Más vale sola que mal casada

| La comedia sobre una mujer que revisa su vida conyugal ya fue vista por quince mil personas

La cifra tiene su magia propia. Esta noche la obra No seré feliz pero tengo marido cumplirá su función número 150, en Teatro del Centro "Carlos E. Scheck", superando los quince mil espectadores en el primer año de representaciones. En los tiempos que corren, el unipersonal de Graciela Rodríguez con dirección de Jorge Denevi consiguió particular destaque en la cartelera teatral, porque como señalara la actriz al momento del estreno al espectador es más fácil hacerlo llorar que reír: "el humor va junto al estado social y político del país, y el que se hacía hace dos años ya no tiene vigencia hoy", decía. "En cambio, el drama puede ser siempre el mismo. Igualmente, todo eso no tiene correlato con la profesión y generalmente se disminuye al comediante. No sé cuál es la razón".

La obra fue escrita por la argentina Viviana Gómez Thorpe a partir de su experiencia personal. Describe momentos en la larga vida común que una mujer mantiene con su esposo, un ser que la transformó en un apéndice de su propia vida, reducida a la función de ama de casa y custodia de la educación de sus hijos. Obviamente, el relato es una especie de rebelión personal que se expresa a través del humor.

"Me sentí identificada con la autora porque soy mujer, pero no con sus vivencias", sostiene Rodríguez, quien no tiene problemas para marcar diferencias: "yo estuvo casada, pero no tuve hijos ni pasé por la situación de ella. Me separé justamente para no tener que decir ‘no seré feliz pero tengo marido’. Tengo claro que prefiero la soledad sola que la soledad acompañada que alguna vez viví y es feo".

Curiosamente lo que dice la actriz uruguaya, que fue muy elogiada por su desempeño en esta obra, coincide con lo que también declaró la argentina María del Carmen Valenzuela al elegir esta pieza para hacer su primer unipersonal, que le valió el premio de la Asociación de Cronistas del Espectáculo argentina. "Yo tuve 25 años de matrimonio -decía Valenzuela-, pero lo que la autora vivió no fue lo que yo viví". Claro que Rodríguez marca otros matices: "Denevi me dijo que la protagonista es una mujer fascinante y seductora, elegante, segura, que atrapa al espectador con su carisma (...) Yo sigo siendo la misma insegura de siempre, aunque no lo aparente".

Lo único que cambió en las funciones de No seré feliz pero tengo marido es su horario. Por compromisos de la sala, la comedia fue trasladada para las 23.45 horas los viernes y sábados y para las 20.45 los domingos. Junto al programa habitual, los espectadores reciben un ilustrativo "volante para cadena solidaria" en el cual se anotan ocho situaciones desde las cuales un marido puede estar en acción de infidelidad, por ejemplo "si busca peleas sin motivo y se ha hecho adicto a los conciertos de rock o mira todo el día el canal MTV".

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