había quedado definitivamente excluido de la pantalla. Sin embargo regresó en algunos papeles menores y en apariciones especiales en televisión. Seguía empero en pie la idea de una película que reuniera a la familia.
Los Douglas sostienen que los sucesos del 11 de setiembre apresuraron la resolución. Como muchos otros norteamericanos quedaron impactados por la tragedia de los atentados y la sensación de vulnerabilidad que sugerían. El concepto de "valores familiares" adquirió súbitamente un nuevo significado.
Hacia fines del 2001 Michael tenía entre manos la producción de la comedia de acción The In-Laws, nueva versión de un éxito de los años ochenta en el que actuaran Alan Arkin y Peter Falk, pero entendió que el tema, que implicaba maquinaciones de la CIA en el extranjero, no era lo más adecuado para el momento. En ese momento el joven guionista Wigutow le acercó la idea de lo que se convertiría en Herencia de familia, y todo empezó a encajar.
Para adaptar al personaje del padre a la "persona" de Kirk Douglas, el guionista Wigutow hizo de él un hombre que se está recuperando de un ataque, lo que justifica sus dificultades de dicción. Los Douglas entendieron que el libreto de Wigutow establecía algunas sorprendentes proximidades entre la ficción y la realidad de su familia, y ello alimentó la idea de incorporar a otros parientes al proyecto. Diana Douglas, la ex esposa de Kirk y madre de Michael, fue actriz profesional y era una elección cantada para el papel de la abuela. Menos formación tenía Cameron, el hijo de Michael, cuya vocación por la actuación tiene menos de dos años aunque ha hecho alguna cosa en el cine independiente. Su padre Michael insistió empero en que estudiara algunos meses con uno de los mejores instructores de actuación antes de realizar la prueba de cámara para la película.
"LO MEJOR DE NOSOTROS": ATRACTIVO FILM CHEC0En nombre de la dignidad
Aunque se ambienta en años de la Segunda Guerra, Lo mejor de nosotros (otro de los estrenos de hoy) explora las vivencias de una pareja de católicos que decide proteger a un vecino perseguido (y judío), dibujando tales apremios con pinceladas de drama y de humor. El resultado de esa película checa que fuera candidata al Oscar a mejor film extranjero no es solamente conmovedor sino que queda muy lejos de la sentimentalina con la que Roberto Benigni supo almibarar La vida es bella.
Gran parte de la historia transcurre en el interior de la casa perteneciente a una pareja que no puede tener hijos y que contiene, al igual que buena parte de las construcciones de entonces, una despensa debidamente disimulada por un ropero. Ese lugar oscuro hasta entonces ocupado por un cerdo colgado de un gancho, una ostentación que los mandamases nazis prohibían a los demás, es destinado como dormitorio para un individuo frágil y tímido que se siente horrible por los apremios a los que somete a sus protectores. Máxime cuando el lugar es asiduamente visitado por un amigo que colabora con los invasores nazis, compartiendo algunos frutos de semejante "privilegio".
Lo que corre por detrás de esa desventura es una lección de humanidad estructurada sobre la dignidad de las personas antes que sobre las posiciones que ellas asumen socialmente. Con muy pocas excepciones, esos individuos que parecen chocar en el espacio tan reducido que les toca en suerte, suelen manifestar sentimientos contradictorios y acusarse en forma equivocada. Hacia el final, cuando la resistencia echa a los invasores, las diferencias no parecen ser tan graves: quien colaboró con los nazis siempre ocultó la presencia del judío escondido y se presta para oficiar de partero, mientras que un individuo que fue incapaz de ayudar al perseguido asoma como uno de los cuadros dirigentes de la resistencia.
Más allá de la anécdota, escrita por Petr Jarchovsky sobre novela propia, sobresale la calidez narrativa del director Jan Hrebejk, un cineasta con varios antecedentes aunque desconocidos en estas latitudes, y el gran talento de sus actores, de nombre igualmente poco familiares. Con esos ingredientes, hay que reconocer que el film recoge lo mejor del cine checo que emergió hacia los años ’60, con un estilo muy similar al de Lo mejor de nosotros para asumir una tragedia colectiva.