Dos nuevas muertes elevan a 38 la cifra de fallecidos por SRAG

Las autoridades sanitarias canadienses anunciaron hoy la muerte de otros dos pacientes de la neumonía asiática Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SRAG), lo que sitúa en 38 el número de fallecidos en Toronto desde el inicio del brote infeccioso, en marzo.

A través de un comunicado, el doctor Colin D´Cunha, jefe médico de la provincia de Ontario, indicó que los dos muertos son un varón de 55 años y una mujer de 81 y ambos estaban enfermos desde hacía tiempo.

El jefe médico de Ontario también informó de que las autoridades sanitarias habían confirmado que la muerte de una persona relacionada con el ciudadano estadounidense que contrajo el pasado mayo la neumonía asiática durante una visita a un hospital de Toronto no había sido provocada por SRAG.

El estadounidense, residente en Carolina del Norte, desarrolló la enfermedad tras regresar a su domicilio, lo que provocó que varias decenas de personas en su lugar de trabajo fuesen puestas en cuarentena.

Este caso también obligó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a colocar a Toronto en la clasificación más alta de su lista de transmisión, el nivel C, que indica que "casos probables locales están ocurriendo entre personas que no han sido previamente identificadas como conocidos contactos de casos probables de SRAG".

La medida fue interpretada como un "castigo" a las autoridades sanitarias canadienses por sus fallos en el proceso de controlar a las personas que han estado expuestas al virus de la neumonía asiática.

En el caso del ciudadano estadounidense, nadie le informó de que había estado en contacto con una persona que era probable portador del virus.

Aunque la semana pasada, tanto las autoridades canadienses como las estadounidenses reconocieron que el afectado había contraído la enfermedad en Toronto, hoy, el comunicado del Ministerio de Sanidad de Ontario contradice lo afirmado al señalar que "podía haber contraído SRAG durante su estancia" en la ciudad.

Desde el inicio del brote infeccioso en Toronto, que provocó la primera muerte el 5 de marzo, la relación entre las autoridades sanitarias canadienses y la OMS ha sido tensa especialmente después que el organismo dependiente de la ONU recomendase el 23 de abril no viajar a la principal ciudad canadiense.

El anuncio fue seguido por un aluvión de críticas desde los estamentos políticos y médicos de Ontario y Canadá que acusaban a la OMS de dañar la imagen y economía del país por su aviso contra Toronto.

El aviso de viaje fue seguido por intensas presiones ante la OMS y, finalmente, una semana después, el 29 de abril, cuando el número de muertes en Toronto por SRAG era de 21, la organización retiró su recomendación.

La OMS justificó su decisión por la labor de las autoridades canadienses en controlar el brote infeccioso pero el 20 de mayo se supo que la ciudad estaba inmersa en un segundo brote neumónico que se había extendido a varios hospitales de la ciudad.

Aunque las autoridades de Ontario lo negaron en un primer momento, posteriormente reconocieron que los hospitales habían "bajado la guardia" justo al mismo tiempo que las autoridades políticas estaban presionando a la OMS aduciendo que la enfermedad estaba bajo control.

Canadá también se vio obligada a incrementar el número de casos reales de SRAG en Toronto al admitir que sus criterios eran menos estrictos que los de la OMS y los que aplicaban otros países en todo el mundo para contabilizar los afectados. EFE

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