"No compartimos el optimismo que tiene el presidente sobre el agro"

| "Si bien los precios de algunos rubros mejoraron respecto al año pasado, la situación agropecuaria está lejos de ser la mejor y además todo el sector está cargando con el fardo del endeudamiento en dólares, que no se solucionó"

PABLO D. MESTRE

La Federación Rural mantiene sus discrepancias con el Poder Ejecutivo. Tras la reunión mantenida por su Mesa Directiva con el presidente Jorge Batlle, la semana pasada, los representantes de la centenaria institución marcaron la diferencia de visión con el primer mandatario, no sólo de la realidad del sector, sino también del futuro de éste.

Beatriz Costa Silva, presente en el encuentro, analizó en diálogo con El País los puntos básicos de las diferencias de criterios en una extensa charla, de la cual se publica lo sustancial.

—Tras la reunión mantenida la semana pasada, ¿se puede decir que la Federación Rural tiene la misma visión de optimismo que el presidente Batlle sobre la agropecuaria nacional?

—No. Nosotros tenemos una visión mucho más aterrizada de lo que es la realidad del sector agropecuario y también la urbana —sobre todo del interior—, y por ello vemos que es mucho más difícil de alcanzar una reactivación y un despegue del país luego de esta tremenda crisis que sufrió. En cambio, el presidente tiene una visión optimista, pero quizás exacerbada, como que ya lo peor pasó y ahora todo lo que hay son proyectos. Quizás la visión de él es que todo el agro empieza a mejorar cuando nosotros, en el sector, vemos que no es tan así, si bien es cierto que hay algunos precios que han mejorado.

—Al respecto, si analizamos por rubro, por ejemplo el precio de la lana ha mejorado sin dudas...

—La lana ha llegado a sus valores históricos —no es una gran cosa, pero son los valores históricos—, pero hay que recordar que tenemos 9 millones de cabezas de ovinos, lejos de los 25 millones que supimos tener. Por lo tanto el productor, ahora que se podía beneficiar con la lana, no tiene la oveja.

—¿No comparte que en el rubro de los granos se atraviesa por un buen momento?

—El arroz está valiendo bien y se va a seguir cotizando, pero también ha bajado el número de hectáreas y la última cosecha fue bastante mala (unas 80 bolsas por hectárea), sobre todo en Cerro Largo. Los precios de los granos tienen vaivenes, fluctuaciones tipo un electrocardiograma, con picos de alta y de baja. Entonces uno tiene que pisar con pies de plomo, porque también se vivió un período de euforia hace unos años atrás, cuando la gente compró maquinaria y ahora la está debiendo como cinco veces su valor.

—Pero sin embargo en el litoral, los cultivadores argentinos están realizando múltiples inversiones...

—La venida de los argentinos era previsible. Sucede que vienen con plata porque han licuado las deudas y están corriendo, marginando a nuestros propios productores a zonas que no son plantadoras ni están cerca del puerto de embarque de soja. Como en Nueva Palmira y en Young están pagando U$S 100 por hectárea para plantar soja, nuestros agricultores se han tenido que ir a otros departamentos con mucho mayor costo del flete por tonelada, porque no pueden competir con lo que se está pagando, porque no les cierran las cuentas en un mercado con vaivenes.

—¿Y en el sector de la carne no hay mejoras en los valores?

—Si bien hay una mejora en los precios, somos conscientes que el precio de la carne no depende tanto del valor internacional del producto y que se conquisten mercados, sino del mercado. Cuando hay oferta de novillos, el precio baja y cuando faltan novillos —como es el caso puntual en este invierno, porque la gente no ha hecho praderas, porque no tuvo plata para refertilizar—, entonces el precio sube. Habría que ver si este valor se mantiene en setiembre y qué puede pasar.

—¿Ud. no cree que en primavera pueda subir el precio?

—Es como la teoría del Caos, que dice que una mariposa en Japón puede provocar un huracán en Florida. Es muy anticipado saber cómo se va a comportar el mercado de la carne de futuro. Por ejemplo, ahora entraron terneros de Brasil a U$S 65 por cabeza y esa es una variable que puede influir. Si hay algún tipo de afloje en el requerimiento de los bancos, posiblemente el productor no tenga que vender tanto ganado, lo que hace que suba. Pero si el banco aprieta, puede ser que baje. Cuando se habla de la cadena y hablamos de precios buenos de exportación, no quiere decir que los frigoríficos nos paguen a nosotros lo correcto. No nos pagan un valor que se desprenda del precio de exportación, sino que va a estar determinado por oferta y demanda. Esa es una de las limitantes más grandes de la cadena cárnica, en el sentido que no podemos avanzar hacia el lado de incorporarle calidad y mano de obra a todos nuestros productos en la medida que entre los eslabones de la cadena haya ese tipo de desconfianza que no nos hemos puesto de acuerdo en temas como la comercialización.

—¿Hay desconfianza?

—Sí.

—¿Cree que con las "cajas negras" se solucionaría el tema?

—De acuerdo a lo que se ha probado, las "cajas negras" se pagan con creces en el primer año. Están queriendo poner un impuesto para que seamos nosotros los productores los que las paguemos. Si el gobierno quiere, se busca una financiación, porque en un año se va a recaudar el doble controlando la evasión. Pero hay otro tema, que en la medida que no estén las cajas negras instrumentadas, tengan los productores la posibilidad de vender el ganado en primera balanza y pesado en balanza oficial, porque constantemente nos llega la desconfianza en cuanto a los rendimientos y a los pesos de los ganados. Una variable de ajuste del precio del ganado siempre es en contra. Cuando sube y se les dispara, nos sacan un poco más de grasa y de músculo entreverado.

—¿Cree que puede cristalizar esta idea?

—Vamos a buscarle la vuelta para darle más claridad al mercado, transparencia, que el productor pueda optar por vender en primera balanza y pesado en balanza oficial. Esa posición la llevamos a INAC y la estamos peleando en el Parlamento, porque INAC dijo que no era el ámbito para determinar un precio en primera balanza.

—¿Y por qué está trancado?

—No entiendo qué pasa, porque parece que el gobierno está tratando de administrar una crisis no haciendo olas, de "no compliquen nada y vamos a ver si duramos un poco más". Porque cuando las cuentas son tan claras da para pensar. Recientemente se multó a un frigorífico, que se le confirmó una importante evasión en kilos de carne, con lo que se pagaría con creces las cajas negras. Quizás sean los ritmos uruguayos, o quizás hay un lobby instrumentado por parte de los frigoríficos que detiene ese proceso. La cadena de la carne va a mejorar en la medida que todo sea más cristalino y empecemos a trabajar en los reales problemas que nos incumben a productores e industria, que son el agregado de valor, colocarse en nichos de mercado con cortes especiales a mejor precio.

—Queda claro que Ud. no es tan optimista...

—Es que si bien los precios mejoraron respecto al año pasado, la situación agropecuaria está lejos de ser absolutamente optimista y además todo el sector está cargando con el fardo del endeudamiento en dólares.

—¿Sobre ese tema también discreparon con el presidente Batlle?

—Sí. Nosotros insistimos que la solución por ley empareja a todos los productores y el presidente quiere una salida administrativa. Cuando hay soluciones administrativas todo depende del boliche que el productor tenga para moverse en el banco. Depende también de los amigos que pueda tener para recurrir, de los contactos que pueda tener en el Banco República; en cambio una ley puede emparejar a todos los productores. El presidente quiere buscar soluciones administrativas, tipo los fondos que salieron para la lechería y el arroz. No descartamos que pueda ser una posibilidad y que le pueda servir a algunas personas el fondo, pero hay que ver que ninguno de esos dos sectores han solucionado el tema endeudamiento. Porque sino no estarían representantes de las gremiales lecheras (ANPL e IPL) y arroceras (ACA), apoyando la solución por ley del endeudamiento, como lo están haciendo.

Pesificación y respeto

—¿Son contrarios al ingreso de productores de la región?

—Se lo dijimos al presidente y se enojó mucho. Le dijimos que al productor nacional le iba a ser muy difícil competir en la región con las soluciones al endeudamiento que encontraron en ambos países. En Brasil, con una deuda en reales, con un interés que está por debajo de la devaluación y a 25 años. Y en Argentina, que pesificó las deudas —y que además la crisis los tomó con los graneros llenos—, pero con planes de refinanciación en moneda nacional y a largo plazo. El presidente me preguntó si estábamos pidiendo la pesificación de las deudas, cosa que evidentemente la Federación Rural nunca lo hizo, por lo cual habría que tenernos respeto, por cuanto estamos dispuestos a cumplir con los contratos de la manera acordada. Lo que pedimos es plazo, interés y soluciones de verdad.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar