CARACAS - Los diputados oficialistas aprobaron ayer una reforma parcial del reglamento interno del Parlamento venezolano en una polémica sesión extramuros de la Asamblea a la que no asistió la oposición, que denunciará ante el Supremo su "ilegalidad".
El Movimiento V República (MVR) aprobó una reforma del Reglamento Interno y de Debates que limita las funciones de la Comisión de Legislación, dominada por la oposición y en donde se revisan los proyectos de ley antes de ser discutidos por la plenaria para su final aprobación o rechazo.
La reforma señala que los proyectos, al menos 43, que estén en dicha comisión deberán pasar "de inmediato" a la Secretaría de la Asamblea Nacional para que sean enviados a la plenaria.
Entre los proyectos está la criticada Ley de Responsabilidad Social de la Radio y la Televisión, que pretende controlar los contenidos de los medios audiovisuales y llamada por la oposición "Ley Mordaza".
También un proyecto de ley para ampliar el número de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia de doce a 24, destinada a agilizar el trabajo del Poder Judicial, según los diputados del MVR, el partido del presidente venezolano, Hugo Chávez.
La polémica sesión se efectuó en las escaleras de El Calvario, una colina ubicada en el centro de Caracas y detrás del Palacio presidencial de Miraflores, con la presencia pacífica de seguidores de Chávez y las policías militarizada y política en los alrededores.
ACUSACION. La mayoría oficialista explicó que celebraron la sesión fuera de la Asamblea debido a la intención de los opositores de dar un golpe de Estado parlamentario y obstaculizar las funciones legislativas.
El presidente de la AN, Francisco Ameliach, afirmó que al parecer la oposición no entendió la lección que les dio el pueblo al pedir el retorno de la Constitucionalidad y de Chávez tras el breve golpe de Estado del 11 de abril de 2002.
"Estamos dispuestos a repetirle esa lección las veces que sea necesario hasta que la aprendan", advirtió Ameliach.
A la sesión, en la que por momentos dominó el desorden técnico, asistieron 82 legisladores y once suplentes incorporados en el lugar de los parlamentarios que abandonaron las filas oficialistas y que se pasaron a la oposición, y que, según Ameliach, "traicionaron a sus electores".
"La autoridad mía queda demostrada claramente, si soy el presidente del parlamento, soy el presidente y la función constitucional es que se legisle donde sea", advirtió.
La sesión, considerada "írrita (nula) e ilegal" por la oposición, comenzó con una verificación de asistencia, en la que dominaron consignas de los diputados como "unidos triunfaremos, hasta la victoria siempre" y "que viva la revolución y que viva el pueblo".
La oposición también acusó a los oficialistas de dar un golpe de Estado a la Asamblea Nacional (AN), cuyas salas principales permanecieron cerradas por orden de la presidencia parlamentaria.
"CUALQUIER COSA". El diputado Alejandro Armas advirtió de que el acto de ayer fue "cualquier cosa menos una sesión de la AN", pues el Parlamento funciona en su sede regular.
Advirtió de que las sesiones extramuros sólo las deciden los diputados en sesión plenaria y "no es el capitán Ameliach quien dice donde funciona la AN".
"Se ponen al margen de la institucionalidad, están dando un golpe de Estado a la Asamblea y han violado el acuerdo de la mesa de negociación que establece el respeto a la legalidad", dijo Armas al referirse al acuerdo alcanzado hace dos semanas entre Gobierno y oposición, bajo la tutela de organismos internacionales.
Los diputados de oposición informaron de que el próximo lunes introducirán un recurso de nulidad ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) contra todas las decisiones tomadas en El Calvario.
"Ameliach está usurpando funciones que son de la Asamblea Nacional (...) toda autoridad usurpada es ineficaz y su actos son nulos", subrayó el diputado democristiano, Alfonso Marquina.
Los diputados de oposición no asistieron a la sesión por considerar que sus vidas corrían peligro en esa zona, dominada por grupos radicales supuestamente afectos al Gobierno Chávez. EFE