BAGDAD | AFP, AP y EFE
Un ataque a plena luz del día contra un soldado estadounidense, que falleció más tarde, culminó una semana particularmente difícil para las tropas ocupantes y los iraquíes que colaboran con ellas.
El soldado recibió un disparo en mitad del campus de la Universidad de Bagdad, según dijeron a EFE testigos presenciales.
Mohanaj Ali, chófer de un autobús universitario, dijo que el soldado acababa de descender de un vehículo militar y se dirigía a la cafetería universitaria cuando de pronto vio a un joven iraquí que se le acercó por detrás y le descerrajó un disparo en la cabeza.
El asesinato a sangre fría fue similar al de un joven periodista británico, que el sábado recibió un tiro en la cabeza frente al Museo de Historia Natural de Irak. Richard Wild, fotógrafo de 24 años, estaba de pie en medio de una multitud cuando recibió un balazo de pequeño calibre a quemarropa.
Con su muerte llegó a 16 el número de periodistas muertos desde que comenzó la guerra el 20 de marzo.
EXPLOSIONES. También el domingo, por la noche, desconocidos llevaron a cabo un ataque con lanzacohetes contra una patrulla norteamericana en la entrada a la ciudad de Ramadi, al oeste de Bagdad, donde se escucharon fuertes explosiones.
Las ciudades de Ramadi, Fallujá y Balad, que forman un triángulo al oeste de la capital iraquí, se han convertido en el área de mayor resistencia a las tropas estadounidenses.
Uno de los vehículos militares de la patrulla norteamericana se incendió durante el ataque, que tuvo lugar a las 23.30 locales, según los testigos, que no estaban en condiciones de informar sobre eventuales víctimas.
Las fuerzas norteamericanas respondieron abriendo fuego en dirección de los atacantes y rastrillaron el sector, apoyados por helicópteros, según la misma fuente.
Los testigos señalaron además que varias explosiones sacudieron a la ciudad, situada 100 km de Bagdad.
Por su parte, el canal de televisión qatarí Al-Yazeera afirmó que cuatro fuertes explosiones se escucharon cerca de dos posiciones del ejército norteamericano en la entrada de Ramadi.
Un violento enfrentamiento opuso a hombres armados con las tropas norteamericanas tras las explosiones, indicó el corresponsal de la televisión, que transmitía en directo imágenes mostrando disparos en plena noche.
Ayer los iraquíes sepultaron a siete compatriotas muertos en una explosión el sábado en la misma ciudad de Ramadi, ocurrida durante un desfile de cadetes de policía entrenados por los estadounidenses.
También ayer, los militares estadounidenses anunciaron el fin de una ofensiva antisubversiva denominada "Operación Serpiente del Desierto", señalando que detuvieron a 282 personas y confiscaron cientos de armas. Treinta iraquíes murieron en la operación. Ningún estadounidense murió en la ejecución de la misma pero 28 resultaron heridos.
Por otra parte, Estados Unidos liberó ayer a 11 soldados de las fuerzas especiales turcas detenidos en el norte de Irak, poniendo fin a un enfrentamiento que provocó fricciones entre EE.UU. y Turquía.