¿Viejo y gilipollas?

El mundo del fútbol, quizás por jugarse con las extremidades inferiores, está patas para arriba y en este mundo globalizado en donde todo llega tan rápido, las declaraciones de los jugadores son tanto o más importantes que sus actuaciones.

Con motivo de su pase al Sevilla FC. Darío Silva, como siempre que habla, dejó escapar algunos términos ampulosos los que no agradaron mucho a los hinchas y a los directivos del Betis, tradicional rival de su nuevo club. Tal circunstancia fue aprovechada por el presidente de los verdiblancos don Manuel Ruiz de Lopera, para endilgarle algunas palabrotas no muy presidenciables y más afines con la mersa, señalándole además que muy probablemente empinando el codo, copa va copa viene, habría soñado la posibilidad del Betis, que, según el presidente, nunca se interesó por él.

Lo trató de "gilipollas", lo que traducido al criollo quiere decir lisa y llanamente gil, le dijo que no lo quería ni vaya uno a saber para que cosas y la remató diciéndole que es un viejo. Como quien dice casi haciendo juego con su apellido lo operó, siendo libre la interpretación de a donde dirigió Lopera su bisturí.

Seguramente el jugador y sus ya ciegos seguidores, sevillanas en mano, esperan el primer enfrentamiento ante los rivales eternos ajenos a la pretendida cirugía de don Manuel y afiliándose desde ya a la opera o mejor dicho a la opereta dado el estilo con que hoy se maneja el fútbol y no solo en España la que una vez más, madre al fin, nos deja para el enriquecimiento de nuestro acervo cultural la figura del "gilipollas", una forma mucho más galana y a tono con don Miguel de Cervantes del menospreciado gil rioplatense, al que todavía para colmo de males le endilgamos "de cuarta" como para que no queden dudas...

En el español castizo, don Manuel Ruiz de Lopera no lo quiere a Darío Silva por estúpido y entrado en años. ¡Vaya destrato!... y ahora, ¿qué va a contestar el "veloz ariete uruguayo"?... No importa, ya llegará el momento... y seguramente cuando consiga el primer gol con los del Sevilla corra, salte, busque una cámara de TV y le dedique a don Manuel su obra. ¿Darío Silva viejo?... pues si por aquí viene a nadie se le ocurriría pedirle la cédula, los hay mayores jugando y otros por jugar, lo que está marcando a fuego realidades incontrastables. Jugadores que están al filo de terminar sus carreras en otras plazas, por estas latitudes todavía son noticia y conmueven al fútbol el que, fruto de la sangría indiscriminada a la que está sometido sin ningún pudor, no tiene mucha otra cosa para ofrecer.

Como se sabe el balompié por estos lados navega entre rápidos negociantes y clubes necesitados por lo que las fechas de nacimiento no cuentan para nada. El fútbol uruguayo no puede vivir pensando en el futuro, apenas vive sufriendo el presente, por lo que sí algún veterano todavía le pega bien a la pelota bienvenido sea. Pero a no confundir, que la ilusión que genera el fútbol pase por alto algunas cosas no quiere decir que todos seamos unos "gilipollas".

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