Batlle reveló que el FMI pidió que se implantara el "corralito"

| Interpretó que traía un quiebre institucional. Heber tomó distancia al señalar que en Uruguay no había crisis política; Gargano dijo que canje no fue solución

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El presidente Jorge Batlle informó en la víspera que en plena crisis financiera, el día 20 de julio de 2002, cuando recibió una llamada telefónica del entonces subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional, Eduardo Aninat, éste le señaló la necesidad de recorrer el mismo camino que la Argentina, implantando un "corralito".

"Recibí una llamada del Sr. Aninat en la que se me dijo que dada la situación de pérdida de depósitos deberíamos hacer otro tanto que la Argentina (léase: corralito)", indicó el presidente en una carta remitida a El País.

"Respondí que una medida de esa naturaleza habría comprometido la situación política e institucional de la República, que ello determinaría un colapso que me llevaría a tener que ‘preparar las valijas’ y seguir caminos conocidos", acotó Batlle en la misiva.

El presidente agregó que al día siguiente llamó a Aninat para proponerle "una fórmula alternativa", ante lo cual el alto funcionario del FMI le comentó que "estudiaría el caso" y "daría una respuesta".

REACCIONES. La intervención presidencial el viernes en el programa Agenda Confidencial de Canal 12 generó diferentes reacciones en el mapa político.

El senador blanco Luis Alberto Heber señaló que el Partido Nacional "estaba en conocimiento" de las exigencias del FMI y que por eso "apoyó al gobierno" en esa disputa.

"Lo que proponía el Fondo claramente no era el mejor camino y la salida del Uruguay era la correcta", enfatizó el legislador herrerista.

Asimismo, Heber tomó distancia sobre la interpretación de Batlle que de seguir las directivas del FMI de instaurar un "corralito" se hubiera terminado en un "quiebre institucional" por el trastorno del orden jurídico.

"Me parece una exageración del presidente. Aquí, a diferencia de Argentina, no hubo crisis política. Lo nuestro fue una crisis económica, no política", insistió.

"Sin duda fue una disputa dura de la que estábamos enterados todos los partidos. Por eso vale más el apoyo del Partido Nacional. Y vale al análisis, la falta de respaldo del Encuentro Progresista", significó.

"Estamos saliendo y no creo que haya crecimiento. Pero existe la esperanza de una salida y eso gracias a una solución propia que encontró el país y sobre la cual el Partido Nacional cerró filas", dijo.

SINCERIDAD. Por su parte, el senador colorado Wilson Sanabria (Foro Batllista) sostuvo que fue "un pronunciamiento sincero" del presidente "más allá de lo que cada uno pueda opinar sobre esta situación tan dramática".

"Veíamos que había una pulseada muy grande con el FMI" —dijo recordando las jornadas del pasado año— "pero sentíamos que el Uruguay tenía que recorrer un camino de serenidad y fortaleza".

"Se eligió el sendero de la dignidad, para seguir cumpliendo con los compromisos", estimó.

Sanabria dijo que luego los organismos de crédito internacional evaluaron positivamente la actitud de Uruguay y brindaron su apoyo.

Concretamente, recordó la opinión que extendió el director gerente del FMI, Horst Köhler, en su reciente visita al país.

"En una reunión que los parlamentarios mantuvimos con Köhler, éste nos manifestó su admiración por la conducta del sistema político ante la crisis, y también por el comportamiento de la población", dijo.

"Uruguay se encamina a una salida ante la restauración de la confianza. Murió un país y nació otro. Hasta el año 1998 veníamos en un camino excelente. La caída de Brasil y luego de la Argentina precipitaron las cosas y nos golpeó fuertemente. Y sólo por la solvencia de las instituciones, retomamos la senda de la confianza", subrayó.

Mientras, el senador nacionalista Jorge Larrañaga consideró que es "lamentable" que el FMI "se meta" a decirle a los presidentes de los países "lo que tienen que hacer y a realizar presiones".

PREOCUPACION. Por su parte, el senador del Frente Amplio Reinaldo Gargano (Partido Socialista) dijo que ante la interpretación del presidente Batlle sobre el destino de su mandato, sugirió plantear el mismo interrogante a Aninat.

"El Fondo seguramente mostraba una preocupación tremenda porque el país no podía cumplir", indicó.

Gargano dijo que de la entrevista surgieron datos que dieron luz sobre algunos temas. "Una cosa quedó clara; yo lo he señalado en alguna oportunidad y ahora lo expresó el presidente: por los U$S 1.500 millones que el gobierno de Estados Unidos prestó por 15 días —en un préstamo puente— se cobró 3% de intereses. Y se lo pagaron; de gratuidad, nada", consignó.

En la entrevista, el presidente relató con detalle las negociaciones para confirmar la vía del canje de deuda y aseveró que esa solución repercutirá en el próximo gobierno.

"¿Qué cambió en el Uruguay para pasar de dos mil y pico, que parecía que nos íbamos a la estratósfera con el riesgo país, y de un día para otro bajar a setecientos y poco? ¿Qué pasó para que hoy los certificados de depósitos del Banco República valgan el cien por ciento? ¿Qué pasó para que ofrezcamos U$S 65 millones de devolución a los depositantes en el Banco República y el 0,5% ha retirado el dinero? Y bueno, pasó que se restableció la confianza. Eso es un hecho que se ha consolidado y que además ha modificado todo el sistema de pagos de intereses, de forma que el próximo gobierno tiene el problema resuelto. Sea el partido que sea, tiene el problema resuelto", enfatizó el primer mandatario.

Ante la aseveración de Batlle, Gargano rechazó que el tema esté saldado para la próxima administración.

"¿Con U$S 3.000 millones más de deuda? De aquí al 2023, va a ser de terror. Lo que debe el país hoy no son U$S 10.500 millones que suman los bonos canjeados. Además de eso, está la deuda con el Fondo que está por encima de los U$S 3.000 millones. Tenemos la deuda con el Banco Interamericano de Desarrollo. ¿A cuánto asciende? Seguramente a más de U$S 1.500 millones. Y la deuda con los proveedores, que nosotros la estimamos en U$S 85 millones. Ya ahí sobrepasamos los U$S 15.500 millones, lo que quiere decir que es una vez y media el PBI", concluyó

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