"Yo sé que esto ha sido una piedra"

| "Hay otros que fueron ganadores durante toda una generación, siguen jugando y ahora no están ganando..."

JORGE SAVIA

Once y media de la mañana del sábado. La práctica matutina terminó hace un rato y en el bucólico, soleado y solitario escenario natural de Los Céspedes reina la más absoluta calma. Por eso, entonces, el contraste con la imagen que recibe al recién llegado apenas traspasa la puerta del chalé de los técnicos es muy grande. Impactante, casi.

Es que afuera, a la luz del día, en la imensidad circundante, no hay un alma. Adentro, en cambio, con la sola luminosidad de los rayos solares que pasan a través de la ventana y por momentos hasta disminuyen el poder de su lámpara porque el cielo amenaza insistentemente con nublarse, reina una actividad propia de una de esas bases militares que en las películas de ciencia ficción suelen surgir como de la nada en medio de desiertos tan o más imponentes que el del Sahara.

En su habitación, absorto, sin decir una palabra, Pablo Fuentes está sumergido en la computadora, rescatando datos con los que el cuerpo técnico tricolor está terminando de armar una colorida y completísima carpeta sobre los rivales de Nacional en la Copa de la Paz en Corea. En la sala de estar, los Profesores Ricardo Varela y José González entran y salen, ajustando detalles de la agenda del día, y hasta de las próximas dos semanas, como incluso lo deja claro el propio Carreño al revelar que en la práctica de esa tarde en la cancha de la Fuerza Aérea en Carrasco "el equipo jugará el primer tiempo como lo haremos el 27 acá contra Tacuarembó por la primera fecha del Torneo Clasura y en el segundo tiempo jugará como lo hará contra el Galaxy". Y en una punta de la mesa junto a la que se sentó el entrenador, el teléfono suena a cada instante, hasta que llega un momento que el técnico lo retira hacia la repisa contigua a la estufa a leña y le pide a un funcionario que se quede junto al aparato, atienda cada llamada y, si le dicen que quieren hablar con Carreño, responda que lo vuelvan a llamar dos horas más tarde. No es para menos, al fin y al cabo; ahora mismo, acaba de cortar una comunicación en la que explicó, pacientemente, sin dar nombres, que en poco rato se iba a encargar de arreglar personalmente, en buenos términos, la situación planteada con alguien que procuró arrimar a un jugador pero el futbolista no fue aceptado: "...¡je! Son las cosas propias de esta altura del año: la gira, los pases... ¡el efecto Chilavert!... en fin, ya se sabe: es cuestión de esperar que empiece el campeonato y ganar dos partidos, que está todo arreglado".

—¿Te parece que es tu caso? En un año y medio que llevás en Nacional, ganaste dos Torneos Apertura y un Uruguayo, y el otro día hubo hinchas que te gritaron cuando te ibas del Estadio...

—Lo que pasa es que esa ha sido un poco la relación que tenido con la hinchada. O parte de la hinchada, porque los que me gritaron el otro día no llegaron a cuatro.

—Lo singular es que ha sido por casos puntuales, aislados, y no por lo más importante del fútbol, que son los resultados.

—Mirá, si yo me quisiera ganar el cariño de la hinchada, me lo ganaría muy fácil, simplemente pensando, o tratando, de que el hincha se vaya contento para la casa. Pero ese no es mi trabajo.

—¿Sabés qué es lo extraño, si acaso? Que, justamente, si hay algo característico de este año y medio que llevás en Nacional, es la forma cómo te has manejado con las distintas situaciones difíciles, realmente "pesadas", que se te presentaron: la salida de Damián Rodríguez del equipo, el desplazamiento de Camejo, la llegada de Fonseca, el problema de la no concentración por los sueldos y premios impagos, el planteo de Méndez para no jugar de lateral y hacerlo sólo de volante...

—A mí la relación con la hinchada me interesa mucho, porque es parte del juego y, además, porque yo ahora me siento muy apoyado por la mayoría de la hinchada. Por supuesto, que no estoy a nivel del Hugo, ni de otros entrenadores que han triunfado antes. Esto lo va a dar el tiempo. Me encantaría que el 90% de la hinchada estuviera a mi favor. Que no es el caso. Pero tampoco es mi preocupación máxima.

—Está bien, pero da la sensación de que con esa "cintura" con que te manejaste en aguas tan bravas como las del año pasado, en el caso de Vanzini podías haber operado, por lo menos, con otro tacto; tal vez haciendo lo que querías, pero en forma menos tajante.

—Lo que pasa es que en ningún caso yo voy a hacer algo que perjudique al club o perjudique al grupo. Y Vanzini está dentro de una lista de jugadores que cuando yo llegué al club se querían ir: Munúa, Lembo... no porque estuvieran en desacuerdo con Nacional, sino porque querían mejorar desde el punto de vista económico, futbolístico y profesional. Desde ese punto de vista, el "Palillo" ha buscado su mejoría siempre. La encontró ahora, pero a principios de año, por ejemplo, había buscado lo de China. No le salió. Y ahora le salió lo de Portugal. Por eso ahora se va con un mensaje que creo que no es correcto. Pero es algo personal. Yo no lo critico. Sólo no lo comparto.

—Puntualmente, porque el caso de Vanzini es lo que ahora te separa de la parte de la hinchada que no te banca,: Vanzini se fue, ¿porque vos quisiste que se fuera, porque Vanzini se quiso ir, o porque vos no hiciste nada para que se quedara?

—El se fue de la misma manera que se fueron todos y yo hice exactamente lo mismo que hice con todos. A mí me gusta la manera cómo se fue el "Chengue", Varela, Scotti, mismo Damián Rodríguez, Martín Del Campo. Todos buscaron la oportunidad de ellos y cuando se fueron, se fueron felices y sin mirar para atrás. Vanzini, en cambio, creo que se va... no con la necesidad que él planteó de irse. Pero yo no quiero escarbar, ni hablar mal de Vanzini, ni de nadie. Yo estoy convencido que si a él no le servía, no se iba; se quedaba. Como ya pasó antes a principios de año. Y si tenía oportunidad de jugar iba a jugar, como también pasó desde que volvió de Estados Unidos porque no le salió el pase. Yo, acá, no hago el equipo por sentimiento, lo hago por rendimiento. Eso está claro.

—Pero, sin apartarse de eso, y con una pizca de la "cintura" con que manejaste otras situaciones "pesadas", ¿Vanzini y Eguren, que es con quien lo sustituiste en la mayoría de los casos, no podían jugar juntos en el mediocampo?

—Se sobreponen. Yo te diría que desde el punto de vista futbolístico se sobreponen un poco, y desde el punto de vista personal, bastante; tuvieron algunas cosas. Además, te voy a decir una cosa: Eguren es un jugador que siempre me gustó, pero acá los que lo trajeron fueron los dirigentes. Y yo lo acepté con los brazos abiertos, claro; y al traer a un jugador que empieza a rodar y al tener otro jugador que estaba con la intención de irse, que parecía que el ciclo suyo se iba a terminar en cualquier momento, me decidí por el que vino, por el que llegaba. Que al que se fue lo voy a extrañar, que la hinchada lo va a extrañar, que había partidos importantes en los que Vanzini aseguraba su calidad y su liderazgo, lo sé. Pero... yo no quiero dar nombres, pero hay otros jugadores que fueron ganadores durante toda una generación, todavía siguen jugando... y ahora, últimamente, no están ganando.

—Bengoechea...

—No, yo no hablo de nadie en particular, no doy nombres. Yo lo que sostengo es que ganar, también es parte de cambiar. Para progresar, aunque estés ganando, hay que cambiar algo. Yo no digo todo. Algo. Y a tiempo. Porque si vos me decís que con estos tres jugadores voy a ganar durante 10 años, estáte tranquilo que esos tres quedan, no salen. Pero... bueno, yo sé que esto ha sido una piedra: con los dirigentes, con la hinchada... y la voy a asumir. Pero yo soy sincero: con mi trabajo, con los dirigentes, con la hinchada. Y voy a hacer lo mejor posible por Nacional. Acá no es que yo me quiera salvar, ni imponer mi idea, porque ya he demostrado que mi idea la he manejado. En el fútbol, el sentimiento del hincha es muy importante, pero es sólo el sentimiento del hincha. Hay que respetarlo, claro. Pero yo tengo un grupo acá, tenemos un objetivo. Y voy a hacer lo imposible para lograrlo. Con o sin el que sea. Pero voy a tratar de lograrlo.

"Sé que no va a venir ese mensaje"

—A esta altura del año, con el Torneo Apertura y medio Uruguayo en el bolsillo, ¿cuál es el orden de prioridades al tener por delante la Copa de la Paz en Corea, que le da 2 millones de dólares al que la gana, la Copa Sudamericana que también da plata y el reposicionamiento internacional que hace tiempo Nacional anda buscando, o el Torneo Clausura para asegurar el Uruguayo?

—El objetivo principal acá es el Campeonato Uruguayo. Lo siente el dirigente, lo sienten los jugadores y lo siente la hinchada. Por ende, entonces, también lo siente el cuerpo técnico. Pero después hay otros objetivos secundarios. Que aparecen. Fijáte que desde el punto de vista económico, es más importante la Copa de la Paz que la Libertadores. En Tokio no nos dan dos palos verdes. Y después viene la Copa Sudamericana. Pero el fútbol uruguayo ha cambiado desde algunos años a esta parte en el tema de las prioridades de torneos y campeonatos: el "Uruguayo" se ha convertido en algo, sino sagrado, necesario para los clubes. Tan es así que hay jugadores, no los voy a nombrar, que se hacen ídolos por ganar campeonatos uruguayos, aún perdiendo los campeonatos que normalmente son los que dan más prestigio, que son los internacionales. Capaz que los quinquenios tienen algo que ver, pero el hincha lo siente así. Yo he sentido el mensaje en la calle: antes de jugar el partido con Santos, que después se nos venía el clásico, la gente me paraba y me decía: ‘¡Carreño, el que hay que ganar es el clásico!, ¿eh?’. No me hablaban tanto del Santos. Hablaban más del clásico que del Santos. Entonces, volviendo a lo que me preguntabas: uno quiere ganar la Copa de Corea, la Copa Sudamericana, pero lo que más queremos ganar es el "Uruguayo". Sólo que venga una orden muy de arriba, de los dirigentes, que me diga: ‘¡Carreño, apunte a la Copa Sudamericana!’ Y yo sé que no va a venir ese mensaje. Entonces, nosotros vamos a agarrar el mensaje que tienen todos: los dirigentes, los jugadores y la hinchada. Vamos a gastar todos las energías en todo lo que podamos; pero el objetivo principal es el Torneo Clausura. O sea: el "Uruguayo".

"Entrené lo mismo antes del clásico"

—¿Te preocupó perder 5 de los 6 puntos que disputaron o sabías que venía un corte después de ganar el clásico y el campeonato?

—Si uno hace el balance de esos dos partidos, se preocupa. Ahora, si uno hace el balance de que esos dos partidos están dentro de un campeonato que ganamos por 6 puntos y ganando el clásico, porque no es lo mismo ganar el campeonato perdiendo el clásico, no cambio los tres puntos de Danubio por los del clásico. Si antes del comienzo del Torneo Apertura me dicen que voy a ganarlo por seis puntos de ventaja, ganando el clásico, no sólo lo firma Carreño: hacen cola en la sede los dirigentes, los socios y la hinchada. Por eso digo: hay que hacer un balance. Perdimos un sólo partido, que fue el de Danubio, y empatamos dos: el primero y el último. Da para estudiar, ¿no? Por qué empatamos el primero y el último. ¿Por qué? Uno que recién empezábamos, con jugadores sin contrato, y otro con esos mismos jugadores pensando en la selección, pensando en que ya se puede aflojar un poco porque está el campeonato ganado... Ojo, nosotros sentimos que dejamos pasar una oportunidad, pero... lo de ese mismo partido con Danubio o con Villa Española, también nos pasó con Wanderers, también nos pasó con Juventud, con Miramar Misiones en el Viera, que fueron partidos que estuvimos a punto de perderlos o empatarlos, y supimos ganarlos.

—Después que terminó el campeonato, ¿hablaste con los jugadores de lo que había pasado?

—Mmm... no, no hubo una autocrítica muy grande. Pedí autocrítica, claro. Siempre pido. Si realmente entrenamos como para ganar, si realmente nos cuidamos como para ganar, y si realmente estábamos mentalizados, pero se lo dejé a los jugadores para que lo analizaran desde el punto de vista personal. Lamentablemente, uno no puede hacer una autocrítica general muy grande, decir por ejemplo: ‘vos no entrenaste bien esta semana’, porque me van a decir: ‘mirá que yo entrené lo mismo antes del clásico’. No es momento. A veces las críticas es mejor hacerlas, no cuando se pierde sino cuando se gana".

El mas fresco

O’ NEILL. "La prioridad es que Fabián (O’ Neill) se prepare bien. Lo está haciendo. Está trabajando bárbaro. Vamos a apuntar a él, a que el 27 sea el jugador más fresco de todos, que nos ayude a ganar el partido con River, que tenga una recuperación rápida y esté pronto, también, para jugar el partido atrasado de la primera fecha del Torneo Clasura, que va a ser con Tacuarembó. Después, podemos darle un descanso, antes de la Copa Sudamericana, para que juegue también la Copa Sudamericana, pero hay que manejarlo muy bien. Por eso, decisión mía, preferí dejarlo en Uruguay. ¿Si hablamos algo en especial con Fabián? Sí... sí, hablamos algo. Y estamos muy bien. La relación está muy bien. La verdad es que Fabián dijo algo en su momento, un sentimiento suyo en ese momento... pero, bueno; yo, como mínimo, pensé que O’ Neill podía jugar 4 o 5 partidos. Y ahora estoy apuntando a que juegue 14, u 11, más la Copa Sudamericana. Lo que tenemos que lograr es que no se nos lesione. Porque donde se lesione él, él baja mucho el tema anímico y ahí se nos descompone el panorama. Por eso no quisimos meterlo en un viaje muy largo... (Daniel Carreño y la situación actual de Fabián O’ Neill, que no irá con Nacional a Corea esta semana)

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