ALVARO J. AMORETTI
El administrador general del Sindicato Médico del Uruguay, el doctor Antonio Turnes, advirtió que el aumento "exponencial" de las demandas por mala praxis ha llevado a que un número importante de médicos uruguayos practiquen la denominada "medicina defensiva", que consiste en pedir más análisis costosos a sus pacientes y hasta en evitar la toma de riesgos innecesarios para salvar la vida de una persona con la única finalidad de "cubrirse" y "protegerse" a sí mismos, y reclamó un cambio en la legislación que otorga un plazo de veinte años para recurrir un acto médico ante la Justicia.
En una entrevista con El País, Turnes (60 años y médico de profesión) dijo que las demandas por mala praxis aumentaron en forma significativa en Uruguay desde 1986 a la fecha, y atribuyó el fenómeno al mayor nivel de información que los ciudadanos tienen hoy de sus derechos y al deterioro que en los últimos tiempos se registró en la relación médico-paciente, con profesionales que tienen más de un empleo, no pueden dedicar a cada paciente el tiempo aconsejable y, por ello, tienen más posibilidades de fallar.
—¿Cuándo detectó el Sindicato Médico que existía un auge de las demandas por mala praxis médica en el país?
—Le diría que a mediados de los años ochenta. Fue todo muy rápido. En 1985 se conocía un único caso de demanda por mala praxis médica en Uruguay. Y en 1986 los reclamos y demandas ya eran una veintena. Allí empezó todo. Y desde entonces las demandas han ido siempre en aumento.
—¿Sí?
—Sí. Las demandas por mala praxis médica aumentan exponencialmente año a año.
—¿Cuántas demandas por mala praxis médica se presentan cada año en Uruguay?
—Es imposible saberlo, porque no todos los profesionales demandados recurren al gremio en busca de asesoramiento legal.
—¿Pero no hay ni siquiera un estimativo de cuántas demandas se presentan al año?
—No. La única estimación proviene de un estudio que realizó el doctor Alberto Piñeyro, presidente de la Sociedad de Cirugía del Uruguay, que tomó las demandas presentadas contra los pocos médicos que hoy en día tienen seguro y las extrapoló al resto de la población de médicos y paramédicos de todo el país, para concluir que anualmente se presentan en Uruguay demandas por mala praxis médica por un monto estimado de 125 millones de dólares. Es como si cada médico que trabaja en el país tuviera cada año una demanda por 10 mil dólares. Mucho, ¿no?
—¿Y por qué se demanda más?
—Y... son muchas cosas. La primera es que la gente tiene hoy más información que antes y, por consiguiente, conoce mucho más sus derechos que antes. Sabe que puede reclamar. Y lo hace.
—¿Y no hay también una responsabilidad de los médicos, o del sistema de salud en su conjunto, para que los reclamos por mala praxis sean cada vez más?
—La hay, no lo niego. En los últimos años los médicos han tenido que salir a buscar varios empleos para poder hacerse de un peso. Y eso ha afectado de manera decisiva la relación médico-paciente.
—¿El multiempleo médico aumenta la posibilidad de que se equivoque?
—Sí, porque le quita tiempo al médico para dedicar a cada paciente el tiempo que ese paciente necesita, y para explicarle todo lo que debe explicarle con el detenimiento del caso. El médico tiene que correr de aquí a allá, y de allá a otra mutualista, y de repente en diez minutos no puede darle al paciente el tiempo que su caso necesita.
—Eso para el caso que todos los médicos le dedicaran a cada paciente diez minutos, porque a usted le consta que muchas veces las consultas se extienden bastante menos que eso.
—Es probable que sí. Y eso, que está pasando, hace que la posibilidad de errar, o de que el paciente no entienda bien el tratamiento que se propone, sea mayor.
—¿Y los médicos uruguayos son conscientes del deterioro en la calidad de atención que conlleva el actual sistema?
—En su gran mayoría le diría que sí. Saben que el actual sistema es perverso, porque perjudica al paciente y también al médico. Pero no pueden hacer nada, porque el sistema en el que tienen que trabajar es el que tenemos.
—¿Y no tienen temor de que, dedicando a cada paciente menos tiempo del aconsejable, puedan exponerse más al riesgo de cometer un error y a ser demandados por mala praxis? ¿O piensan que a ellos no les va a pasar?
—(se ríe) Bueno, lamentablemente la mayoría de los médicos piensa que sólo demandan a los demás, y que a él no le va a pasar. Hasta que le pasa a alguien del entorno, o a él mismo, y ya es demasiado tarde.
—¿A cuánto ascienden las demandas?
—Depende. Hay de todo.
—¿Hay topes?
—No. Ha habido demandas de 650 mil dólares, y hasta de un millón de dólares. Es como cualquier actividad comercial. Usted va a vender una casa y, a la hora de pedir, pide de más. Para negociar y bajar el precio siempre hay tiempo.
—¿Dónde hay más demandas? ¿En la salud privada o en la salud pública?
—En las dos, pero con diferencias.
—¿Por ejemplo?
—En la salud privada el paciente o sus familiares demandan civilmente, porque buscan un resarcimiento económico. En la salud pública las demandas son penales. Quieren ver preso al médico que les hizo lo que les hizo.
—¿Y han ido médicos presos?
—Sí señor. Han ido y siguen marchando presos médicos. Ha habido incluso caso de doctoras que han pasado dos y tres meses en la Cárcel de Mujeres.
—¿Tanto así?
—Sí. ¿Sabe lo que pasa? Los jueces procesan muchas veces sin el apoyo debido, porque en este país hace 40 años que no existe la cátedra de Medicina Legal en la Facultad de Derecho.
—¿Y a quiénes demandan más? ¿A los cirujanos?
—Créame que a todos. No hay diferencias. La gente demanda al cirujano, al ginecólogo, al oftalmólogo, al urólogo, a todos. No se salva nadie.
—¿A quién demandan más? ¿A la mutualista o al médico?
—La gente demanda a la mutualista. Y algunas mutualistas citan sistemáticamente al médico en garantía. Y ya lo "enganchan" de entrada, sin saber si es o no responsable de que haya podido pasar.
—¿Sancionan las mutualistas a los médicos demandados?
—No. Los médicos que son demandados siguen trabajando. Y eso tiene otros problemas.
—¿Cuáles?
—Y... ¿a usted le parece que ese médico, que acaba de ser demandado, es el mismo que antes de que lo demandaran?
—¿No lo es?
—No. Ese médico sufre las consecuencias emocionales de esa demanda y no puede sacar la cabeza de ese tema. Y se enferma, y algunos hasta han muerto.
—¿Afecta ese estado emocional la calidad de atención que ese médico demandado puede ofrecer a sus demás pacientes?
—¿Usted cree que ese médico va a arriesgar lo mismo que antes, para exponerse a otra demanda?
—¿Usted dice que ese médico, presionado por la demanda, puede no hacer en adelante todo lo que esté a su alcance por un paciente si ello supone tomar un riesgo que puede evitar?
—Y... algo así.
—¿Y eso está bien?
—Eso es terrible. Eso se llama "medicina defensiva", que es lo que ya practican muchos médicos uruguayos. Lo hacen para cubrirse.
—¿Cómo funciona?
—El médico, por temor a exponerse a una demanda, ya sea porque fue demandado o porque conoce a alguien que lo haya sido, comienza a operar sin justificación clínica ni ética, y empieza a pensar más en protegerse a sí mismo que en ayudar al paciente.
—¿Cómo hace?
—Piden más análisis, la mayor parte de las veces costosos para el paciente y para la mutualista, que en realidad no necesitan, porque de ese modo nadie les reprochará no haberlos pedido. Y además derivan más pacientes a otros especialistas, lo que también le cuesta más al paciente y a la mutualista. ¿Y saben qué? El diagnóstico termina siendo el mismo en la mayoría de los casos.
—Lo que usted afirma es grave.
—Es lo que está pasando. Y eso lo hace el médico demandado, y los médicos de su entorno, que no quieren que les pase a ello. Esto es así, y lo tienen que saber los administradores de las mutualistas, el ministro de Salud Pública y los legisladores.
—¿Qué pueden hacer los legisladores?
—¿Sabe cuánto tiempo hay para demandar a un médico por mala praxis? Veinte años. ¿Usted sabe lo que son veinte años hoy en día? Es un plazo criminal. Y los legisladores, muchos de los cuales son médicos, deberían verlo. Porque este sistema, tal como está, le está costando mucho a mucha gente. Y no funciona.
—¿Ha pensado el Sindicato Médico del Uruguay en hacer gestiones a nivel parlamentario para revisar esos plazos?
—Los legisladores que son médicos saben de lo que hablo, y los que no tienen la obligación de saberlo y de corregirlo. El único proyecto que se presentó en este sentido en el Parlamento lo redactó el ex senador Dardo Ortiz poco antes de morir. Ponía un plazo de cuatro años para que todo aquel que quisiera presentara una demanda. Yo tengo la esperanza que alguien recoja esa bandera. Porque el problema es urgente.
Abogados que están al acecho
—A menudo se afirma que detrás de la proliferación de demandas por mala praxis médica hay una suerte de industria, y que hay abogados que viven de ella. ¿Usted lo siente así?
—Desocupados hay en todos los sectores, y el libre ejercicio de la profesión habilita a que cada quien utilice su título como considere más conveniente.
—¿Pero no hay abogados que están a la caza de pacientes o familiares disconformes con la actuación de un médico para transformar el malestar en una demanda judicial?
—En los primeros años de este siglo, en las inmediaciones de los hospitales públicos había personas vinculadas a las empresas fúnebres que aguardaban que, desde una ventana o desde la puerta, los denominados "lechuzas" les hicieran una seña para dar a conocer el dato de que alguien había muerto. Y hoy también hay "lechuzas".
—¿Gente que le avisa a los abogados que un paciente o sus familiares están disconformes con un médico?
—Personal de las instituciones que, si ven a alguien molesto, se apresuran a darle una tarjetita de tal o cual abogado.
—¿A cambio de un favor económico?
—¿Y usted qué cree? ¿Que lo hacen movidos por algún fin altruista?