JOSE MARIA BELLO
Defensor Sporting, luego de un alargue, y aprovechando una mano enorme que le dieron en la última jugada los jueces —sobre todo Félix Fares— y el comisario técnico Julio Dutra, ganó un partido en el que parecía imposible que los violetas pudieran alcanzar el triunfo.
Nada tiene que ver Defensor Sporting en lo que fue el final del encuentro y, por lo tanto, nada ni nadie lo va a despojar del título le campeón que logró después de remontar un marcador que le resultó adverso en la mayor parte del trámite, al punto que recién consiguió pasar adelante por primera vez cuando faltaban tan sólo 31" para finalizar el tiempo reglamentario.
Paysandú, que es cierto que fue perjudicado, también es responsable de la derrota, por lo caída estrepitosa que tuvo su juego en el segundo tiempo. Los locales tuvieron su peor momento en el primer cuarto, donde convirtieron tan solo 6 tantos, pero los sanduceros no le fueron en zaga, ya que en el último, donde se define el partido, hicieron tan solo 13 puntos.
Lo de la dupla arbitral quedará para el —triste— recuerdo, ya que en la última pelota que tenía Paysandú le hicieron no menos de tres fouls, pero el más grosero, el que colmó la medida, fue el que le cometieron a Charquero cuando faltaban tres segundos. El jugador de Paysandú se levantó sobre la derecha del área y cuando iba a tirar, Szczygielski le bajó un manazo tremendo en su brazo y a Félix Fares, que estaba a un metro de ambos, se le tapó el mismo pito que se le destapó para permitir que el doble de Daniel Rivero, pasado el tiempo reglamentario, fuese válido, aunque en esta ocasión contó con la "complicidad" del comisario técnico, Julio Dutra que avaló el vergonzoso despropósito.
Defensor Sporting es el campeón de la primera Liga Nacional y no está mal, después de todo. Había hecho los mismo méritos que su rival y no es responsable del desbarajuste de Fares y Dutra. Los sanduceros tienen derecho a la protesta por la forma cómo se concretó su derrota, pero colaboraron bastante para que se diera ese final, ya que llegaron a sacar hasta 23 puntos de diferencia y, por virtudes del rival, sobre todo en la marca, pero también por errores tremendos que cometieron perdiendo pelotas infantiles, debieron ir a un alargue sin Bouzout, que había salido por quinta falta, y terminaron perdiendo.
DEFENSOR SP. 73 - PAYSANDU 72
Estadio: Palacio Cdr. Gastón Guelfi. Jueces: Félix Fares y Juan García. Público: 8.000 personas. Primer cuarto: Paysandú 21 - 6. Primer tiempo: Paysandú 39 - 21. Tercer cuarto:Paysandú 48 -38. Hubo alargue por empate en 61 puntos.
DEFENSOR SPORTING (73): D. Castrillón 17, D. Johnson 14, G. Szczygielski 11, L. Silveira 16, D Rivero 9 (Formación inicial),, G. Niquichenco 3, P. Xavier 3. D.T.: Gerardo Jauri.
PAYSANDU (72): F. Soria 12, D. Losada 18, I. Borges 5, M. Bouzout 13, A. Pérez 13 (Formación inicial), M. Tornaría 9, H. Martínez 2, C. Charquero . D.T.: Pablo López.
El mejor jugador de la cancha: Diego Castrillón.
El mejor jugador de Paysandú: Diego Losada.
Por el pin de la suerte la Liga quedó en la capital
SILVIA PEREZ
Iban 18 tantos abajo y el hombre se acercó a su hijo adolescente, que a esa altura estaba desesperado. Le entregó una insignia de Defensor Sporting que hacía tiempo tenía para él. Le dijo que se la pusiera y que no se preocupara, que en básquetbol esa diferencia no es nada. Daniel Rivero acababa de encestar el doble de la victoria y el muchacho, con lágrimas en los ojos buscó a su padre entre la multitud. Le dio el pin y le dijo: "¡guardámelo, si lo pierdo me tengo que matar!".
La señora, que había alentado a su querido Sporting durante todo el partido, no lo podía creer. "¡Hace 20 años que Sporting no salía campeón!", explicó. Es que para los más veteranos nunca dejó de ser Sporting. Otros en cambio, festejaban el primer título en básquetbol del equipo fusionado.
La gente entró a la cancha enloquecida. Habían sufrido yendo abajo durante todo el partido y tenían que exteriorizar los nervios. El "Bicho" Silveira se subió a uno de los aros. Revoleó un rato su camiseta y la tiró. Luego procedió a cumplir con el rito de cortar la red. Después le alcanzaron a su pequeño hijo. Soltó la red para poder agarrarlo y festejó saltando con él en las alturas. En el otro tablero, Pedro Xavier, que había jugado poco en las finales, se tomaba revancha y también cortaba las piolas. Gustavo Szczygielski repartía besos y abrazos. Todos querían tocar al norteamericano Darryl Johnson. Diego Castrillón era llevado en andas y no podía contener las lágrimas.
La hinchada de Paysandú, muda seguía en la tribuna sin poder creer lo que había pasado. Algunos agitaban con bronca el cartel que habían mostrado desde el principio: "Pase lo que pase, 100% sanducero". "¡Digan, digan que nos robaron el partido!", pidió indignada una señora.
En la cancha ya no cabía ni un alfiler. Mientras los jugadores subían al estrado, trajeron la enorme bandera cuadriculada violeta y blanca y la hicieron correr por el rectángulo. Recién cuando vio a sus compañeros en el estrado, Xavier bajó del tablero. El presidente de la Federación Uruguaya de Básquetbol, Ney Castillo entregó las medallas a los campeones, el Ministro de Deporte subió con la hermosa copa y se la ofreció a Diego Castrillón. Luego Edward Yern, de la empresa Tenfield, le entregó a Szczygielski un trofeo con la forma del mapa de Uruguay. El "Bicho" Silveira ensayó una especie de vuelta olímpica elevando la copa al cielo. "¡No se vaaaa, el "Bicho" no se vaaaa!", respondió la hinchada.
Hacía rato que había terminado el partido, pero el joven sanducero seguía sentado afuera en las escaleras del Palacio. Miraba el vacío y estrujaba la bandera que aún tenía entre sus manos. "¿Por qué, por qué?", se preguntaba, sin encontrar respuesta.