Muy auspicioso

No pudo comenzar mejor el ciclo Carrasco con la celeste. Uruguay le ganó a Corea 2 a 0 en Seúl, con pasajes de muy buen fútbol, tras superar con la mejor disposición una cantidad de dificultades. Se venció a la selección que fue cuarta en el último Mundial, que tuvo el respaldo de un estadio lleno, en un primer partido exigente, con muy poca preparación, con jugadores como Forlán y Recoba que venían de vacaciones, el primero casi no entrenó antes del cotejo, tras un viaje de más de cuarenta horas, con cambio de huso horario de doce horas que altera el sueño y el metabolismo sin tiempo para adaptarse, para enfrentar a un rival que juega con dinámica y velocidad muy superiores a las habituales en nuestro medio.

Esperábamos que Uruguay jugara mucho mejor cuando tuviera el balón por la forma que tiene Carrasco de sentir el fútbol. Vaya si lo hizo. Las medias horas iniciales de cada tiempo mostraron al equipo en muy buen nivel ofensivo. En la etapa inicial, antes del primer tanto de Hornos, ya se habían dado cuatro jugadas de gol ante la valla coreana. Luego se siguió bien hasta que se sintió el cansancio en los quince finales, en los que dominó el local. En el complemento, cuando Peralta entró por Forlán, que hacía semanas que no entrenaba, generó cuatro jugadas de gol, la última de las cuales fue el segundo tanto.

Las dudas radicaban en cuanto al rendimiento defensivo, por la filosofía de Carrasco, amante del espíritu ofensivo, que quiere que todos sus jugadores sepan con el balón, poco afecto a defender con mucha gente, que pretende desterrar la idea de entrar a defender y contragolpear, como históricamente lo hicieron nuestros equipos. En esta ocasión fue más allá de lo habitual. Siempre juegan sus equipos con sólo dos volantes con capacidad para defender. En Seúl entró con uno solo, Marcelo Sosa, quien fue la mejor figura del campo. Delante suyo incluyó cinco jugadores de notoria vocación ofensiva, como Ligüera, Recoba, Hornos, Abreu y Forlán. Cuando nos lo anunció desde Seúl, dijo que seguramente le podía venir un infarto a más de uno. El escepticismo de muchos se hizo sentir antes del cotejo. Tras minutos en los que hubo sorpresa, por la dinámica y velocidad de los locales, se afirmó el equipo en defensa. Sosa fue notable en el medio, a su derecha ayudó mucho Ligüera, los cuatro más adelantados colaboraron en la marca, los zagueros se asentaron y entendieron entre sí. Hubo dificultades ante balones profundos a espaldas de los centrales. Munúa estuvo atento y salió justo para impedir que remataran solos los coreanos. Se vio firmes a los laterales. Cristian González fue salida prolija por el sector donde mejor se jugó, el derecho, donde estaban Ligüera y Hornos. Pese a la falta de fútbol de Recoba y sobre todo de Forlán, se dieron jugadas colectivas de subido nivel por izquierda, que por poco no se concretaron.

Se dio un primer paso muy positivo. Habrá que estar preparados para algún resultado adverso o actuaciones menos auspiciosas. Ojalá que se mejore aún más el trabajo defensivo sin descuidar esa vocación ofensiva que entusiasmó a nuestra afición y que sorprendió a Corea.

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