El otro clásico

| El minuto esperado pasó inadvertido, pero Gustavo Munúa igual terminó como héroe, y llevado en andas, pese a no haber podido entrar en la historia

IGNACIO QUARTINO

Bajó del ómnibus junto al resto de sus compañeros concentradísimo, pensando en lo que iba a venir. Eso sí, tuvo tiempo para levantarle el pulgar a los muchachos que le estaban haciendo el aguante a su equipo en la puerta de la Platea América. Además, se preocupó por conseguir una manera de estar con su hijito en la salida de su equipo. Era un día muy especial para Gustavo Munúa como para que su salida al campo fuera común y corriente.

¿Nervioso? En ningún momento se lo vio siquiera preocupado. Si bien sabía que podía batir un récord histórico —casi nada— no pareció sentirse presionado. Le faltaron 25’ para batir marca de Mazurkiewicz. Bengoechea se encargó de evitarlo. Y se tuvo que conformar con la marca de 963’ con el arco invicto.

3’ Primera atajada. Después de un desborde de Turcios, Pacheco cabeceó al medio del arco y Munúa embolsó la pelota con total seguridad.

5’ Bengoechea y Bueno llevaron a la práctica una jugada de pizarrón. El delantero quedó de cara al arco tricolor pero pateó desviado.

11’ Munúa había bajado el récord de Alvaro Núñez de 947’. En ese instante, el protagonista de la historia estaba haciendo efectivo un tiro libre.

18’ Primer gol de Nacional. Munúa lo festejó con locura y en soledad. Levantó los puños al cielo y pegó un par de saltos. Eso sí, no se le pasó por la cabeza provocar a la hinchada de Peñarol que tenía a sus espaldas.

21’ Los mismos puños que había elevado al cielo 3’ atrás, sirvieron para que su equipo sacara el contragolpe con el que se gestó el segundo gol tricolor. Cuando Peralta la mandó guardar, repitió el festejo.

25’ Bueno se avivó. Fue más rápido que Machado, y Méndez pitó penal para Peñarol. En ese instante, Munúa miró fijo a Méndez y salió un instante del campo de juego para buscar concentración.

26’ Fin del invicto. El arquero eligió tirarse contra el caño derecho y Bengoechea pateó hacia el izquierdo. Así, pasaron 963’ sin que a Munúa le convirtieran un solo gol por el Torneo Apertura. Le faltaron 25’ para batir la marca de Mazurkiewicz.

41’ Munúa sacó un remate de Pacheco al corner que pudo ser el empate para Peñarol.

51’ El minuto más comentado antes del clásico pasó inadvertido. Si Munúa hubiese seguido con el arco invicto, en ese instante batía el récord histórico. Pero no pasó nada.

53’ Una atajada fundamental. Después de un desborde de Turcios, Bueno entró como una tromba por el medio del área tricolor y sacó un potente remate que encontró Munúa. La del partido, bah.

90’ Terminó el encuentro y se quitó el buzo para mostrar la remera donde tenía escrito "Feliz cumpleaños Facundo" (su hijo). Carreño salió corriendo a abrazarlo y Abreu lo levantó en andas junto al resto de sus compañeros. No logró el record, pero fue héroe igual.

"Lo había pensado y estaba preparado"

Gustavo Munua

SILVIA PEREZ

Gustavo Munúa se ponía gel en el pelo mientras combinaba con Fabián Coelho para encontrarse más tarde "en una comida, para festejar un poco". "¡Mirá que yo también voy, ehh!", le advirtió el hijito de Coelho y el arquero le respondió sonriendo: "sí, claro, ¿cómo no vas a ir?". Después, confirmó lo que había dicho una semana atrás "lo importante era que ganáramos el partido, todo lo demás era secundario. Estoy contento, ¡loco de la vida! Era un clásico del que se había hablado mucho, por el periodismo y por la gente. Si lo perdíamos iba a ser bravo de bancar, nos iban a criticar mucho. Por suerte demostramos una vez más que este equipo también tiene personalidad y que sabe poner lo que hay que poner en estos partidos".

—¿Cómo llegaste al Estadio?

—Tranquilo, tenía confianza en el equipo y lo que pasó después me dio la razón. Creo que ganamos porque supimos defender y fuimos contundentes en el ataque.

—¿Qué sentiste cuando cobraron el penal?

—Creo que mantuve la tranquilidad, aunque me sentí un poco mal por la forma en que se dio. Fue una jugada fortuita y desafortunada de Machado, no hubo ningún mérito de Peñarol, pero son cosas que pasan.

—¿Se dijeron algo con Bengoechea?

—No, nada. Y yo lo había estudiado, pero las cosas a veces salen y a veces no. Además, le pegó muy bien.

—Y después, cuando ya lo del récord había quedado atrás, ¿te bajoneaste?

—¿A vos que te pareció?. (Y sonrío consciente de su buena actuación). No, por suerte pude mantener la tranquilidad. Uno tiene que estar preparado para estas cosas. Hay que prepararse para que cuando las cosas se presenten no te sorprendan y no te afecten. Tenía claro que lo importante era ganar el partido. Lo del récord era muy lindo, pero estoy contento porque ganamos el partido.

—Viviste cosas muy lindas, como el apoyo de la gente y de tus compañeros que te levantaron en andas al final, ¿no?

—Fueron muy emocionantes las dos cosas. Tanto lo de la gente que coreó mi nombre varias veces, como lo de mis compañeros, que fue una sorpresa, no lo esperaba. Fue un momento muy feliz para mí, le estoy muy agradecido a mis compañeros. La actitud que tuvieron demuestra el grupo que hay acá.

—De todas las que atajaste, ¿cuál fue la más difícil?

—Creo que la última de Pacheco abajo. Por suerte la pude atajar en dos tiempos.

—¿Se sienten campeones?

—Sabemos que es muy difícil que no se nos dé. Si llegamos a no ser campeones es porque regalamos el campeonato. Aunque, todavía nos queda un pasito más para dar.

Mientras el "Salado", el minuano que llegó a Nacional en el primer pasaje del "Loco" Abreu por el club y se quedó para siempre, lo ayudaba con los bolsos, el arquero se dispuso a salir. No le iba a ser fácil, porque aunque lo del récord no se concretó, afuera lo esperaba mucha gente y todos querían una firma o una foto.

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