La providencial intervención de un agente policial permitió rescatar del meretricio a una jovencita que había fugado de su hogar. Tres individuos que, bajo amenazas, la habían obligado a prostituírse fueron enviados a prisión como resultado de la eficaz acción del policía.
Todo comenzó la madrugada del jueves pasado, cuando un joven agente de 22 años que caminaba por General Flores y Garibaldi vistiendo de particular fue abordado por una menor de edad. Con cierto nerviosismo la joven le pidió ayuda, advirtiéndole que tres sujetos la vigilaban desde la esquina. Rápidamente le explicó al policía de particular que esos tres hombres le exigían que obtuviera determinada cantidad de dinero a cambio del comercio carnal.
Por si alguna duda quedaba acerca de las palabras de la joven, uno de los sujetos se aproximó y le exigió en forma perentoria a la joven la suma de $ 70. El agente fingió ser un futuro cliente y le dijo a la joven que les comunicara a los individuos que abordarían un taxi.
Pocos minutos después tomaron un taxi, pero en realidad se dirigieron a la Seccional 13ra. donde la menor fue puesta de inmediato bajo custodia, mientras el oficial al mando de la comisaría era informado por el agente de la situación. Con el apoyo de otros efectivos regresaron a la esquina donde aguardaban los tres individuos, mientras en la comisaría comenzaban a indagar a la menor.
Según relató la jovencita a los uniformados, había fugado de su casa el 3 de agosto, luego de negarse a concurrir a una consulta médica. Mientras deambulaba por los alrededores de una plazuela ubicada en Garibaldi y Ramón del Valle Inclán, la menor fue abordada por los tres individuos que más tarde fueron identificados como Leonardo Armando Benavente (24), con antecedentes, S.G.S.D. (26) y M.A.R.P. (25), los que luego de pedirle un cigarrillo entablaron conversación. La joven les contó que había fugado de su casa y los individuos le propusieron que fuera a quedarse en una pieza de la que disponían, en una finca de la calle Guadalupe, entre Valle Inclán y José L. Terra. Allí comenzó su calvario.