JOSE MASTANDREA
Ni matamos ni robamos ehhhhh.... levanten la cabecita que se perdió un partido de fútbol nada más!". La frase quedó flotando en el pasillo del camarín aurinegro. Y la gritó una de las hinchas incondicionales que tiene Peñarol. Fue dirigida a los jugadores que salían cabizbajos del vestuario.
Veinte minutos después, cuando casi todos se habían ido, salió Diego Aguirre. Sereno, medido, crítico, analizó los noventa minutos del clásico. De su primer clásico del otro lado de la línea de talco.
"Perdimos bien. No hay vuelta de hoja. Por ahí el primer tiempo fue mucho más parejo, con chances para los dos lados pero fue Nacional el que se encontró con el gol y en cinco minutos se vio dos goles arriba. Eso le permitió manejar el trámite del partido con más libertad y pudo encontrar los espacios para armar el contragolpe. De todas formas, ese primer tiempo me dejó la sensación de que un empate hubiese sido lo más justo. Tuvimos un par de chances y las desaprovechamos".
Aguirre respondió a las preguntas siempre con el mismo tono de voz. Sólo cambió de posición cuando cruzó sus brazos sobre el pecho. "Los goles errados a la larga se pagan, más si un partido se da como se dio éste. Esas llegadas hay que concretarlas", indicó.
Para el técnico aurinegro los goles que recibió su equipo no sólo fueron producto de errores defensivos sino méritos del rival a la hora de pisar el área. "En el primer gol de ellos perdimos la marca, es cierto, pero si Abreu hubiese cabeceado afuera, no pasaba nada. Ahí hubo una distracción defensiva y mérito del delantero en poner la pelota en donde la puso. Y en el segundo gol no ‘reboteamos’ bien el contragolpe. Bueno... el tercero fue una fatalidad de Lago, a cualquiera le puede pasar.... fue una fatalidad", señaló.
Aguirre se quedó hasta el final. Esperó que sus jugadores se fueran del Centenario y él cerró la fila. Esa demora no tuvo nada especial. "No les hablé. No les dije nada. Entendí que no era el momento de hablar, los jugadores estaban muy tristes. Ya vamos a tener tiempo suficiente para repasar el clásico, para hablar de todo".
A su vez, el entrenador aurinegro reconoció que esperaba otro segundo tiempo. No supo explicar lo que le pasó al equipo. "Fue un bajón futbolístico... pero no sé que fue lo que sucedió. No tengo la respuesta en estos momentos. No creo que haya sido anímico porque el equipo buscó el empate siempre. Pienso que nos quedamos sin encontrar la pelota, faltó creatividad y ellos contragolpearon muy bien. Se cerraron bien atrás y jugaron con más libertad. Nosotros no encontramos los caminos para llegar al gol y atrás nos descuidamos bastante".
Respecto a si hubo o no falta de respuesta o de rebeldía de algunos futbolistas, Aguirre dijo que ese no era un tema para tratar delante de los periodistas. "Eso es algo para hablar entre nosotros", señaló.
Luego, indicó que si el partido se repitiera, "hubiese hecho los mismos cambios porque en el momento que los hice, estaba convencido de lo que hacía".
Por último, Aguirre descartó de plano que la derrota pusiera en tela de juicio su continuidad al frente del plantel aurinegro. "Ni pienso en eso. Duele perder así pero hay que seguir adelante. El año es largo y queda mucho camino por recorrer. Hay que pensar en lo que viene. En ganar esos tres partidos que nos quedan por delante y después ya ponernos a pensar en la segunda parte del año".
El plantel tendrá dos días de descanso. Recién el miércoles, en Los Aromos, habrá una charla íntima con el grupo.