Alerta en la fuerza de paz en Bunia

| Grupo rebelde dijo que "desalojará" a los refugiados del campamento de la ONU que está bajo custodia de uruguayos

La situación en Bunia se complicó este fin de semana, cuando un grupo rebelde advirtió que "desalojará" a los congoleños que permanezcan en carácter de refugiados bajo la protección de los cascos azules de Naciones Unidas, entre quienes se encuentran unos 700 militares uruguayos. De todas formas, en las próximas horas comenzará el despliegue de nuevas tropas en la zona, por orden del organismo internacional.

La Unión de Patriotas Congoleños (UPC), de etnia hema y que controla la ciudad de Bunia —capital de la región de Ituri— utilizó la emisora de radio local para exigir a los casi 15 mil congoleños refugiados en el cuartel general de Naciones Unidas que vuelvan a sus hogares, porque de lo contrario serán tratados como "enemigos". Asimismo, el líder de la UPC, Thomas Lubanga, sostuvo que enviará a sus milicias a "desalojar" el campo de refugio.

Los cascos azules de la Misión de la Organización de Naciones Unidas para el Congo (Monuc) tienen como único mandato garantizar la seguridad de los observadores internacionales y de sus instalaciones. No tienen el mandato ni el poder de fuego suficiente como para impedir los combates entre milicias rivales.

En tanto, unos 200 militares sudafricanos arribaron el fin de semana al noreste de la República Democrática del Congo (RDC), con el objetivo de preparar el terreno para facilitar la llegada de 1.400 efectivos, entre los cuales habrá entre 800 y mil franceses. El envío de una nueva fuerza de paz fue aprobado el viernes pasado por el Consejo de Seguridad de la ONU; los militares comenzarán a llegar próximamente y su despliegue se completará a comienzos de setiembre.

Está previsto que los primeros militares lleguen durante esta semana, y su mandato consiste en "estabilizar la situación en Bunia, y garantizar la seguridad de la población civil", informó en rueda de prensa el embajador de Francia ante la ONU, Jean Marc de la Sabliere.

El anuncio de envío de la nueva fuerza de paz a Bunia fue "calurosamente saludado" por el ministro de Asuntos Exteriores de la RDC, Leonard She Okitundo. Sin embargo, generó el rechazo de la UPC, cuyo líder Lubanga aseguró de forma inmediata al recibir la noticia, que los militares franceses serán tratados como "enemigos", y que sus soldados tienen la orden de disparar contra cualquier otra fuerza armada en la zona.

Los integrantes de la nueva fuerza —con un liderazgo ya definido de Francia y la posible participación de militares nepaleses, nigerianos, canadienses, y de varios países europeos— tendrán autorización para usar la fuerza como medio para terminar los combates y proteger a la población civil en Ituri. El contingente funcionará de forma paralela a la Monuc, que integran los militares uruguayos cuya misión específica es la seguridad del cuartel general de la ONU y la protección de los observadores.

No obstante, la resolución del Consejo de Seguridad también autorizó al secretario general de la ONU Kofi Annan, a reforzar la unidad que tienen la Monuc en Bunia con nuevos efectivos, cuyo arribo está previsto, a más tardar, para mediados de agosto.

ALERTA. El mensaje radial que dirigió Lubanga provocó una inmediata protesta de la Monuc. La misión rechazó el uso de medios de comunicación locales para divulgar mensajes de odio étnico, y la "inadmisible amenaza" contra los miles de refugiados que tiene en su campamento.

En esa línea, indicó que la advertencia de Lubanga constituye una "flagrante violación de la resolución del Consejo de Seguridad" de la ONU, que dispuso la protección de los pobladores civiles de Bunia.

La UPC capturó Bunia el 12 de mayo pasado. Sus efectivos son de la minoritaria etnia hema, rival histórica de la mayoritaria lendu. En las últimas horas, ese grupo armado resiste los embates de milicias lendu, fuertemente armadas, y que cuentan con el respaldo de los gobiernos de la RDC y de Uganda.

Precisamente, fuerzas ugandesas se encontraban en Bunia con el objetivo de evitar los choques entre milicias rivales, a pedido de la ONU; el mismo 12 de mayo se retiraron de la zona, y de forma inmediata comenzaron las hostilidades.

El despliegue de la nueva fuerza de ONU, que trabajará en coordinación con la Monuc, implicará "riesgos militares", admitió la ministra de Defensa de Francia Michele Alliot-Marie. Ese contingente, comentó la jerarca, tendrá que "hacer frente a grupos bien equipados, especialmente de misiles tierra-aire y de blindados". Por lo tanto, añadió, las "condiciones de organización de esta intervención serán difíciles".

(Fuente: agencias internacionales de noticias)

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