Peñarol no pudo ponerse a tiro

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RAUL TAVANI

Peñarol hizo lo que pudo dentro de sus posibilidades. De esa forma, con el empate, los aurinegros se perdieron la gran posibilidad de acortar la diferencia y ponerse a tiro en la tabla de posiciones del Campeonato Uruguayo.

Cuando se inició el encuentro, el equipo se movió acompasadamente, fundamentalmente en la última línea defensiva, lo que indica que existe un buen trabajo de parte de Diego Aguirre. Pero luego con el correr de los minutos y cuando Miramar Misiones comenzó a mover la pelota, se fueron desnudando carencias, fundamentalmente en el rendimiento individual de algunos jugadores. Entonces, Joe Bizera y Marcelo De Souza comenzaron a equivocarse, no midieron bien la distancia y en cada salida procurando contener a los rivales, el primero de ellos llegó casi siempre tarde y el segundo fue una máquina de dar golpes, lo que llevó a que luego el técnico lo excluyera cuando estaba al borde de la tarjeta roja.

Pero además, en el medio de la cancha, Bengoechea y Bogliacino comenzaron jugando en corto, pero después cambiaron y lo hicieron en largo y ese argumento favoreció el trabajo defensivo rival.

Por otra parte, en dos minutos, a los 18’ y 19’ Peñarol tuvo todo a su favor, quizás para tener mayores aspiraciones al triunfo, ya que primero marró un penal Bengoechea y luego Cedrés convirtió el gol de la apertura del tanteador. Pudo haber sido un 2 a 0 y se quedó en la mínima diferencia. Entonces, a los 21’, nuevamente aparecieron los errores defensivos, que fueron bien aprovechados por el habilidoso Adrián Speranza y el partido se puso 1 a 1.

Sobre los 42’ se produjo otro factor que pudo ser favorable para los aurinegros y que fue la expulsión de Diego Peinado, quedando los cebritas en inferioridad numérica.

En el complemento, Roland Marcenaro se jugó al empate y todas las líneas del cuadro de Villa Dolores se replegaron. Por su parte, Peñarol en lugar de hacer un fútbol colectivo intentando entrar por afuera, buscó centralizar las acciones y siempre en largo. Y ahí estuvo la explicación del empate. Miramar Misiones aguantó con diez jugadores y consiguió su propósito, mientras que los aurinegros dejaron dos puntos por el camino, que ahora no parecen decir nada, pero que a fin de año pueden ser de gran trascendencia.

Fue evidente que el equipo de Peñarol de ayer no funcionó debido a la discreta actuación individual de varios de sus jugadores, pero además, es notorio que anímicamente también existen carencias. Incluso, mirando el banco de suplentes, en el mismo no habían soluciones como para echarle mano. Por esa razón, dentro de las posibilidades aurinegras, lo del empate resultó lógico. Pero ojo, ya que si Miramar Misiones no quedaba con diez jugadores, seguramente no se hubiera refugiado en el fondo y ante eso, quién sabe lo que pudo haber sucedido.

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