Cada vez que hay una boca en un barrio se produce un movimiento delictivo alrededor y eso es lo que produce una sensación de inseguridad aumentada en esa zona", manifestó el inspector mayor Julio Guarteche, quien tiene la responsabilidad de guiar a la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) en la acción contra una de las agresiones delictivas que tiene mayor impacto en el deterioro de una sociedad como es la venta de drogas. Con esas palabras, el jerarca policial expuso uno de los aspectos del combate que está librando la Policía Antidrogas de Uruguay: el ataque a las llamadas bocas de venta que existen en varias zonas de Montevideo, a través de la cuales se induce y se fomenta la adicción, que tiene efectos destructores de la vida de un significativo número de personas, y hace su mayor daño entre los jóvenes. En tarea coordinada con las Seccionales de Policía montevideanas se busca desarticular las pequeñas redes de distribución y venta ilegal, en tanto también se investiga la conexión de la droga con delitos violentos. En el 36% de los homicidios la droga y el alcohol han tenido incidencia.
También se ha comprobado que delincuentes asentados en zonas de alta marginalidad en la periferia de Montevideo o que se desplazan desde allí para cometer delitos en otros barrios son consumidores de algún tipo de estupefaciente. Un dato clave es el incremento del consumo de cocaína o derivados como el seudo crack y la conexión que existe entre drogas duras y conductas violentas que se traducen en delitos de homicidio, arrebatos, rapiñas y violaciones.
Además de los planes para desarticular bocas de venta y detener a los delincuentes, la Policía Antidrogas lleva a cabo procedimientos contra grandes organizaciones, tanto las que operan en el ámbito local como en el internacional. Dos exitosos operativos recientes son ilustrativos de ese combate.
La misión que tienen el inspector mayor Guarteche y los hombres que comanda es de vital importancia para la defensa de la integridad de la sociedad uruguaya. El tráfico de drogas es un flagelo mundial. Las autoridades uruguayas están en actitud firme y alerta para luchar contra esa amenaza permanente, porque están en juego valores fundamentales de convivencia, armonía social y defensa de la vida.