LIMA n A los gritos de "y va a caer, y va a caer, el mentiroso va a caer", miles de manifestantes marcharon pacíficamente por las calles ayer en abierta crítica al presidente Alejandro Toledo y para exigir la suspensión del estado de emergencia implantado por el gobierno para prevenir un desborde social.
La nutrida marcha que congregó por lo menos a 10.000 personas, causó la interrupción del tránsito en Lima, pero no se registraron choques con las fuerzas policiales.
Los manifestantes portaban banderas y carteles con frases de apoyo al sindicato de maestros (Sutep), que acata una huelga de 23 días para exigir un incremento de sueldos.
La marcha llegó hasta la sede del Congreso, donde los dirigentes entregaron un memorial con sus reclamos.
La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), de tendencia izquierdista, se negó a suspender la manifestación, considerada como una provocación al régimen de excepción.
El gobierno hizo infructuosos esfuerzos para hacer desistir a la CGTP de realizar la movilización, ante el temor que pudiera derivar en actos violentos. Mario Huamán, presidente de la CGTP, dijo que la marcha fue pacífica y que "no vamos a enfrentar las balas de la policía y el ejército porque las consecuencias pueden ser funestas".
Toledo convocó a los representantes del Acuerdo Nacional —gobierno, partidos políticos, organizaciones civiles, sindicatos, el sector empresarial y la Iglesia— para que le ayudaran a hallar una solución a la huelga del Sutep y convencer a la CGTP de cancelar su marcha.
Los participantes en el encuentro designaron al Obispo de Chimbote, monseñor Luis Bambarén, para que medie entre el gobierno, el Sutep y la CGTP.
Monseñor Bambarén dijo ayer que se había llegado a un acuerdo en todos los puntos reclamados por el Sutep —que agrupa a 280.000 maestros—y que depende de los profesores el que se firme el pacto.
No obstante, lamentó que la CGTP "no haya acogido el pedido que se les hizo de posponer esta marcha". AP