Salud y vida

La discusión sobre la administración o no, de un nuevo medicamento para los tipos más graves de leucemia, de alto costo, parecería encapsular los desafíos más importantes que enfrenta el sistema de la salud (El País, 18 de junio). Dejando de lado, por un momento, las dudas científicas que puedan existir sobre una determinada medicina, este episodio nos pone nuevamente ante una vieja interrogante.

El continuo desarrollo de la ciencia y la tecnología conduce a la introducción de nuevas medicinas y técnicas de tratamiento. Estos tienen una doble personalidad. Son medios para remediar el sufrimiento del ser humano, pero también son productos industriales que siguen las etapas lógicas de la innovación. Inicialmente, los productos tienen un mercado limitado, lo que se traduce en altos costos unitarios; luego, aumenta la demanda y comienzan a obtenerse economías de escala en su producción; disminuyen los precios; finalmente, lo que fue una novedad se transforma en el tratamiento normal, aunque, frecuentemente más caro.

Lo que plantea la interrogante de quién, cuándo, cómo y por qué resuelve que un determinado tratamiento o medicina se integre a la canasta o vademécum obligatorio del sistema mutualista. Con todo lo que ello implica. Este no es un tema menor para los pacientes y sus familias. En cualquier caso, es inevitable que los tratamientos para enfermedades menos comunes en muchos casos continúen siendo muy altos.

Otro desafío es la evolución de la población uruguaya que, combinada con la coyuntura económica, está teniendo un impacto muy fuerte sobre el sistema de salud. La población de nuestro país se compone cada vez más de niños y personas de mayor edad. Las generaciones intermedias, en edad de producir y menos propensas a requerir servicios médicos, tienen un peso relativo cada vez menor. El costo creciente de proteger la salud de los uruguayos descansará sobre los hombros de una proporción cada vez menor de individuos generadores de riqueza.

El objetivo esencial de un sistema de salud es asegurar que todos los miembros de la sociedad, sin distinción, tengan acceso a medicamentos y tratamientos adecuados y modernos. Pero el sistema actual no parece estar en posición de conseguir ese objetivo. La reforma se impone. Es una cuestión de salud y vida.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar