BUENOS AIRES | EFE
La ola de delincuencia que azota a Buenos Aires ha forzado al gobernador de la provincia, Felipe Solá, a pedir auxilio urgente al gobierno nacional, que ha prometido colaborar en el despliegue de 3.500 agentes más en el conurbano bonaerense.
El ministro de Seguridad de la provincia, Juan Pablo Cafiero, dijo que su distrito vive una "emergencia nacional cuya naturaleza no ha podido ser prevista".
"La emergencia está en la gente, en la sociedad que está desprotegida ante un cuadro de crecimiento del delito violento en el área metropolitana", indicó Cafiero, quien añadió que la delincuencia ha ganado las calles y deja indefensa a la población.
En lo que va del año, según datos oficiales, fueron asesinados 29 policías provinciales, el uso de armas ilegales creció casi el 40 por ciento, y ya son 12 los secuestros conocidos —de larga duración— con fines extorsión, en la provincia de Buenos Aires.
El último de ellos, el pasado jueves, tuvo como víctima al padre del jugador del River Plate Leonardo Astrada, sin que hasta ahora se sepa su paradero.
Los informativos matutinos de los canales de televisión y radio es raro el día en que no dan cuenta de asesinatos, secuestros o robos, especialmente en el cinturón de "miseria y marginalidad" que rodea a la capital federal.
Las denuncias por violaciones, unas mil al año, también preocupan a las autoridades, sobre todo porque se calcula que sólo el 10 por ciento de las mujeres se anima a denunciar su caso ante la policía.
GABINETE DE SEGURIDAD. La ola delictiva ha obligado a las autoridades bonaerenses a poner en práctica en los próximos día un dispositivo de seguridad, en conjunción con el Ejecutivo nacional, que incluirá 3.500 agentes más de las policías Federal y Bonaerense apostados en los puntos más críticos del cinturón urbano que rodea a la capital.
La petición de ayuda al gobierno nacional se realizó después de la reunión que celebraron el sábado Solá y Cafiero con un grupo de alcaldes provinciales en la que determinaron las prioridades en materia de seguridad y la creación de un Gabinete de Seguridad Metropolitano.
Ese organismo, bajo la coordinación del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, estará compuesto por miembros de las policías Federal y Provincial, la Gendarmería (que vigila las fronteras) y la Prefectura Naval.
El secretario de Seguridad Interior, el ex fiscal Norberto Quantín, indicó ayer que la función principal del Gabinete será la de coordinar las tareas de seguridad de la Policía Federal y la Provincial para eliminar los borrosos límites entre el territorio nacional y el provincial en la lucha contra los delincuentes.
"Al delito tenemos que enfrentarlos con todas nuestras fuerzas y en todos los lugares", dijo Quantín y agregó que no puede haber lugar para "viejos celos entre (policías) bonaerenses y federales".
"Para salir adelante tenemos que trabajar todos juntos", insistió Quantín para agregar que sólo falta la firma del presidente del país, Néstor Kirchner, en un decreto para renovar a la dirección de Gendarmería y Prefectura para que el Gabinete se ponga en marcha.
Cafiero aspira a que esas dos dependencias aporten unos 2.000 agentes, a los que se sumarán en breve cerca otros 1.000 liberados de las comisarías por la habilitación de nuevas cárceles en la provincia.