CONSULTORA SERAGRO
El actual dinamismo del mercado de haciendas —de todas las categorías—, que muestra una entonación general de las cotizaciones, tanto de los lotes de embarque como los de reposición, puede hacer creer que estamos viviendo un período de descontrol, de los que se llamaron con cierta ironía, de "euforia" ganadera. Los valores del ganado gordo, que semana a semana vienen incrementándose desde que se anunciaron las noticias respecto al reconocimiento del status sanitario por la OIE, y casi simultáneamente, la reapertura del mercado estadounidense, acumulan una suba superior al 12%, y que llega al 15% para los mejores lotes, en apenas cinco semanas. La realidad es que los mercados siguen abriéndose, y se recogen precios mejorados en los negocios de exportación. No sólo se trata de EE.UU., sino también de la posibilidad de vender asados a Brasil, de los aumentos registrados en el Hilton, etc., que están dando razón a los pronósticos optimistas.
LA REPOSICION. Los ganados para el campo ya registraban valores altos desde hace más tiempo: las expectativas de suba que dominaban en el ambiente, puede decirse (hasta ahora) que fueron acertadas. Los compradores esperaban las noticias que finalmente se concretaron, y el escenario actual parece confirmar las previsiones alcistas que se realizaban.
Con todo, la suba simultánea de ambos mercados tiene algunos elementos paradojales: el ganado gordo recoge un valor acrecentado por la escasez —el invierno duro está rebajando el estado de los animales, y el que tiene comida no vende—, mientras los ganados de reposición deberían deprimirse por la misma razón. Sin pasto, la oferta de estas categorías debería aumentar, y la demanda tender naturalmente a retraerse. Sin embargo, no sólo no bajaron de precio, sino que más bien están en alza.
Las recientes ventas por pantalla, y también las ferias de cierto volumen, en los que se colocan fluidamente grandes volúmenes de ganados para el campo de todas las descripciones, demuestran el mantenimiento del interés de los compradores y, consecuentemente, de los precios, a pesar de las innegables dificultades forrajeras que existen.
VACA EN ALZA. Una de las categorías que más subió en las últimas ventas, fue la de la vaca de invernada.
Puede verse en la gráfica adjunta, la evolución del mercado, con una expresiva trepada en sus precios últimos, considerados por cabeza vendida, a pesar de que seguramente hayan perdido algunos kilos en los últimos dos meses. Los precios al kilo se acercan a los 50 cts. de dólar, lo que sumado a los gastos, está superando el precio que se obtiene en la venta de la vaca gorda, descontados también los gastos.
El caso ilustra bastante bien el ánimo del mercado, puesto que en una invernada corta —como es la de vaca—, esta relación de precios se explica sólo por la expectativa de que siga subiendo el ganado gordo en los meses venideros; de otro modo, el margen no existiría.
Y como puede apreciarse en la gráfica, aún estamos muy lejos de los valores que existían antes de la aftosa por la misma categoría; si el mercado recompone un cuadro similar, los valores habrán de continuar subiendo mucho más.
Además, hay que considerar que con algunos de estos mercados para la carne, la industria compite con los invernadores en la demanda de vacas encarnadas, contribuyendo a mantener los precios al alza.
PREADAS. La categoría vaca de invernada la define el productor, que asigna al animal el destino: en un caso sigue criando —se entora, gesta, pare un ternero, lo cría, etc.—, en el otro, se engorda, o se vende para engorde, y se embarca a frigorífico.
Muchas veces el productor peina el rodeo de vacas a la entrada del invierno, y embarca los animales de diente gastado o las vacas más gordas, independientes de que estén o no preñadas. En la faena industrial de esta época del año, normalmente un alto porcentaje de las vacas que ingresan están gestando, en distintas etapas del proceso. La res preñada recibe un castigo en el precio, si se vendió a pesar en pie (y a "condición de faena") o lo que es lo mismo, obtiene un bajo rendimiento carnicero en la segunda balanza.
Vender una vaca preñada se trata de una ineficiencia clásica de nuestro rodeo, que preña un vientre y luego lo descarta. El caso es más grave porque uno —si no el principal—problema de nuestra ganadería es el bajo índice reproductivo del rodeo de cría, que promedia una marcación y declaración de terneros de poco más de 60% de las vacas entoradas.
Pero desde el punto de vista del productor individual, puede responder a una decisión lógica y acertada: las vacas preñadas suelen adelantar más que las otras en las primeras etapas del engorde, y las necesidades de caja y de racionalización del pasto en época de escasez, imponen los descartes.
Este año, a diferencia de los dos anteriores —en el que hubo un gran porcentaje de preñez y una muy baja faena de vacas—, hay un alto número de vacas falladas, y existe una intensa demanda industrial.
Los técnicos están contabilizando —en general—, un porcentaje del orden del 10% menos de preñez que el año pasado (ver recuadro), lo que hoy representa una cifra adicional enorme de vacas vacías —450 mil, por lo menos—, que serían las más apropiadas para entrar en la categoría de engorde, desde el punto de vista del interés general. En total, sumando las vacas entoradas que fallaron, y las que previamente se descartan, las vacas vacías deben llegar al millón y medio de cabezas.
Difunden acciones para obtener mejor preñez
El Dr. Gabriel García Pintos, considerando su experiencia y la de sus colegas San Román, G. Curotto, S. Camaño y P. Mesa, este año, nos comenta sobre los resultados y realiza algunas reflexiones. Sobre unas 20 mil vacas, el promedio este año fue de entre el 60 y 65 % de preñez.
"El porcentaje se encuentra entre un 10 a 15% por debajo del año pasado, con cifras que oscilan entre un mínimo del 30% a un máximo de un 97% para todo el rodeo.
1. Los productores que siguieron utilizando las técnicas de destete precoz, la revisación y capacidad de servicios de los toros, lograron mantener el porcentaje del año pasado o disminuirlo muy poco.
2. Los que se jugaron al buen año, y a la abundancia de pasto, les fue muy mal (...)
3. El aporte de fósforo inyectable o sales es de suma importancia.
4. Es momento de abandonar el ojo humano (que no engorda el ganado) y empezar a utilizar los datos reales de la concentración de oligoelementos y minerales con los análisis de perfiles metabólicos.
5. La importancia de las enfermedades de la reproducción (IBR, Leptospirosis, Vibriosis, BVD) con un correcto diagnóstico, para luego, vacunar e inmunizar contra la enfermedad que se tenga y no utilizar una metralleta de varias vacunas que enmascaran los diagnósticos y no tan son eficaces para ninguna enfermedad.
6. La oveja no es la responsable de los bajos procreos: el bajo stock ovino actual, lo ha demostrado.
7. Los buenos años anteriores, nos dejan la enseñanza de que podemos tener un porcentaje superior del 85 % de parición, y que podemos aumentar la extracción nacional, sólo depende de nosotros".