Investigadores siguen sin encontrar nuevos casos de "vacas locas" en Canadá

Los investigadores canadienses siguen sin hallar nuevos casos de "vacas locas" aunque más de 1.500 reses se han sacrificado y sus restos examinados desde que el 20 de mayo se detectó un caso de Encefalía Espongiforme Bovina (EEB).

Hoy el doctor Brian Evans, de la Agencia Canadiense de Inspección Alimentaria (ACIA), señaló que los últimos 230 test realizados para localizar nuevos casos del "mal de las vacas locas" han sido negativos.

"De momento, aparte de la vaca original, todos las pruebas han resultado negativas a EEB. Esto debería ofrecer a los canadienses un gran nivel de confianza", indicó Evans.

En los últimos días las autoridades canadienses han redoblado sus esfuerzos por convencer a Estados Unidos de que levanten la prohibición para la importación de productos bovinos ante los resultados negativos de todas las pruebas realizadas.

El ministro de Agricultura canadiense, Lyle Vanclief, declaró a principio de semana que había conversaciones "sobre la posibilidad de abrir la frontera para productos como ternera".

Estados Unidos se ha visto obligado a iniciar su propia investigación al descubrirse que cinco toros de dos granjas de Montana provienen del mismo sector ganadero que el primer caso de EEB en América del Norte en una década.

Pero las autoridades estadounidenses han indicado que no existe ninguna preocupación de que los toros estén afectados por el "mal de las vacas locas" por lo que no van a poner en cuarentena los rebaños afectados, indicó la secretaria de Agricultura estadounidense, Ann Veneman.

Los cinco toros fueron transportados en 1996 de Canadá a Montana donde son utilizados como sementales para granjas en ese estado y en el de Dakota del Sur.

Estados Unidos es el principal mercado para la industria ganadera canadiense, un sector que genera al año 22.000 millones de dólares.

Canadá exportó el año pasado a Estados Unidos 1.200 millones de dólares en productos bovinos y centenares de miles de vacas cruzan anualmente la frontera entre los dos países para ser engordadas en explotaciones agrícolas.

Tras el descubrimiento del caso de EEB, los principales compradores de carne y reses vivas canadienses -con Estados Unidos, México, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda a la cabeza- prohibieron la entrada de productos canadienses en sus países.

Sólo la Unión Europea ha decidido no instaurar el bloqueo de las importaciones canadienses. EFE

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