Walter Abella admite que "Hora del Campo" se ha visto reforzada y revitalizada. "Cuando uno cruzó el mediodía de la vida y empezó a marchar hacia el atardecer, vino la fuerza y juventud del "Polilla" (su hijo Walter Joaquín) que posibilitó que la audición siguiera en su trillo".
El tener la familia a su lado es una de sus mayores alegrías. "Desde que hago la audición nunca he salido solo a la puerta cuando me voy a las 4 de la mañana".
La atracción por su tarea es tal que llegó a confesar: "mi mejor muerte sería detrás de un micrófono o en la soledad del campo, porque no me concibo sin la radio".