Prometen evidencias de armas prohibidas antes de 6 meses

BAGDAD | "El País" de Madrid

Lejos de las intrigas de Washington y Londres pero no del todo ajenas al debate político sobre los motivos de la guerra, las fuerzas estadounidenses siguen buscando en Irak, casi en secreto, la prueba definitiva de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva.

A pesar de la falta de resultados, los responsables de la operación aseguran que en seis meses serán capaces de demostrar que Saddam no era sólo un dictador implacable, sino también una amenaza para la seguridad mundial dijo el portavoz de las tropas norteamericanas en Bagdad, coronel Guy Shields. "Y a los políticos que ponen en duda los motivos de nuestra presencia en Irak les mostraría las fosas comunes que hemos encontrado".

La misión de encontrar las supuestas armas de destrucción masiva del antiguo régimen —uno de los principales argumentos utilizados por Washington y Londres para justificar la invasión de Irak— ha sido encomendada al llamado Grupo de Inspección Iraquí (Iraqi Survey Group, ISG), que trabaja desde Bagdad con un hermetismo casi total.

Para su máximo responsable, David Kay, ex inspector de la ONU, la cuestión no es si existen las armas de destrucción masiva, sino dónde están escondidas. En unas declaraciones a la cadena de televisión norteamericana NBC, Kay explicó que el amplio material recopilado por su equipo demostrará, una vez analizado, que sus sospechas son ciertas.

"Es increíble la cantidad de cajas con documentos y equipo técnico que había almacenados en casas particulares", manifestó. "Yo ya he visto pruebas suficientes para convencerme, pero necesitamos más para convencer a todo el mundo". A la pregunta de cuándo sucederá eso, Kay respondió que "en cuestión de seis meses".

PESQUISA. El ISG, en el que trabajan varias docenas de antiguos especialistas de Naciones Unidas, ha registrado laboratorios, ha revisado archivos oficiales y ha entrevistado a decenas de científicos iraquíes en los tres últimos meses. Pero a principios de julio únicamente había inspeccionado una tercera parte de los lugares donde sospechan que pueda haber pruebas sobre la existencia del programa armamentístico de Saddam.

La mayoría de los iraquíes, como el químico Alí Habi Yasin, ex general del Ejército de Saddam, piensa que las armas de destrucción masiva no existen. "En 1991 fueron destruidos todos los laboratorios", afirmó Yasin en una entrevista con El País de Madrid, en su casa de Bagdad.

El ISG ha hecho hasta el momento dos hallazgos relacionados con el supuesto programa iraquí de fabricación de armas de destrucción masiva. El primero fue un camión requisado por combatientes kurdos cerca de la ciudad de Mosul, en el norte del país, a finales de abril. La CIA sostiene que se trata de un laboratorio móvil de producción de agentes biológicos con fines bélicos, pero muchos expertos lo ponen en duda.

El general Yasin se ríe cuando se le mencionan los laboratorios móviles, de los que habló el secretario de Estado Colin Powell durante un debate en el Consejo de Seguridad de la ONU. "En un vehículo no hay espacio suficiente para trabajar con ese tipo de materiales", dijo Yasin. "Ellos saben muy bien que no existen".

Más reciente, el segundo hallazgo fue el de un barril con material para enriquecer uranio que un científico iraquí había escondido en un jardín. El ISG sostiene que había recibido órdenes de hacerlo tras la guerra del Golfo, en 1991, para mantener la capacidad de fabricar una bomba atómica.

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