Líderes del G-8 confían en reactivar sus economías

Evián | ANSA. La cumbre de los ocho países más ricos del mundo (G8) concluyó hoy en Evian, Francia, con un llamado de confianza en pos de la recuperación económica mundial y de la unión en la lucha contra el terrorismo internacional.

"Nuestras economías deben afrontar muchos desafíos. Sin embargo, los riesgos mayores parecen disminuir y confiamos en el potencial de crecimiento", señala la declaración final.

El comunicado no alude en forma implícita al reclamo del presidente brasileño Luiz Inácio Lula de Silva sobre un plan para acabar con el hambre en el mundo, aunque indica que se debe implementar una estrategia eficaz en la materia.

Los líderes del G8 reafirmaron además su compromiso en ayudar a través de financiamientos a los países más pobres e identifica nuevas prioridades para facilitar "asistencia a los más países más fuertemente endeudados y convencer a todos los acreedores (trámite presiones del FMI y Banco Mundial) a ir al encuentro de las exigencias de los países deudores".

En cuanto a la seguridad nuclear, el comunicado llama a "asegurar un sistema de seguridad contra el peligro de amenazas nucleares" y "adoptar una declaración para el control de las armas de destrucción masiva".

El comunicado final llama a la adopción de un plan de acción contra el terrorismo y la creación de un grupo antiterrorismo de apoyo a la comisión antiterrorismo de la ONU. Además, llamó al "compromiso de bloquear el financiamiento del terrorismo".

El G8, además, aprobó el compromiso común para combatir el terrorismo y a los que lo sostienen, a la luz sobretodo de la llamada sociedad global contra la difusión de armas y materiales "para la destrucción masiva".

Sobre el tema iraquí, el comunicado reiteró el compromiso común por reconstruir Irak en el respeto de la resolución de la ONU 1483 y establecer una plena soberanía, estabilidad y democracia en el país. Además, manifestó "preocupación" por las implicaciones del programa nuclear iraní y norcoreano.

A pesar de todo, la declaración final y las palabras pronunciadas en Evian se parecen demasiado a las de un año atrás en Kananaskis, Canadá, y a las de las otras cumbres de los últimos años.

Lo más concreto que dejó la reunión es que George Bush y Jacques Chirac recompusieron públicamente sus relaciones personales, lo que era fundamental para el éxito de la cumbre y para dar credibilidad a sus conclusiones.

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