En las últimas semanas viajaron a Brasilia el
candidato de la izquierda uruguaya y el ex candidato de
la derecha argentina. El doctor Tabaré Vázquez
coincidió en un 100% con el gobierno de Lula, pero el
gobierno brasileño prefirió condecorar a López Murphy
con la Orden del Cruzeiro do Sul. Es un hecho.
Para el Senador socialista Reinaldo Gargano, la
política de Lula no es de Lula. El presidente brasileño
está condicionado por la herencia maldita del
neoliberalismo satánico de Fernando Henrique
Cardoso.
El propio ex presidente Cardoso contempla lo que está
sucediendo y opina... ¡que Lula es demasiado
ortodoxo!
Pero el uruguayo Gargano entiende todo: la izquierda
es un sentimiento que habita en el alma, aunque los
actos radicalicen la doctrina de los Chicago boys.
En Brasil sube el desempleo y baja la inflación, suben
los intereses y baja el déficit fiscal, se enojan los Sin
Tierra y aplaude el Fondo Monetario Internacional, pero
la culpa de esos logros no la tiene Lula, la tiene el
gobierno anterior. Lula viaja a Washington para
coincidir con Bush, y Gargano sospecha que el piloto
de ese avión... ¡era Fernando Henrique!
Gargano abre un paraguas sobre la Banda Oriental: si
gana el Frente y hace un gobierno neoliberal, se
deberá a los causahabientes: Jorge Batlle, Sanguinetti,
Lacalle, Sanguinetti, Gregorio Alvarez, y así en un
remonte infinito hasta 1830 y más; todos son
culpables, a partir de Hernandarias.
LULA Y BLAIR. Lo cierto es que la izquierda
responsable gobierna de una sola manera en todo el
planeta, desde Felipe González a Lagos y Blair,
abarcando a Lula; todos son socialistas de corazón y
hacen gobierno neoliberal. La diferencia es que unos
avisan sus intenciones (como Prodi o Tony Blair) y
otros llegan al poder haciéndose los impolutos y al
gobernar, pasman a mucha gente.
Allá fueron los progresistas de la región (Chile y Brasil
y, más o menos la Argentina indecisa) a ensuciarse de
realidad ; se reunieron en Londres con Tercera Vía.
Aquella Tercera Vía de la cual dijo el doctor Tabaré
Vázquez en el Palacio Peñarol:
—"¿De qué tercera vía nos van a hablar? Acá hoy dos
vías: una la de los partidos tradicionales y la otra es la
vía del socialismo democrático, nacional y
autogestionado" (impoluto).
Hay grupos de los partidos tradicionales que buscan
acomodar una posición en la cual no los queme la
brasa del neoliberalismo... Entonces, se empieza a
hablar de la "tercera vía".
A fines de la cumbre de Londres, Lula le dijo a Blair:
—Usted hablaba de la Tercera Vía y ahora habla de
gobiernos progresistas. ¿Qué es para usted un
gobierno progresista? Blair lo miró y respondió: "Un
gobierno al que critican la izquierda y la derecha".
LULA Y LA RESISTENCE. Apenas seis meses
después de haber sido elegido, el presidente Luiz
Inacio Lula da Silva se asa a las brasas de su fuego
liberal y enfrenta la primer huelga por tiempo
indeterminado; los empleados públicos (a quienes les
dieron alas durante años) le declararon la guerra a la
reforma del sistema jubilatorio que propone el partido
progresista.
La huelga puede afectar el funcionamiento del Estado;
le prometieron respaldo desde los fiscales de Aduana
y los encargados del sistema impositivo, hasta los
agentes de la Policía Federal, los profesores y una
gran proporción entre los empleados de los
ministerios.
El paro fue convocado por la "Coordinación Nacional
de Entidades de Empleados Federales".
—"Esperamos llegar a un acatamiento de por lo
menos el 40% de los casi 800.000 empleados
públicos federales"— afirmó Gilberto Cordeiro Gomes,
Secretario General de la "Confederación de los
Trabajadores del Servicio Público Federal", uno de los
sindicatos de la Coordinación.
Los empleados públicos en Brasil se jubilan a los 48 o
a los 53 años —mujeres y hombres— y pasan a ganar
una jubilación mayor que el salario que recibían. Hay
más de 20.000 jubilados que ganan más que el
Presidente de la Nación.
—"Si no tomamos medidas, en el futuro veremos
estrangularse el presupuesto" —previene el ministro
de la Previdencia, Ricardo Berzoíni.
Pero nadie lo escucha. Los sindicatos iniciaron el paro
sin aceptar ningún diálogo. El gobierno cedió en
principio y quiso conversar, pero los huelguistas
dijeron que sólo suspenderían las medidas de fuerza,
si el gobierno retira del Congreso su iniciativa de
reforma. Entonces el gobierno dijo que bajo ninguna
circunstancia, denigrará el proyecto.
Lula, que estaba en Europa, vio formarse el mayor
escollo imaginable, no sólo en sus seis meses de
gobierno, sino en todo su período.
Fernando Henrique Cardoso probó y no pudo avanzar
con la reforma del sistema jubilatorio, precisamente
porque la oposición a cualquier cambio es tan furiosa,
que asustaba.
Lula habló dos veces por la cadena nacional de
televisoras, pidiendo en su estilo, solidaridad y
generosidad de parte de los empleados públicos.
Cada ministro está enviando cartas a los funcionarios
de su sector para hacerles entender la necesidad de la
reforma. Pero las palabras valen poco frente al interés
contante y sonante.
En el fondo, es la sorpresa del cambio, la que desata
la ira de quienes se sienten defraudados ¿Esto es un
gobierno progresista? Lula no avisó qué iba a seguir
este camino.
Lula, hecho piedra, dice que "sólo Dios" podrá
impedirle realizar ésta y otras reformas igualmente
necesarias (y tiene razón cuando quiere cambiar para
mejor). Pero la invocación divina recibió críticas
tremebundas tanto de los legisladores como de los
jueces, porque también ellos se sienten asombrados,
asustados y "despojados".
Si Lula lograra doblegar la oposición de los
trabajadores estatales, Lula tendría que negociar una
mayoría en el Congreso y recién después llegaría el
peor momento: cuando se concreten las insinuaciones
del más alto Tribunal cuyos magistrados no quieren
prejuzgar, pero que de algún modo están avisando que
podrían declarar "inconstitucional" la reforma del
Presidente, porque cercena derechos adquiridos.
—Voté por Lula, pero si en la campaña hubiera dicho
que iba a hacer la reforma de la seguridad social para
quitarle derechos a los jueces, no habría votado por
él— declaró el presidente del Tribunal Superior del
Trabajo, el doctor Francisco Fausto. Los afectados
sienten que Lula actuó ¡a traición!
LULA Y LOS SUYOS. "Era un casamiento de más de
13 años, y Lula, después de que asumió la
presidencia, nos dio una puñalada por la espalda"
—afirmó Joao Sobral, Presidente de la Asociación de
Policías Federales del Estado de Bahía.
—"Por más de una década, los ocupantes del Planalto
(la casa de gobierno) estimularon la creación de
centrales sindicales para dividir y debilitar a la
poderosa CUT. Pero bastaron seis meses de mandato
del ex sindicalista y fundador de la CUT, Luiz Inácio
Lula da Silva, para que la Central Unica de
Trabajadores, quedara en la lona —dijo la analista
Marta Salomón.
Por ahora son 52 entre 1.700 sindicatos brasileños,
los que están impulsando la creación de una nueva
central obrera. Pero ese grupo puede resultar un
germen en crecimiento; se llama "Movimiento en
Defensa de la Previsión Social y del Servicio Público"; y
fue creado para institucionalizar la amenaza.
—"Este núcleo está compuesto en un cien por ciento
por personas que durante toda su vida trabajaron por
la elección de Lula. Naturalmente, hoy están...
"decepcionadas" —dijo Ezequiel Nascimento, líder del
sindicato del personal del Poder Legislativo, uno de
los impulsores del Movimiento en Defensa de...
Para Ezequiel, la nueva central obrera "es inevitable".
"Ahora sólo nos toca definir los aspectos jurídicos"— y
adelantó que representará al menos a "ocho millones
y medio de empleados públicos de todos los niveles".
Cambiar de golpe es un golpe.
—Esto se transformó en un régimen de facto— dijo la
senadora Heloísa Helena, que está punto de ser
expulsada del partido de Lula, el PT por el cual fue
electa.
La movilización de los empleados públicos forma parte
de la resistencia que junta sectores tradicionalmente
aliados al PT, para ir contra la política "ortodoxa" del
"nuevo" Lula, un desconocido.
Desde su asunción, el 1º de enero, el Presidente
aplicó un ajuste de 4.000 millones de dólares en el
gasto público, mantiene altas tasas de interés para
controlar la inflación y amplió el superávit primario para
garantizar el pago de la deuda externa. Todas estas
medidas de buen saneamiento, fueron resistidas por
los trabajadores: ¡Nunca pensaron que...!
El caso del MST se agrava día a día. En los primeros
seis meses del gobierno de Lula, hubo 114 invasiones
perpetradas por el Movimiento de los Sin Tierra,
mientras que en todo el año anterior, bajo el gobierno
de Fernando Henrique se habían registrado 103.
José Raínha, el caudillo más influyente y compadrito
de Paranápanema fue detenido por la policía y puesto
a disposición del juez competente.
En otra actuación, el Supremo Tribunal de Justicia
facultó al presidente Lula para que decrete la
intervención del Estado de Paraná, si el gobernador
Roberto Requiao no desaloja a los Sin Tierra de los
fundos invadidos.
El Ministro de Agricultura Roberto Rodríguez comentó:
—"El propio presidente Lula ya repitió que quien no
defiende lo que tiene, no es digno de tenerlo. Yo digo
que los productores rurales tienen derecho legítimo a
defender su propiedad. Pero dentro de la ley".
El ministro alude a los diversos enfrentamientos
donde hubo heridos de bala y muertes en tiroteo.
Justamente, el caudillo Raínha fue detenido por porte
de armas.
Con acierto, EL PAIS publicó una foto muy risueña con
la siguiente leyenda: "Lula bromea con dirigentes Sin
Tierra, pero no logra tregua".
LULA Y EL ALCA. El economista chileno Felipe Larraín
que participó en la "Primera Reunión de
Competitividad" realizada en Brasil, que organizara el
"Foro Económico Mundial en Sao Paulo", declara:
—"El equipo de Lula es impresionante y opuesto a la
retórica que caracterizó al Partido de los Trabajadores.
El presidente del Banco Central, Henrique Meirelles y
el ministro de Industria y Desarrollo, Luis Fernando
Furlán están rodeados de un equipo de primerísimo
nivel. La jerarquía técnica del plantel es la base de mi
optimismo.
Es un Gobierno donde impera el "pragmatismo". El
discurso oficial está potenciando el Mercosur como
agrupación comercial, pero el pragmatismo discreto, el
que manda, apunta a impulsar el ALCA o al menos a
lograr un acuerdo bilateral con EE.UU.
Es muy obvio que los empresarios brasileños tienen
claro que el crecimiento del comercio viene por el lado
de EEUU y no por el MERCOSUR. Cada vez son más
los brasileños que se dan cuenta que el MERCOSUR
está estancado y no logrará impulsar el intercambio de
bienes y servicios, al nivel que lo haría un acuerdo con
EE.UU.
El MERCOSUR no es la alternativa del equipo aunque
es útil para presionar a Washington.
COMENTO: En Brasil funciona un doble discurso que
empieza a reivindicar a Jorge Batlle, que siempre se
adelanta a los tiempos que corren.
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(1) Véase: Maggi, Carlos, "El fin de la discusión".
Ediciones de la Plaza, Montevideo, 2002