Toda la seguridad británica está abocada a guardar un secreto y no es precisamente un asunto de Estado. Se trata del quinto volumen de la saga del niño mago que lleva por título Harry Potter y la orden de Fénix, cuyo lanzamiento al mercado está fijado justo para el solsticio de verano en el hemisferio Norte, el 21 de Junio. La operación editorial marcará además un récord histórico para la industria del libro: la primera edición consta de 13 millones de ejemplares. Sólo por Internet se han vendido por adelantado más de un millón de copias. Muchos analistas estiman que más temprano que tarde los libros de Harry Potter serán más leídos que la mismísima Biblia.
Un millar de grandes librerías y supermercados en todas las Islas Británicas recibirán el nuevo relato la noche del 21 doblando las campanas y con sus empleados disfrazados de magos y brujas, para estar a tono con la gran celebración. Incluso la estación londinense de King Cross se convertirá en la ficticia estación 9 3/4 que conduce a Harry Potter y sus amigos hasta la escuela de magias de Hogwarth. La operación de distribución —que ha tenido algún inconveniente (ver recuadro)— fue proyectada con rigor marcial. Los camiones partirán de los puntos de distribución a las librerías apenas unos minutos antes de que el libro se ponga a la venta y serán transportados en camiones blindado que por lo general cargan oro. De la primer tirada, algo más de ocho millones y medio de ejemplares, tienen como destino el mercado estadounidense.
Se estima que la versión española verá la luz recién hacia fin de año, pero oportunamente para Navidad. ¿Por qué casi seis meses de tardanza? La respuesta es simple y tiene dos partes. La primera: los traductores recibirán sus ejemplares el mismo día que sale a la venta para evitar que antes caiga en manos de la piratería literaria. La segunda: el quinto volumen de las aventuras de niño aprendiz de mago tiene 786 páginas y 38 capítulos. Traducir semejante océano literario demandará al menos cinco meses.
Este nuevo volumen, que es el más grande hasta ahora escrito por J.K. Rowling, no cabe en los sobres normales. Para subsanar este inconveniente la Royal Mail ha diseñado una cajas especiales para que las 2.400 toneladas de libros que se distribuirán por correo lleguen sanos y salvos a los ansiosos destinatarios. Cabe señalar que el interés por este libro es tan grande que la librería virtual Amazon, la más grande de Internet, ofrece esta nueva entrega a un precio inferior, con tal de que sus usuarios entren a su portal y eventualmente se interesen por otros libros. Claro, las pequeñas librerías han quedado por fuera del negocio al no poder competir con los volúmenes que mueven la grandes cadenas.
La verdadera maga de todo este asunto es la autora del libro J.K. Rowling, quien ante de que su última obra llegue a las librerías ya se ha embolsado 50 millones de dólares, lo que incrementa más aún una fortuna que ya era superior a la de la mismísima Reina de Inglaterra. Es que la vida de la propia Rowling parece fantasía.
Mucho antes de convertirse en la más rutilante estrella literaria, Rowling quería ser secretaria bilingüe. Para eso marchó a Portugal en 1994, donde se casó con el periodista de televisión Jorge Arantes, de quien enseguida quedó embarazada y se separó apenas tres meses después. Como no tenía dónde vivir, volvió a Edimburgo, y pasó algún tiempo en casa de su hermana, para luego subsistir con la ayuda estatal y el dinero de algunos amigos. Todo parecía que iba de mal en peor. Para evitar el frío de su gélida casa, se refugiaba en un café. Fue allí donde comenzó a delinear lo que luego fue su primer novela, Harry Potter y la piedra filosofal. A partir de apuntes realizados en el tren que la llevaba a su casa y que pasaba por la estación King’s Cross, de gran importancia en sus libros, la ficción fuera y dentro de la literatura comenzó a tomar forma.
Harry Potter apareció en la imaginación de su creadora en uno de los peores momentos de su vida: cuando su madre murió tras sufrir esclerosis múltiple a lo largo de diez años. Hasta entonces ella había sido el gran referente en su vida y se sintió tan sola que cuando comenzó a pensar en Harry Potter lo imaginó como un huérfano, y cuando desarrolló sus historias, dejó que los temas de la muerte y los duelos tuvieran un espacio no sólo importante sino que también natural. Al fin y al cabo, los niños no viven en una realidad aparte.
Detrás del personaje es posible encontrar en otros momentos nada agradables que le ocurrieron a la autora, quien por cálculos de mercado aceptó ocultar su condición femenina cuando fue a editar la primera novela en 1997 y siguiendo una acendrada tradición literaria angloamericana firmó con las iniciales de nombre y su apellido. Ahora no necesita ocultar que es mujer, pero tampoco le resulta fácil salir a la calle. Es una estrella, como en un cuento de hadas. Tanto que en estos tres años que se mantuvo inactiva contrajo nuevas nupcias y quedó embarazada de un niño que ahora tiene tres meses.
Un cargamento valioso
Un total de 7.680 ejemplares de la esperada quinta entrega de Harry Potter fueron robados el pasado domingo de un almacén de Newton-le-Willows, en el condado de Merseyside (noroeste de Inglaterra), informó la policía.
Los ladrones se llevaron un camión con los libros de la novela Harry Potter y la Orden del Fénix, que iban a ser distribuidos antes del sábado. El camión fue hallado horas más tarde vacío en la localidad de Salford, Manchester (noroeste de Inglaterra). Un portavoz de la policía declaró que "por el momento no estamos seguros del destino inicial del cargamento". Sin embargo, una fuente de la cadena de supermercados Asda dijo que "el envío iba destinado a una tienda Asda situada en Wigan", en los alrededores de Manchester.
Rawling, que está al tanto del robo y de las investigaciones policiales, vendió hasta doscientos millones de ejemplares de las cuatro primeras entregas de la saga, que fueron distribuidas en doscientos países y traducidas a 55 idiomas. A principios de junio, Donald Parfitt, un trabajador de Clays Printers, la empresa del Reino Unido encargada de imprimir la novela, fue procesado por robar varios capítulos del original con la intención de venderlos al diario británico The Sun.