Sanguinetti criticó a los legisladores argentinos por aplaudir a Castro

| Reconoció que si bien "muchas veces" no ha compartido medidas del gobierno, no las debatió públicamente

El líder del Foro Batllista, Julio Sanguinetti, criticó ayer al Parlamento argentino por haber aplaudido al presidente cubano, Fidel Castro, en su reciente visita a Argentina y reiteró que es "un error" el bloqueo económico que Estados Unidos mantiene sobre la isla.

Aunque intentó no hablar de política interna, el ex mandatario reconoció que si bien "muchas veces" no ha compartido medidas adoptadas por el gobierno del presidente Jorge Batlle, "no hemos salido a debatirlas" públicamente.

Al ser entrevistado en Del Sol FM, Sanguinetti dijo que después de 44 años de estar en el poder, el régimen cubano "demuestra que no ha logrado el menor desarrollo económico" y "muestra una absoluta falta de libertades. Basta mirar la desesperación de los cubanos que tratan de huir del país (...) desde Cuba no sale más gente porque no puede".

Seguidamente, Sanguinetti se preguntó "cómo se explica que un régimen que acaba de hacer ese tipo de atrocidad (el fusilamiento de tres personas) que condenaría cualquier gobierno de América Latina, cómo es posible que un viejo dictador de 44 años sea aplaudido en un Parlamento electo (el argentino) como si fuera una esperanza".

"Y ahí es donde se conjugan resortes psicológicos profundos de una sociedad que sin ninguna duda también tienen que preocupar. Porque, ¿qué se aplaude de Fidel? La mística revolucionaria, como si la revolución cubana siguiera siendo una revolución romántica de una utopía que fue hace 44 años", agregó.

Sin embargo, el ex presidente dijo que "sigue subsistiendo el mito".

"Es muy triste ver que en la Facultad de Derecho (de Buenos Aires) se hace un acto en el cual habla alguien que acaba de fusilar a tres personas" y también "que un Parlamento electo por el pueblo glorifique y ensalse a quien representa todos los principios contrarios", afirmó el ex jefe de Estado.

Además, Sanguinetti volvió a advertir que Estados Unidos debería terminar con el embargo económico contra la isla. "Es un error, que incomprensiblemente se comete de mantener un embargo que no tiene sentido, que se ha demostrado ineficaz" y "un símbolo de resistencia al poderoso que le da esa aureola romántica muy equivocada a un régimen autoritario".

Preguntado si veía a algún sector en Uruguay identificado con el régimen cubano, Sanguinetti respondió que "todos sabemos que hay una parte del país que piensa así, lo cual lamentamos. Lo único que nos gustaría es pedir reflexión para que se piense y se vean los hechos".

SILENCIO. En otro momento, Sanguinetti reconoció que durante los tres últimos años ha evitado introducirse en el "debate cotidiano" por "una actitud de prudencia".

"Habiendo un presidente de mi partido mi palabra debía ser cuidadosa porque cualquier matiz de inflexión entre la palabra del ex presidente y la del presidente podía dar lugar a interpretaciones, a conjeturas y por eso he mantenido y mantengo una línea de prudencia en cuanto a mezclarme en los debates del día. No por eso uno deja de estar activo y de estar reflexionando", explicó.

Respecto a la situación actual del país, el ex presidente dijo que se está en una "crisis, la más grande del siglo, que nos vino desde la Argentina" pero "esto pasará algún día y habrá que retomar el camino de mirar hacia adelante, mas allá de las medidas que se tomaron para estabilizar el enfermo".

Añadió que "en términos generales" se han acompañado las medidas implementadas por el gobierno "más allá de que hayamos compartido o no. Muchas veces no hemos compartido ciertas medidas y lo hemos dicho en los ámbitos que corresponde, pero no hemos salido a debatirlas".

Mercosur, una prioridad

Respecto al Mercosur, Sanguinetti admitió que "los intereses particulares muchas veces nos han enredado", pero destacó que "este es un momento en que todos los gobiernos dicen que es la prioridad".

Apuntó entonces que el Mercosur "ha tenido fragilidades", "debilidades" y "momentos en los que todos hemos bajado el entusiasmo frente a él (...) los intereses particulares muchas veces nos han enredado, los lobbies de un lado y de otro han presionado" y esa sumatoria "nos ha ido generando cierto ‘mercopesimismo’" pero "este es un momento en que todos los gobiernos (de los países miembros) dicen que el Mercosur es la prioridad".

"Yo creo que esto es así y va a depender de Brasil, que es el mercado más grande y el que tiene que asumir que el Mercosur es una carretera de ida y vuelta", en materia de intercambio comercial que, no se puede entorpecer "por intereses que puedo entender pero no aceptar".

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