Psicólogo Gustavo Ekroth
Volver a la rutina luego de las vacaciones es un verdadero tormento para muchas personas. Sobre todo para aquellos que poseen hábitos de comportamiento y rutinas que quisieran cambiar pero no puedan, como por ejemplo: sentarse frente al televisor durante largas horas en vez de jugar con sus hijos o regresar del trabajo agotado y estresado y sistemáticamente ponerse a discutir con la esposa.
Además de las rutinas no satisfactorias la persona de regreso a la actividad se puede reencontrar con viejos temores que durante las vacaciones no tuvo que enfrentar como por ejemplo: el miedo al fracaso, el miedo a la desaprobación, el miedo a equivocarse, etc.
La vida es un conjunto de pequeñas y grandes decisiones tomadas a lo largo del tiempo. Estas decisiones se basan consciente o inconscientemente en el sistema personal de valores.
Todos lo valores se agrupan en dos grandes categorías: valores morales y valores no-morales. Los valores morales están directamente relacionados con el concepto del bien y el mal, correcto o incorrecto, guían nuestro comportamiento ético frente a las demás personas y a nosotros mismos.
Los valores morales están relacionados con gustos y preferencias, lo deseable y lo indeseable, no conllevan ningún sentido de obligación ética.
Cuando los valores personales son confusos, conflictivos, irreales o inapropiados, surgen estilos de vida, altamente insatisfactorios. Una de las alteraciones más comunes en los valores es la llamada
detención del desarrollo" en este caso la persona se encuentra bloqueada entre dos etapas del desarrollo moral, por ejemplo un adulto que organiza su vida afectiva en base a un sistema de valores adolescente muy probablemente encuentre que su vida en pareja nos es nada gratificante. Otra de las posibles alteraciones en el sistema de valores puede ser el denominado "conflicto de valores no-morales" por ejemplo un hombre que le otorga mucho valor a su tiempo libre pero a la vez siente que debería darle a su familia un alto nivel de vida.
Su rutina de vida probablemente no lo haga muy feliz ya que mientras trabaja en exceso para brindarle bienestar material a su familia siente que no tiene suficiente tiempo libre para sí mismo y en los momentos de ocio experimente culpas por no estar haciendo nada "útil" para las personas que ama.
Analizar nuestros valores personales nos conduce a hacernos conscientes del gran impacto que ellos poseen sobre las rutinas diarias deseadas o indeseadas.
Los hábitos de comportamiento rígidos nos ofrecen un modo de vivir "cómodo" sin tener que reflexionar ante cada encrucijada de caminos que nos presenta la vida.
Pero muchas veces se transforman en una especie de camisa de fuerza que nos quita libertad y flexibilidad de elección.
Poder aflojar esta camisa de fuerza requiere mucho valor, pues significa aventurarnos en terreno desconocido y exponernos a situaciones que no sabemos muy bien si vamos a poder manejar o no.
El autocuestionamiento valiente y honesto de valores morales y no morales puede significar la diferencia entre una vida de rutinas absurdas e indeseadas y una existencia rica en nuevos desafíos, intereses, creatividad y motivación constante.
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