Guerra contra la discriminación

| A pedido de la Fundación Alfredo Kraus, el músico repasó la situación de la mujer en el mundo actual

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Esta noche a las 21.00 horas se presenta en la Sala Zitarrosa el compositor español y más exactamente canario Pedro Guerra. El cantante, que en una canción se comparó a sí mismo con Bugs Bunny por su rostro alargado y sus dientes sobresalientes, viene a Montevideo a presentar su álbum más reciente titulado Hijas de Eva. Aunque las entradas están a la venta desde hace más de un mes, aún quedan localidades a la venta en la boletería de la sala a un costo de 330 y 250 pesos.

Desde que se dio a conocer en 1995 con Golosinas, su primer trabajo solista, Pedro Guerra ha engrosado las filas de los cantautores al estilo de Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute, Joan Manuel Serrat o Víctor Manuel, aunque también declara tener influencias de Fito Páez y Caetano Veloso. Tomar la posta de semejante tradición lo lleva también a componer una música seria y comprometida con las causas nobles. De esa naturaleza militante también surgió este nuevo disco, que hoy se presenta en Montevideo. En este álbum el artista español propone revisar la situación de las mujeres en diversas partes del mundo. Pero este disco monotemático no surge tanto de su propia inquietud sino de un encargo que le realizara la Fundación del Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria. "Pensé en la mujer porque había comenzado a escribir canciones sobre las mujeres indígenas en México y sobre las mujeres en Afganistán y me di cuenta de que si tiraba de la cuerda iba a haber, lamentablemente, mucho material para hablar sobre las graves condiciones a las que son sometidas las mujeres en diferentes países", dice el canario.

DOCUMENTADO. Para realizar este mosaico femenino y quizá feminista Guerra partió de fragmentos de textos sobre la mujer o reflexiones de diferentes intelectuales como nuestro compatriota Eduardo Galeano, el portugués José Saramago o su coterránea Rosa Montero. Así reflexiona sobre la dictadura de la belleza a las que están sometidas las mujeres en Occidente o, a la inversa, la obligación del uso del velo que cubre a las mujeres en buena parte de Oriente. Pero también se atreve con otras situaciones como la ablación del clítoris y consecuente privación del goce que padecen ciertas musulmanas, la trata de blancas, la pobreza o la discriminación, porque como dijo John Lennon "la mujer es el negro del mundo".

Guerra aclara que este es un disco en el que el concepto precedió a la música. "Este es un trabajo más intelectual que los anteriores míos, más emocionales. Fue penado de antemano y contará una realidad lo más rigurosamente posible, que sirva para tomar conciencia por parte de la gente que lo escucha", comenta el cantante. "Creo que este trabajo en sí mismo marca una diferencia porque no es muy habitual que se hagan este tipo de producciones con esta perspectiva y que uno para componer se informe previamente. No significa que seguiré en esta línea, pero sí marca una diferencia y una madurez porque hace 10 años no lo hubiera hecho. Antes no estaba preparado para meterme en un trabajo con esta rigurosidad. Pero siempre manejé el concepto de canción social mezclado con otras temáticas. Quizás a veces la gente no tiene una idea absoluta del artista que uno es, pero con el tiempo muchos se dieron cuenta de que no soy un simple trovador simpático", agrega.

El mismo Guerra admite que su perspectiva del asunto no fue la más optimista. "En este disco me centré en la discriminación que sufren las mujeres, el aspecto más positivo no lo trabajé, aunque es cierto que se podrían haber hecho más canciones sobre mujeres que lucharon contra la discriminación y lograron cosas importantes. Tal vez una de las canciones más positivas del disco tenga que ver con un homenaje que hice a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, mujeres que han trascendido en el mundo por su lucha", le dijo Guerra a la prensa argentina.

Hijas de Eva, el título del álbum, vincula la tradición bíblica con el papel que las mujeres ocupan en el mundo moderno. "A medida que fui componiendo los temas surgió esta idea de relacionar el sufrimiento de las mujeres con el concepto bíblico de la condenación a Eva en el paraíso. Eso marcó la discriminación cultural que vienen sufriendo a lo largo de la historia estas hijas de Eva", señala el músico.

Este disco que se inspira en datos estadísticos e informaciones reales puede funcionar a la vez como un documento de la situación femenina ya en su vistosa edición trae fotos simbólicas y textos sensibles, poéticos o inflamados. Uno de ellos es un fragmento de El mundo patas arriba, de Galeano, en el que se señala: "La mujer, nacida para fabricar hijos, desvestir borrachos o vestir santos, ha sido tradicionalmente acusada, como los indios, como los negros, de estupidez congénita. Y ha sido condenada, como ellos, a los suburbios de la historia".

Aunque el disco que viene a presentar el autor de éxitos como Gente sola, Contamíname y El marido de la peluquera es Hijas de Eva, ya tiene pronto otro trabajo discográfico que no tardará en llegar a Uruguay. Se llama La palabra en el aire y lo realizó junto al poeta Angel González.

Con la ayuda de los amigos

El más reciente disco de Pedro Guerra está compuesto por catorce historias, catorce canciones que narran la realidad de miles de mujeres en el mundo. Este disco se abre con una introducción instrumental titulada, precisamente, Hijas de Eva que está basada en una folía. El tema Hogar, el primer single del disco, que habla sobre la violencia en el matrimonio. El tema dedicado a Lilith, basado en el personaje bíblico, cuenta la leyenda existió antes que Eva, surgida del polvo y no de la costilla de Adán, fue creada como su igual y al no querer someterse a él fue expulsada del paraíso. Por otro lado, la canción Burka retrata la compleja realidad de la mujer afgana que tiene que esconderse tras esa "cárcel" de tela que es precisamente el "burka". En total son 14 canciones llenas de testimonios y que bien podrían ser una más de esas noticias que se publican en los diarios de cualquier día.

El álbum, grabado en España, cuenta con importantes invitados. Cabe destacar la cuerda que se grabó con La Orquesta Filarmónica de Praga con los arreglos de Joan Albert Amargs. A ellos se suman Fito Páez, que canta en Cuerpo y Silvio Rodríguez, que participa en el tema Niña.

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