Otra vez violencia

Algo tenían que hacer. ¿Por qué? Porque en su calendario de agitación, la izquierda uruguaya tiene marcado el día 14 de agosto y sus inmediaciones como fecha para efervescencias.

El 14 de agosto de 1968 murió el estudiante Líber Arce. Así conmemoran su lamentable fallecimiento. Claro que más apropiado sería una jornada de silencio, o bien de reflexión sobre hacia dónde conduce la violencia. Pero no. Lo que siembran es más y más odio y barbarie. Por más que se escuden, como siempre, en la supuesta presencia de infiltrados.

Fue así pues que la marcha estudiantil del pasado jueves 14 consistió en arrojamiento de cócteles Molotov al edificio del Centro Militar, así como pedreas y bombas de alquitrán lanzadas contra la sede del Consejo Directivo Central de la Educación Nacional y piedras contra un local de McDonald’s. Finalmente, llegaron a la explanada de la Universidad de la República, sede de cultura y educación, donde se pronunciaron discursos diciendo cosas como que la democracia uruguaya es "perversa" o que aquí son "los cerdos los que legislan y otros cerdos juzgan.

Nada nuevo, si se compara con jornadas análogas de años anteriores, exceptuando que esta vez hubo discrepancias entre los manifestantes. ¿Discutieron? No. Se agarraron a golpes dos grupos de estudiantes de Secundaria.

En resumidas cuentas, todo sigue como antes: grupúsculos violentos predominan en el gremialismo estudiantil, a la hora de manifestar. Grupúsculos que representan la intolerancia, el energumenismo y el espíritu antidemocrático.

Pero hay que recordar que mientras estos personajes se empeñaban en protagonizar colisiones vejatorias, decenas de miles de verdaderos estudiantes estaban en otros lugares, en silencio, estudiando. Decenas de miles que conforman la verdadera mayoría estudiantil. Que muchas veces sienten que lo mejor es alejarse de esta gente. También sienten que son burlados en sus expectativas de futuro, pues estas violencias se enmarcan en planes más amplios. Planes de huelgas y ocupaciones, o sea en actos que demorarán cursos, que obstaculizarán exámenes y elevarán los costos de la enseñanza que todos pagamos.

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