El miércoles 23 a las 19 horas en el Museo Nacional de Artes Visuales, se abrirá una muestra fotográfica de notable importancia: Manuel Alvarez Bravo. Retrospectiva 1902-2002. Esa selección comprende ciento veinte fotos provenientes del Museo de Arte Moderno de México y forman parte de la producción de Alvarez Bravo, que murió ya centenario el año pasado y fue sin duda el más grande de los fotógrafos mexicanos. Considerado uno de los maestros de la fotografía mundial, había nacido en 1902 e inició su actividad en la década del 20 "convirtiendo esa actividad en el centro de su vida a lo largo de los sesenta años siguientes".
Como se ha dicho, en una sola década (1920 a 1930) Alvarez Bravo "completó un largo viaje estético, condensando en su obra el pictoricismo de sus predecesores y contemporáneos y pasando luego por la experimentación de movimientos vanguardistas que a comienzos de los años 30 le valieron la reputación de fotógrafo moderno". Lo curioso, según ha señalado la crítica, es que Alvarez Bravo desarrolló ese vuelo estético sin haber vivido en ninguno de los centros de irradiación artística y de renovación fotográfica de su época, que eran París y Nueva York. En su producción pueden marcarse dos vertientes principales: una es la historia, la cultura y la identidad mexicana, la otra es la fotografía como arma de observación cotidiana, donde la realidad y la gente común es inscripta en un clima de fábula, vinculando el resultado al realismo mágico que más tarde desplegaría la literatura de este continente.
Con la exposición de Alvarez Bravo, el Museo del Parque Rodó agrega un material de primer orden y de vasto interés para contempladores, sumándolo a lo que ya figura en sus salas, como la gran muestra de artistas geométricos latinoamericanos proveniente de la colección Cisneros de Caracas, que se mantendrá habilitada durante un mes más. Valdrá entonces doblemente la pena un recorrido por esas salas, que como siempre abren de miércoles a domingos, entre 15 y 19 horas.
ALEMANA. Hasta fin de mes se mantiene habilitada en el Museo Zorrilla de Punta Carretas la muestra de fotografías de Ré Soupault, una artista nacida en Alemania en 1901 bajo el nombre de Erna Niemeyer. Formada en la Bauhaus con una sensibilidad fuera de lo común, tendría luego dos matrimonios (con el dadaísta Hans Richter y con el surrealista Philippe Soupault), viajaría incansablemente y llegaría a registrar al hombre, la vida y las ciudades en una obra fotográfica que abarcó desde Noruega a Cataluña o Túnez, que a cierta altura se creyó perdida pero mucho después se recuperó de manera casual, permitiendo que la artista inaugurara ya nonagenaria su primera exposición individual (en París), antes de morir en 1996. Ahora, gracias al Instituto Goethe, una selección de esas fotos se exhibe para conocimiento —y disfrute— de la concurrencia montevideana. El Museo Zorrilla abre de martes a domingos entre 14 y 19 horas. La entrada es libre.
DIESTE. Una exposición fotográfica sobre la obra del ingeniero Eladio Dieste se librará al público mañana lunes a las 19 horas en el atrio del Palacio Municipal. Organizada por la Facultad de Arquitectura y el Foto Club Uruguayo, la muestra testimonia sobre las grandes realizaciones de aquel creador que manejó la expresividad del ladrillo como pocos. Esta exposición integra un ciclo titulado "Disparos sobre la arquitectura" y permanecerá habilitada en aquel espacio municipal de la avenida 18 de Julio y Ejido durante veinte días.
Dos muestras de pintura
La actividad en el circuito de artes plásticas no sigue con un ritmo verdaderamente sorprendente. A las múltiples exposiciones de pintura que ya fueron inauguradas se suman otras dos. Ambas ser abren el martes a las 19 horas en las salas de la Colección Engelman-Ost (Avda. Rondeau 1426) se inaugura una exposición conjunta: Cuerpos atávicos de Margaret Whyte y Living en cinco tonos de Jacqueline Lacasa.
En el catálogo correspondiente a Whyte se dice que para elaborar las obras que exhibe, "recoge las prendas de ropa que fueron utilizadas por sus seres queridos y en un intento de recuperación de la memoria, reconstruye a partir de fragmentos de camisas, polleras, pantalones y vestidos, unidades-objeto, cobertores, abrigos, mantas, capas, obras bidimensionales y esculturas blandas. "Lo que queda" es con lo que empieza".
Y a esa aclaración, la propia artista agrega: "Las formas se sintetizan, se mueven hacia la memoria primaria, hacia lo elemental y lo simple. Volver a los principios, no parece volver al pasado sino para clarificar nuestro presente. Todo está en los estados interiores que podemos intuir pero no siempre aprehender... Trato de encontrar espacios de tranquilidad y silencio, indispensables para mirarse por dentro". El curador de la muestra es Fernando López Lage, que también escribió los textos del catálogo de Whyte, donde añade: "El acto de juntar pedazos y unirlos es un acto reparador (para) transformar la pérdida y resignificar la memoria de esas prendas en presencias que abrigan, visten y contienen, entre otras cosas".
Resulta oportuno saber que la Colección Engelman-Ost está abiertas de lunes a viernes entre 15 y 19 horas, con libre acceso y que todo lo que se expone allí así como el mismo edificio tiene un gran atractivo. Varios de los más importantes artistas uruguayos contemporáneos son exhibidos en este lugar en forma permanente.