Con baños de champagne se iniciaron los Sanfermines

| Desde que se llevan registros hace 79 años, 13 personas han perdido la vida corriendo delante de los toros

PAMPLONA, España | AP

Con el tradicional cohete y grandes cantidades de champañe arrancaron ayer las festividades de la mundialmente renombrada fiesta de San Fermín, caracterizada por los recorridos de toros por las calles de esta ciudad del norte de España.

Decenas de miles de personas, la mayoría de las cuales usaban el atuendo tradicional de esta celebración de nueve días —pantalón y camisa blanca con una banda roja—llegaron a la plaza del ayuntamiento esperando "el chupinazo" del mediodía, un cohete que marca oficialmente el inicio del evento.

"¡Pamplonenses. Viva San Fermín!", gritó el concejal de la ciudad, Juan Luis Sánchez de Muniain, desde el balcón del edificio del ayuntamiento cuando lanzó "el chupinazo".

BAOS DE CHAMPAgE. En la plaza los asistentes se bañaban unos a otros con champage, espuma de afeitar y huevos mientras tocaban trompetas, gritaban vivas y bailaban frenéticamente.

Grupos de neocelandeses y australianos, empapados en licor y luego de largas horas bebiendo, vacilaban entre llevarse el vino a sus bocas o lanzarlo a la gente.

"No sé por qué lo hacen, pero me gusta", dijo el inmigrante chino Zhou Songwen, quien vendía botellas de vino a la multitud. "Con el dinero que mis amigos y yo ganaremos hoy, podremos disfrutar la fiesta toda la semana".

Algunos residentes de mediana edad reían y trataban de cubrirse. Los más cautelosos usaban batas blancas y sombreros.

"Es una locura, es una absoluta locura", dijo Kate Berg, que viajó con un grupo de 1.200 personas desde Melbourne, Australia. En cierto momento "la muchedumbre me levantó del suelo. Todavía estoy temblando".

Juerguistas de todo el mundo se dan cita aquí para gozar de la atmósfera festiva. Cuando hayan pasado los nueve días de celebración, más de 1,5 millones de personas habrán pasado por las calles de Pamplona.

Para la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, los Sanfermines son "junto al carnaval de Rio de Janeiro y la fiesta de la cerveza de Munich, las fiestas por excelencia del mundo".

El festival atrae cada año a decenas de miles de españoles y extranjeros que disfrutan del ambiente, los recorridos matutinos de toros y las corridas de las tardes.

VALOR. La mañana de hoy comenzará con el primer encierro, o recorrido de los toros desde su corral hasta la plaza, donde serán lidiados más tarde por los toreros o matadores. Cientos de personas probarán su valor y agilidad corriendo un trayecto de 825 metros al frente de la manada.

Los más arriesgados corren delante de los seis toros de lidia y seis becerros, pero nadie logra correr más de unos metros antes de hacerse a un lado trepándose a una valla. Los animales corren demasiado rápido y todo se acaba en minutos.

"Es lo que más me gusta en el mundo. De principio a fin, es como disfrutar la vida como si uno fuese a morir al día siguiente", dijo David McLaughlin, de 30 años y oriundo de Nueva Zelanda, quien dijo que ha venido a la feria los pasados ocho años y ha corrido 47 veces.

El espectáculo se repite cada día hasta el 14 de julio y es televisado en vivo en España. Es común que haya heridos entre la muchedumbre que lucha por permanecerse al frente de la manada. Desde que se llevan registros en 1924, 13 personas han muerto. La víctima más reciente fue una estadounidense de 22 años que murió a consecuencia de una cornada en 1995.

Fiesta del siglo XVI que Hemingway popularizó

PAMPLONA, España n Las fiestas de San Fermín, en honor a ese santo patrono de la provincia de Navarra y de su capital, Pamplona, se celebran del 6 al 14 de julio desde el siglo XVI, cuando para evitar el mal tiempo del otoño (boreal) fueron trasladadas de octubre a julio.

Cuenta la historia que Fermín, hijo del senador Firmus, un jefe romano que gobernó Pamplona en el siglo III, se convirtió al cristianismo y fue bautizado por San Saturnino. Ordenado sacerdote en Toulouse (sur de Francia), Fermín regresó a Pamplona como obispo pero murió decapitado en la ciudad francesa de Amiens en setiembre del año 303.

Es además protector de viñateros y panaderos.

Los historiadores afirman que algunas crónicas de los siglos XIII y XIV ya hablaban de los Sanfermines, y aseguran que estas fiestas no surgieron de forma espontánea, sino que fueron una conjunción de fiestas de caracter en honor a San Fermín, de ferias comerciales y de una fiesta taurina.

En 1591 propiamente dicho nacieron los Sanfermines que en su primera edición se prolongaron durante dos días y ofrecieron música, torneos, teatro, pregones y corrida de toros. Con los años se sumaron fuegos artificiales y danzas y los festejos se alargaron varios días más.

El paso del tiempo fue enriqueciendo la fiesta. La comparsa de Gigantes se estrenó en el siglo XIX, época en la que algunos toros se escapaban por las calles de la ciudad, que no contaba con el doble vallado de la actualidad.

En el siglo XX los Sanfermines alcanzaron su máxima popularidad, gracias a la novela "Fiesta", de Ernest Hemingway, quien así inmortalizó a Pamplona y a sus Sanfermines.

Fue en el siglo pasado cuando se introdujeron nuevas actividades como el "chupinazo", es decir el lanzamiento del cohete o petardo que anuncia el punto de partida de los festejos; las actividades culturales o el Riau Riau, que nació en 1914 como acto de protesta popular hacia la autoridad, pero que fue suspendido a raíz de los numerosos altercados que se registraron en los últimos años. AFP

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