La presencia en Montevideo del secretario de Estado español para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Miguel Angel Cortés, fue propicia para que se le planteara un tema candente. El presidente de la República, Jorge Batlle, y el canciller, Didier Opertti, insistieron en la necesidad de lograr con España un acuerdo sobre inmigración que permita darle una mayor certeza jurídica a los uruguayos que residen en ese país en forma "ilegal".
No es un tema menor. En primer lugar, porque son nuestros compatriotas. En segundo lugar, porque son miles de personas que emigraron y que ahora enfrentan duras vicisitudes.
No podemos dejar de recordar que si bien ahora es a los uruguayos a quienes les tocó emigrar, no hace tanto tiempo se trataba de los españoles quienes buscaban nuevos horizontes en América. Y esos españoles no fueron maltratados, no fueron subestimados.
Los años, las décadas, transcurrieron y las dificultades que había en España se amortiguaron. El país prosperó y ahora está exitosamente integrado a la Unión Europea. Más recientemente, la crisis económica golpeó en el Río de la Plata y gente de aquí acudió a la Madre Patria en procura de un trato similar al que oportunamente se dispensó en Uruguay a los inmigrantes europeos.
Algunos hallaron buena recepción. Otros no. Y éstos son los que nos preocupan. La coyuntura que viven es la que nos inquieta. Especialmente si se tiene en cuenta la tradicional relación uruguayo-española y el Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad, firmado por ambas naciones el 19 de julio de 1870 y ratificado el 28 de enero de 1883. Para cerrar, vale la pena citar su artículo 8º: "Los ciudadanos de la República en España y los súbditos españoles en la República Oriental del Uruguay podrán ejercer libremente sus oficios y profesiones, poseer, comprar y vender por mayor o menor toda clase de bienes y propiedades, muebles e inmuebles, extraer del país sus valores íntegramente; disponer de ellos en vida o por muerte y suceder en los mismos por testamento o ab intestato, todo con arreglo a las leyes del país, los mismos términos y bajo iguales condiciones y adeudos que usan o usaren los de la nación más favorecida".