De León le agregó 390 páginas a su histórica polémica

| El "Profe" plasmó en un libro, todas sus ideas. El mismo incluye un mensaje al técnico Carrasco

SILVIA PEREZ

El libro del Prof. José Ricardo De León, no se podía llamar de otra manera que "Mi Revolución", porque el "Profe" ha sido eso, un gran revolucionario en todos los aspectos de su vida. Eso sí, al título del libro, se le agrega una pregunta: "¿Antifútbol o fútbol completo?" La gran pregunta. La vieja discusión del fútbol uruguayo. Ahora, cada lector podrá sacar sus propias conclusiones, porque en el libro, las ideas de De León fueron puestas a disposición de todos por Joselo González y Atilio Garrido.

En el libro, se explica con claridad el famoso sistema utilizado por De León; se cuenta la campaña del Defensor del 76; y se habla de la vida del "Profe", entre muchas otras cosas.

Refiriéndose a lo que es el pressing y el dispersing, De León manifesta algo que parece básico: "al fútbol se juega con una pelota, eso está en el reglamento, aunque muchos equipos parece que jugaran con muchas pelotas, porque no están atentos a la pelota que está en juego. Por eso es tan importante, aunque parezca pueril, saber dónde está la pelota. Con mi sistema no marcamos a Maradona individualmente, marcamos la pelota para que no llegue a Maradona, porque se juega con una sola pelota y si no le llega a Maradona, Maradona, no gravita". Cuando explica la aplicación del pressing sobre la salida rival, aclara que: "los que se mueven y marcan mejor, son los jugadores mal llamados creadores, que se aprovechan de los técnicos ingenuos para hacer creer que no saben marcar, se autoadjudican ser creadores y no de marca. Todo ello es para no trabajar y no correr. Los mejores marcadores son los jugadores técnicos e inteligentes. Por ejemplo, en 1954, en el Mundial de Suiza, para el partido de Inglaterra se lesionó Obdulio Varela y jugó Schaiffino en su lugar, transformándose en el mejor marcador de la cancha. Ganó Uruguay 4 a 2. En Europa es común que los mal llamados creadores, terminen su carrera como marcadores, es el caso del Matthaeus en Alemania. Se aprende a marcar y es un fundamento, pero en Uruguay ese trabajo de obrero, por complejo de clase no se quiere hacer". Y aclara que en este tema no hay excepciones: "conmigo hasta Carrasco se aplicaba a la táctica, y eso que él después era el primero en el dispersing, o sea en lanzarse al ataque".

SILLA. Más adelante, al explicar el desenganche, dice: "cada ataque debe hacerse con jugadores distintos. La vieja muletilla que divide etiquetando volantes de creación y volantes de marca, debe ser abandonada. Todos tienen que ser de marca aunque no sean perfectos y todos tienen que ser de creación. Se me dirá que este ideal es imposible porque para esto todos tendrían que ser talentosos, pero la verdad es otra. La verdad es que en todo el mundo no existen más de diez talentos. Lo que ocurre es que se confunden los talentos con los habilidosos. Son cosas distintas". Y al referirse a los relevos, deja claro: "siempre hay que elegir a los jugadores de arriba para abajo, es decir empezando por la cabeza, por la inteligencia, desde divisiones menores". Cuando explica la cobertura corta, cuenta una de sus famosas maneras de trabajar: "en la última fase de los entrenamientos, yo colocaba una silla en la línea del arco nuestro y dirigía la práctica allí sentado, porque mi equipo jugaba sin golero, con la precaución de no dejar al adversario ni siquiera tirar al arco. Por didáctica se ejercitaba primero lo defensivo y luego lo atacante, porque defender es más fácil que ofender y en toda enseñananza se va de lo simple a los complejo, tendiendo a un equilibrio". Luego, en un capítulo posterior, se defiende: "a mí se me achacó de defensivo, se dijo que yo había inventado el antifútbol, cuando salta a la vista que no se puede ganar sin hacer goles y se ha probado que Defensor, Toluca de México y Tolima de Colombia entre otros que dirigí, ganaron porque hicieron más goles que ninguno y les convirtieron menos que a todos".

PSIQUICO. En la segunda parte del libro, titulada "La Doctrina", el primer capítulo se refiere a "Lo Psíquico", y comienza explicando la muletilla con la que Julio Pérez, su amigo, compañero y campeón del mundo del 50, explicaba muchas esencias del fútbol: "es psíquico" decia Julio, para definir las causas de muchas reacciones de los jugadores. En ese mismo capítulo De León cuenta algo que le sucedió en Defensor en el 76: "en la primera fecha jugábamos con Peñarol de noche. Perdimos 3 a 0 y los jugadores no vieron que el línea había levantado la bandera en la jugada del primer gol. Después, como generalmente pasaba, cuando vio que era gol de Peñarol, el línea la bajó. Mis jugadores llegaron al vestuario y vino el dirigente Jorge Franzini, muy enojado y empezó a los gritos a relajar a todos los jugadores porque no se habían dado cuenta de la jugada y no habían ido todos a reclamarle al línea. Pasaban los minutos y la reprimienda seguía, hasta que Líber Arispe no aguantó más y le respondió. Le dijo que no ofendiera, que quién creía que era, que si quería jugara él. Jorge Franzini, furioso por el desplante, le dijo: ‘vos no jugás más en Defensor..’ El martes para empezar el entrenamiento, me crucé de brazos y hablé del partido que perdimos y anuncié el cuadro para el domingo siguiente: ‘Muchachos —les dije— todavía no tengo el equipo, pero quiero que sepan que Arispe juega’. Hice un silencio y agregué: ‘y va a ser el capitán. Sí...sí, va a ser el capitán’. Algo así, ya me había pasado en México, en el Toluca. Cuando faltaban cuatro fechas para terminar el campeonato perdimos un partido. Esa noche había una cena en un restaurante, con todo el plantel y las familias. En determinado momento el presidente empezó a recriminar a los jugadores por el partido perdido. Entonces intervine: ‘usted está humillando a mis jugadores —le dije— ¿usted cree que con jugadores humillados va a salir campeón?’ Me faltó decirle, como decía Julio Pérez, ‘esto es psíquico’. Recuerdo que cuando llegamos a casa, mi difunta esposa me dijo sin reproche: ‘¡qué talento tenés para arruinar los negocios, Pepe!’ Tenía razón, estábamos por salir campeones y con el fin de temporada vencía mi contrato. Podía aspirar a una fortuna para renovarlo, pero como ella previó esa misma noche, no hubo arreglo".

CARRASCO. Hay también un capítulo sobre la selección. En una parte del mismo, De León se refiere a Juan Ramón Carrasco, aunque comienza aclarando que: "en mi opinión el técnico para Alemania 2006, debió ser Hugo De León, a quien hice debutar en el primero de Nacional hace 25 años y se transformó en el jugador y técnico uruguayo más ganador de todos estos años. Se lo he dicho a todo el que me lo preguntó, para mí, a Juan Ramón Carrasco, todavía le faltaba para llegar al punto donde Hugo De León ya había llegado. Pero también me siento en parte responsable de la formación de Carrasco, a quien sé un técnico inteligente como inteligente fue de jugador y crack". Y luego agrega: "en materia de disciplina, prestigio y autoridad, Juan tiene todo el reconocimiento de los jugadores, tal como tenía Passarella.".

Además, dice: "en mi larga trayectoria como futbolista y técnico en nuestro país y en el extranjero conocí muchísimos cracks, pero dirigí a uno distinto a todos: Juan Ramón Carrasco. Y no me refiero a que fuera mejor ni peor, sino a una personalidad especial como hombre y como crack. Carrasco tuvo dos grandes etapas: la de jugador y la de técnico. La de futbolista fue igual a la de técnico. En la de jugador tuvo una faceta que lo destacó: fue su ego, que lo favoreció para llegar pronto y lo perjudicó para ser más de lo que fue. Como técnico está en la etapa inicial, porque su ego no le permitió hacer inferiores, pero él lo sustituyó con su Dream Team. Sus sentimientos son y han sido demostrados con creces. Nunca fue matón ni abusador de los más débiles, siempre ayudó al prójimo y fue leal. Como técnico, Carrasco, va a ir madurando porque tiene pasión por el fútbol, tiene que pensar que el equilibrio atacar y defender es imprescindible. Juan Ramón Carrasco, aquí va mi mensaje: la clave de tu triunfo como técnico está en transportar tu ego, desde ti a los once que tengas en la cancha. Ese es tu ego colectivo y tu gloria será como técnico".

JULIO CESAR FRANZINI

"Una de sus más grandes capacidades es que sabe hacer docencia y es generoso comunicador de sus conocimientos. Sabe enfrentarse a las dificultades y a la adversidad, y posee un magnetismo personal por el cual convence, educa y orienta a los jugadores. Cuando llegaba al vestuario en situaciones adversas, usaba su palabra magica: ‘tranquilidad’. Cuando en cambio venía de uno o varios triunfos, decía su frase contagiosa: ‘¡qué lindo es ganar!’.

ROBERTO ROO

"Tiene que haber dejado mucho ya que hay una escuela de técnicos que son discípulos suyos. Creo que revolucionó el fútbol uruguayo y le faltó el respeto a los grandes. En ese sentido marcó un hito, demostrando que se podía y después otros equipos chicos siguieron sus pasos. En otro orden, su sistema no va con la filosofía de fútbol que se practicaba en Danubio. Nosotros estábamos en la línea de Raúl Bentancor, que se diferenciaba antagónicamente de lo de Defensor".

FERNANDO MORENA

"Antifútbol no, simplemente es que hay gente a quien le gusta ese estilo de fútbol y a otros no. El fútbol se juega de muchas maneras y él tenía una idea muy clara que ya había intentado plasmar en Defensor varios años antes de salir campeón en el 76. Su revolución pasa por haber roto la hegemonía de Peñarol y Nacional y también porque varios técnicos que fueron jugadores suyos siguieron sus pasos, aunque cada uno con su estilo".

MIGUEL PUPPO

"Fue un adelantado a todo nivel. Uno de los pocos que dejó escuela. Enseñó no sólo un sistema táctico, sino a trabajar en él. Le enseñó a muchos muchachos que hoy son directores técnicos, como yo. Fue un fenómeno de la vida. No fue egoista y nos legó un trabajo que es el que hoy nos permite ganarnos la vida. A los que hablan de antifútbol, les digo, que si bien todos tienen derecho a opinar, si dicen eso, no saben nada de fútbol".

PABLO FORLAN

"De León fue el hombre que cambió la historia, eso está fuera de discusión. Es muy inteligente y supo aplicar un sistema, igual al de Holanda 74, pero acá mucha gente decía que era defensivo. Yo, que tuve la suerte de jugar varios años con él, me reía, porque nosotros jugábamos en la cancha del contrario y cuanto más cerca del arco contrario mejor. Si hubiera sido el técnico de la selección cuando tuvo que serlo, seguramente hubiesemos ido a un par de mundiales más".

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