En el nombre del padre y del hijo

| La dinastía de los Pereyra: Julio fue campeón nacional en 1987 y ahora juega Diego

SILVIA PEREZ

Julio Pereira es hoy el técnico de Bohemios, y aunque es allí donde pone toda su energía y su trabajo, no puede permanecer ajeno a la revolución basquetbolística que se está viviendo en su departamento natal. Además, tiene otro motivo más que importante para vibrar con la blanca, su hijo Diego integra el equipo de Paysandú: "hay que reconocer que al principio todo era muy timorato y lo de la gente eran apenas balbuceos, pero partido a partido las cosas fueron cambiando y entonces empezaron a llegar los comentarios sobre lo que se estaba viviendo en Paysandú. Cuando surgió la posibilidad de que Diego, mi hijo, fuera, pude comprobar lo que pasaba. Todavía no pudimos ir, pero el fin de semana que viene, va a ir la familia completa, porque una cosa es que te lo cuenten y otra muy diferente, vivirlo".

Pereira sabe por su hijo, y por su familia, que continúa viviendo en la ciudad litoraleña, lo que ha sido el fonómeno actual del básquetbol: "yo tengo a toda mi gente, a mi hermano y a mi madre y sé que hasta a los que no les interesaba el basquetbol, ahora están pendientes. Hoy, todo el mundo habla de básquetbol y la ciudad está repleta de camisetas. Lo sorprendente es que en este momento tan difícil se está viviendo toda esta revolución. Hay clubes, a los que iban a jugar 5 o 6 niños, donde ahora van 50. Eso cumple una función social muy importante, consiguiendo que los chiquilines se vuelquen al deporte".

A pesar de que Pereira aclaró con insistencia que está muy comprometido con Bohemios, admitió que lo de su departamento es muy fuerte: "se lo merecen, sobre todo por la gente que ha trabajado, por lo bien que han hecho las cosas y por la gente que ha acompañado. Creo que Paysandú dejó claro cual es el camino a seguir".

Con respecto a lo deportivo y a lo que puede suceder en las finales, Pereira es optimista: "Paysandú tiene un muy buen equipo cuya base es Cordón. Hay seis jugadores que tuvieron un pasaje por Cordón, como Bouzut, Losada, Pérez, el "Chato" Martínez y Borges. Creo que en las finales va a ser más fácil para Paysandú ganar en el Palacio Peñarol que para Defensor Sporting ganar en Paysandú. La mayoria de los jugadores de Paysandú han jugado en Montevideo y conocen el Palacio, y por más que Defensor Sporting ya ganó en Paysandú, las finales son otra cosa. Jugar con 7.000 personas en contra se siente. No es que los jugadores se achiquen, pero el entorno pesa, se nota en los jueces y en los jugadores locales. Paysandú ya ha jugado 10 partidos con 7.000 pesonas, y sus jugadores están acostumbrados al barullo y al griterío. Todo eso se siente. La cabeza te empieza a zumbar y es bravo".

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