GUSTAVO LABORDE
Luego de una larga década de ausencia, este jueves Gustavo Cerati ofrecerá un concierto en Montevideo. El ex líder de Soda Stereo presentará en el Cine Teatro Plaza su trabajo más reciente perennemente titulado Siempre es hoy. Este es el cuarto disco solista de este músico que llegó a la cima del rock latino con Soda Stereo y que luego de dar las "gracias totales" emprendió una carrera en solitario en la que verificó su talento y acentuó su originalidad.
Refinado y elegante, Cerati tiene en su genio compositivo, su voz seductora y su poética iridiscente una inconfundible grifa de calidad. Su primer proyecto solista, cuando aún integraba Soda, fue Amor amarillo (1993). Luego de disolver el trío que formó junto a Zeta Bosio y Charly Alberti lanzó Bocanada (1999), un álbum delicioso que lo ubicó al frente de la vanguardia electrónica que él mismo había promovido junto a Daniel Melero en Colores santos (1992). Sin embargo, su naturaleza camaleónica lo llevó a aventurarse con 11 episodios sinfónicos, un disco orquestal y en vivo en el que versionó algunos de sus mejores temas. Ahora llega para presentar Siempre es hoy, un disco de canciones directas, vocación guitarrera y firmeza rítmica. Desde Buenos Aires, él mismo explicó el disco que presentará en un concierto que es, al decir de un presentador televisivo, imperdible.
—Finalmente estará en Montevideo.
—Sí, finalmente. Yo no tengo buena memoria, creo una vez tocamos con Soda en Montevideo, pero de todas formas han sido muy escasas las veces que hemos ido a Uruguay. Pensando en la cercanía es algo muy curioso, pero siempre se puede saldar la deuda.
—¿Qué repertorio tendrá el concierto montevideano?
—Naturalmente estoy presentando un disco que aún es bastante joven. El espectáculo está centrado en eso, pero incorporé temas de diferentes álbumes míos como Colores Santos, el disco que hicimos con Melero, y otros de Soda Stereo. Así que va a estar variada la cosa. En cuanto a los temas de Soda, algunos serán clásicos, otros no tanto. Habría que ver qué es algo clásico a esta altura. Pero mi elección está enfocada más que hacia los hits a temas que quizá con Soda Stereo no hicimos tanto, pero que no dejan de ser clásicos. Se trata de recuperar más bien algunos temas olvidados y que me da placer volver a tocarlos.
—En cuanto a la banda...
—Es una super banda. Es la misma que grabó el disco y que ahora me está acompañando en esta gira.
—En el disco "Siempre es hoy" también contó con muchos invitados.
—Sí, está Charly García, está Domingo Cura que para la gente que no lo conoce es "el" percusionista argentino de folclore
—Es el que toca el bombo del tema "Sulky".
—Exacto. Lo llamé porque esa canción está hecha en base a un sampler de un viejo disco de él. Pero a diferencia de Bocanada, el disco anterior, éste tiene otra filosofía. Bocanada es un disco con muchos samplers, donde se alteraba mucho el orden y el espacio de cosas ocurridas para transformarlas en canción: ese fue el método de composición de Bocanada y creo que se nota mucho porque está muy exacerbado. Pero en éste disco, a pesar de que como boceto podía servir el sampler, preferí sustituirlo por el toque en vivo. Entonces, si bien me basé en una muestra de un tema de Domingo Cura de la década del 70, lo llamé a él directamente para que grabara en el disco.
—El folclore no ha sido uno de los géneros que más ha transitado en su carrera.
—No, pero tengo una mayor influencia del folclore que del tango, para hablar de raíces musicales. Yo empecé a tocar la guitarra folclórica. La guitarra criolla fue mi primer instrumento y la toqué durante mucho tiempo. Incluso, cuando hice el servicio militar —algo que ocurrió hace mucho tiempo— gané un concurso con una zamba. Por eso no estoy alejado del folclore. Lo que pasa es que no soy de los que idealizan esas cosas, ni tampoco las fuerzo. Si ocurre es porque rítmica y melódicamente un tema me lleva eso, como el caso de El temblor o Raíz.
—"Siempre es hoy" es un disco muy dominado por la guitarra, y en especial por una guitarra más bien despojada de distorsión y efectos.
—Es un disco de mucha guitarra eléctrica, pero sí, no es tan distorsionada como puede haber sido Dynamo. Es un disco en el que la guitarra domina la parte armónica, a diferencia de Bocanada, en el que había más instrumentos electrónicos. Eso tiene que ver con que fueron creadas para ser tocadas con banda. En realidad me dediqué a dirigir las composiciones con diferentes instrumentistas. Esto también marca una diferencia con el trabajo anterior, que me dediqué a tocar casi todo yo.
—¿Eso quiere decir que los temas de "Siempre es hoy" surgieron de ensayos e improvisaciones con la banda?
—Mucho, mucho de eso. Estas canciones en realidad son reducciones de estructuradas de pasajes musicales que quizá duraban horas en esas jams. Y claro, quedó mucho material hecho porque trabajamos durante un año y medio. En el disco anterior fue una experiencia más de laboratorio y en solitario, aunque me ayudó mucho Flavio Etcheto, que fue mi compinche. En este caso, en cambio, preferí hacerlo con una banda. Es que cuando salí a tocar Bocanada extrañé eso de formar una banda, no en el sentido de Soda Stereo, pero sí eso de poder tocar en vivo y todo eso. Creo que fue eso que me dio otra mirada y no dejé de pensar, mientras componía, cómo sonaría eso en vivo y con una banda.
—El proceso parece curioso. "Bocanada", un disco esencialmente electrónico, fue seguido por "11 episodios sinfónicos". Pero lo extraño es que parece que el germen de esa experiencia sinfónica está en el tema "Verbo carne" de "Bocanada", algo así como una rareza sinfónica entre tanta música electrónica.
—Bueno, claro. Aunque quizá haya también un antecedente aún anterior, en Sueño stereo que fue donde trabajé por primera vez con Alejandro Terán. Obviamente eran arreglos mucho más económicos, para menos instrumentos, pero ya con la idea de mezclar instrumentos digamos de "nobleza" con otros más roqueros. Ahí se dio esa simbiosis de instrumentos de Sueño stereo. Luego, además, seguí trabajando con Alejandro, por lo que creo que mi relación con él tuvo mucha importancia para encarar un proyecto como 11 episodios sinfónicos. Lo de Verbo carne fue una especie de quijotada, más teniendo en cuenta que lo hicimos con la Sinfónica de Londres. Alejandro nunca había hecho nada similar, creo que él lo máximo que había hecho era escribir para ocho instrumentos y en esa ocasión tuvo que escribir para 48, pero recibimos muchas felicitaciones.
—Es que está muy bien utilizada la orquesta, algo en lo que muchos pueden fracasar.
—Sí, fue muy tremendo. Es que la Sinfónica de Londres está muy acostumbrada a grabar en proyectos poco tradicionales.
—¿Quedó conforme con "11 episodios sinfónicos"?
—Sí. Alguna gente le puede resultar de otro planeta, pero para mí fue un desafío como cantante hacer una cosa así. En realidad la idea vino prestada: se trataba de hacer un ciclo de cantantes populares en versiones orquestadas. Se suponía, además, que era un proyecto que no se acababa conmigo, así que esperemos que continúe. A mí me vino muy bien porque podía unir lo de Alejandro con lo mío. Ahora, creo que 11 episodios sinfónicos tiene momentos muy bien logrados y otros que se quedan un poco a mitad de camino. Pero creo que tiene una cosa rescatable y es que es un disco en vivo: si hubiera sido de estudio realmente hubiéramos hecho otra cosa. Se hizo eso y se quedó ahí, no es que pienso seguir mi carrera como "crooner".
—Sus discos siempre tienen una gran unidad climática, incluso a veces parecen un mantra. En ese sentido hubo comentario muy peculiar de uno de los guitarristas de Café Tacuba, quien dijo que a él "Siempre es hoy" le había gustado mucho más cuando lo escuchó en la función random, cuando lo desarticuló.
—Este es un disco en el que tengo que reconocer que por la cantidad de material que tenía me costó mucho ser económico y, por lo tanto, también trazar algún tipo de viaje musical del estilo de los que la gente estaba acostumbrada en mis otros discos. Es decir, hay discos míos más fáciles y otros más difíciles. Creo que éste no es uno de mis discos más fáciles. Aunque yo vengo escuchando sus canciones desde hace tanto tiempo que ya estoy acostumbrado y pierdo esa perspectiva. Pero siempre tengo en cuenta la posibilidad de que la gente se sumerja en mis discos. Yo ya no tengo idea de cómo puede ser la primer mirada de un disco así, quizá la tuve en cuenta en el momento de hacer el orden, que no deja de ser uno de los ordenes posibles de escuchar el disco. Es que si la circunstancia económica hubiera ayudado, probablemente sería un disco doble ya que tenía mucho material. Es que son un montón de temas. Pero si te decidís a paladearlo, se entiende mejor.