Rescatando un género olvidado

| La obra es montada en el teatro Colón de Buenos Aires, con puesta en escena del propio Masliah

eduardo roland

Por diversas razones, que se ponga en escena una ópera de Leo Masliah nada menos que en el teatro Colón de Buenos Aires es, sin lugar a dudas, un hecho cultural relevante y hasta con cierto perfil exótico. Pues bien, hoy es el día del estreno de la ópera Maldoror, cuyo libreto se inspira en los tres primeros cantos de una de las obras literarias más extrañas y subversivas que se hayan escrito en los últimos dos siglos: Los cantos de Maldoror, del desdichado Isidore-Lucien Ducasse (Montevideo, 1846 - París, 1870), que firmó su ahora célebre obra bajo el seudónimo "Compte de Lautréamont".

En un horario que parece sintonizar con el clima surrealista de Maldoror (las 11 de la mañana) tendrá lugar la primera representación de una pieza que Masliah viene preparando desde hace unos cinco años y de la cual él es autor de la música, libretista y director de escena. Sí, aunque a primera vista puede impresionar (o dar lugar a sospechas), cuando nos damos cuenta que se trata de Masliah, vemos que es coherente con su extensa trayectoria de escritor, dramaturgo y músico no ajeno a la tradición culta. Y con su inagotable capacidad de trabajo.

Quizás porque el cantautor uruguayo es sistemáticamente asociado por el público con el humor absurdo, no esté de más hacer hincapié en que Maldoror es una ópera seria. Una creación que apunta a darle una dimensión operística (cruce de varias artes) a un texto original que se sostiene en el grito desesperado y blasfemo de un personaje cuyo "delirio" cuestiona el sentido mismo de la existencia.

Originalmente concebida para una orquesta sinfónica, la música terminará siendo ejecutada en estas primeras representaciones por una orquesta de cámara de 15 instrumentistas, para lo cual Masliah reescribió la partitura. A propósito, el músico uruguayo expresó en entrevista con Página/12 que "aunque se pierda algo de sonoridad en algunas partes que fueron pensadas para una gran masa instrumental, el detalle y los matices se perciben mucho más con una orquesta chica; en realidad le viene bien a la ópera que no compita con los cantantes".

El elenco de cantantes casi se empareja con la cantidad de instrumentistas. Entre las figuras principales se cuentan el tenor Gustavo López Manziti que será Maldoror (según Masliah es quien sostiene la obra entera) y la soprano Lucila Ramos Mañé, que encarnará La Prostitución y que según testigos de los ensayos tiene a su cargo un aria conmovedora.

El resto del elenco se completa con Myriam Toker (tres papeles: La Madre, La Tiburona y La Muchacha), Juan Barrile (Dios), Hernán Iturralde (El Piojoso), Mario de Salvo (Bicho de Luz y Enmascarado 1), Marcela Pichot (Mujer y Loca), Carlos Sampedro (El Enterrador), Pablo Pollitzer (El Niño), Federico Sanguinetti (Eduardo), Mirko Tomas (El Sapo), Sebastián Sorarrain (Enmascarado 2 y Pescador 1), Leonardo Estévez (Pescador 2) y Gabriel Centeno (El Hermafrodita).

"La obra es onírica, una especie de pesadilla" ha dicho Masliah de esta ópera que tiene como director musical a Santiago Chotsourian al frente de la Orquesta de Cámara del Teatro Colón, y que cuenta con la escenografía de Sandra Iurcovich y coreografías de Diana Szeinblum.

Consultado por el crítico musical Diego Fischerman, el director musical de la puesta se mostró entusiasmado con Maldoror. "El texto es de un gran humanismo, se refiere al hombre refugiado en su guarida, vulnerado por la violencia de nacer. Lo que a mí me sorprende es que pasan cosas, no es una obra hermética. Todo tiene un funcionamiento claro, nítido, no hay misterio ni confusión, lo que tal vez la aleja de las óperas actuales. Masliah quiere que sucedan ciertas cosas en la partitura, y esas cosas suceden", afirma Chotsourian.

Esta puesta en escena de Maldoror, que en la mañana de hoy "entra por la puerta grande" al ser estrenada en uno de los teatros de ópera más prestigiosos del mundo, tendrá al menos tres funciones más: el próximo viernes a las 20.30 horas, y el domingo 29 a las 11 de la mañana y a las cinco de la tarde.

Más allá de la cualidad artística y del éxito que logre esta pieza de Masliah, es incuestionable que la primera de las razones por lo cual este estreno se constituye en un hecho cultural relevante es por el sencillo y contundente hecho de que la última ópera de un autor uruguayo estrenada fue Marta Gruni de Jaurés Lamarque Pons, inspirada en un texto de Florencio Sánchez. Y eso sucedió en febrero de 1967.

Ahora, el texto de Masliah se basa en la obra de un poeta montevideano que escribió en francés y murió en París. Por esas curiosas coincidencias, la primera ópera uruguaya que se representó se titulaba La parisina y fue estrenada tan sólo ocho años después de la muerte de Isidore Ducasse. En el teatro Solís, es decir a unos metros de la casa en la que el futuro Conde de Lautréamont había nacido un 4 de abril, de 1846.

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