"No dirijo el sanatorio desde el escritorio"

| El legislador sostuvo que si dependiera de él, "ya hubiese proclamado a Julio Sanguinetti" como candidato, "pero él todavía no se ha decidido". Opinó que fue un "grave error" el cierre del Banco de Crédito y aseguró que el grupo Moon cumplirá con los ahorristas

SERGIO BERRUTTI

El diputado del Foro Batllista y ex síndico del Banco de Crédito en representación del grupo Moon, Oscar Magurno, dijo Julio Sanguinetti debe ser el candidato del Partido Colorado y que si fuera por él ya lo hubiera proclamado. En una entrevista con El País sostuvo que el gobierno cometió un "gran error" y fue "injusto" al cerrar el Banco y recalcó que la Iglesia de la Unificación cumplirá con sus compromisos frente a los ahorristas.

—¿Cómo prepara La Española el festejo de estos 150 años?

—Una comisión está trabajando para llegar a los 150 años, que se celebran el 25 de setiembre. Es de una gran importancia para el país, porque pocas instituciones han podido llegara a los 150 años. Esto encuentra a La Española en un momento muy importante de su vida. A pesar de las circunstancias actuales de crisis que está viviendo el Uruguay y todo el mundo, nosotros creemos que estamos saliendo. La Española ha tenido problemas y los tiene, pero creemos en el mutualismo. Tenemos deuda con el Banco República que nos hizo un préstamos de 10 millones de dólares para terminar una parte de ese edificio nuevo, respecto del cual esta semana hemos firmado un acuerdo para que sea utilizado por los funcionarios de Ancap.

—¿De esos 150 años, en cuántos años ha estado presente?

—Cuando La Española cumpla 150 años, yo cumplo 60 años de trabajo.

—¿Qué cambió de aquel tiempo hasta ahora?

—Cambió mucho. Había un sanatorio chiquito de 40 camas. Ahora alcanzamos las 490 camas.

—¿Qué hacía cuando ingresó?

—Ingresé de mensajero. Ganaba dos con cincuenta por mes y el abono. Era mensajero, portero...

—¿Dónde vivía?

—En la calle Galicia 1533 y Minas. Era un conventillo al que se entraba por la calle Galicia y se salía por Minas. Vivíamos todos en una pieza. Después en el conventillo de al lado alquilamos dos piezas.

—¿Su padre a qué se dedicaba?

—Era chofer de un señor. En aquel entonces se usaba que la gente de dinero tenía un chofer.

—¿Y su madre?

—Nos criaba a nosotros, que éramos cinco hermanos.

—¿A qué escuela iban?

—A la 43 de segundo grado que se llama Galicia, en la calle Carlos Roxlo.

—¿Fue al liceo?

—Yo no terminé la escuela. Por necesidades de trabajo de mi familia, no terminé la escuela. No terminé sexto porque me ofrecieron este trabajo y tenía que resolver en seguida.

—¿Cómo se explica que una persona que no terminó la escuela y humilde, haya llegado a lo que llegó?

—Creo que tuve suerte y trabajé siempre. Antes de entrar a La Española, a los siete años repartía leche...

—¿Escuchó comentarios alguna vez de que usted hacía una manejo irregular y de ahí el éxito del negocio?

—¿Cómo irregular?

—Irregular, que vendía medicamentos por su cuenta...

—Nunca escuché eso...

—¿Nunca escuchó?

—Aquí las cosas son tan claras. Yo después tuve farmacia y puede ser que haya habido gente mal intencionada. Pero cuando tenía farmacia, yo no trabajaba en la farmacia. Yo después seguí mi carrera, fui nombrado subjefe, después jefe, una especie de intendente, administrador y gerente general.

—¿Lo envidian mucho?

—Este es un país de envidia. Yo no creo que me envidien a mí, sino a la institución. Este país muchas veces no adelanta más porque parece que la envidia es un arma para destruirnos nosotros los uruguayos.

—¿Cuántas horas trabaja por día?

—Y, serán doce horas por día.

—¿Le gusta caminar?

—Donde camino mucho es en el sanatorio. Las personas como yo, que no somos muy inteligentes, a veces tenemos que caminar para ver las cosas. Yo no concibo que desde este escritorio pueda dirigir el sanatorio, entonces camino mucho. Yo veo los defectos, nadie me los cuenta. Lo mejor es ver las necesidades de los enfermos, los médicos para una mejor atención, la enfermería.

—¿Qué defectos le encuentra hoy a La Española?

—Donde interviene el factor humano. Esta institución tiene más de seis mil empleados y los problemas se agudizan con las penurias económicas. Uno de los grandes problemas de la salud es el costo de los medicamentos.

—¿Está de acuerdo con el ministro de Salud en que no se puede aumentar las cuotas de las mutualistas?

—En parte sí y en parte no. Si no aumenta las cuotas, usted no puede hacer frente a todos los impuestos que hay y a las tarifas que han aumentado muchísimo. Nosotros reconocemos, por otra parte, que hay gente que se ha tenido que borrar del mutualismo por no poder pagar una cuota. Aquí se borran casi 600 socios de Disse por mes, lo cual cuando mejore la situación y baje el desempleo, tenemos que recuperar.

—¿Cuántos afiliados estima perdió La Española en el último año?

—Alrededor de nueve mil.

—¿Cuántos socios hay?

—Alrededor de 180 mil. Los que se pierden van a Salud Pública. En el Pereyra Rossell se hacían 30 partos por día. Hoy están haciendo 40, lo cuál es una gran carga para la salud pública. Creo que todos los ministros quieren hacer las cosas bien.

—También se ha hablado de la posibilidad de bajar el salario de los médicos.

—En ese aspecto, esta es una de las instituciones que no baja ningún salario; para nosotros los sueldos son cosa sagrada.

—¿En cuánto se abatió el personal a raíz de esta crisis del país?

—Estamos rebajando casi un millón de pesos por mes en siete meses. Las vacantes no se llenan y tratamos que la gente se pueda ir no como enemigo de la institución, sino como amiga. Nosotros nunca mandamos a nadie al seguro de paro. Hemos reducido las horas extra, pero ellos están seguros que llega el 28 o el 29 y todo el personal cobra. Llega el aguinaldo y lo cobran y el salario vacacional se cobra. Estamos atrasados con bastantes proveedores, pero ellos nunca hicieron problema.

—Usted ha sido electo tres veces diputado, ¿qué diferencia encuentra entre esta legislatura y las anteriores?

—Las de antes eran más efectivas. Fui diputado en el primer gobierno de Sanguinetti y en la administración de Lacalle.

—¿Va a las comisiones?

—No voy tanto como debería ir. Yo trato de ser un hombre ejecutivo y a veces, quiere que le diga la verdad, a veces me aburre no ser ejecutivo.

—¿Siente que pierde el tiempo?

—No, porque siempre algo se hace, pero la verdad es que tenemos que ser más ejecutivos. El Parlamento no es el de antes porque ha cambiado también el mundo. En poco tiempo se ha transformado.

—El diputado Gustavo Borsari dijo recientemente que de los 99 diputados, solamente 30 trabajan...

—Esa es una apreciación de Borsari, porque él es un gran trabajador. Muchas veces no es solo lo que se trabaja en el Parlamento. Yo por ejemplo, sé que no soy un gran parlamentario, pero mi voto siempre está y quizás para el país trabaje más fuera de la Cámara que dentro de ella. Tengo vocación de servicio, pero no de ir a la Cámara horas y horas cuando sabemos en qué va a terminar. A la hora de muchas instancias sabemos cual va a ser el resultado de la votación, pero hay gente a la que le gusta hablar y va a politizar.

—¿Quien cree que tiene que ser el candidato colorado?

—Si fuera por mí ya hubiese proclamado a Julio Sanguinetti, pero el todavía no se ha decidido. El club de nosotros lo está esperando, pero él es respetuoso y todavía no se ha decidido.

—Usted quiere que sea Sanguinetti.

—Creo que por el bien del país tendría que ser presidente. Es un hombre excepcional. Yo que tuve la suerte de viajar dos veces con él, basta ver como lo quieren en el mundo entero. A veces en este país pude haber algún idiota que hable mal de Sanguinetti, pero es un hombre que en todas partes es respetado.

—¿Lo ve para aceptar?

—No me atrevería de decirlo, sólo el sabe lo que va a hacer.

—¿Cree en Dios?

—No.

—¿Nunca creyó?

—Cuando era chico era monaguillo. Iba a la calle Mercedes casi Tristán Narvaja...

—¿Por qué dejó de creer?

—A lo mejor creo en otras cosas. No soy católico, pero a lo mejor tengo otras cosas en qué creer, en otras personas. Puedo creer en un reverendo, en un gran arquitecto, en muchas cosas.

—Se ha dicho que estaba vinculado a la secta Moon.

—Hay amigos y la secta Moon está mal dicho porque se trata del grupo de la Unificación. Ese hombre, que es el reverendo Moon, es un hombre excepcional desde todo punto de vista. Debe ser el hombre que más plata dejó en este país y nunca retiró un dólar. Creo que el gobierno cometió un error gravísimo en cerrar el Banco de Crédito. Creo que fue una injusticia. No sé si la orden vino de afuera. No sé si fue el Fondo Monetario, pero se hizo una injusticia con el grupo de la Unificación. A este gente, todo el mundo le ha sacado algo. El hotel Victoria Plaza salía 80 millones y terminó en 130; en el diario Ultima Noticias hubo mucha gente deshonesta. El Banco de Crédito había comenzado a funcionar. El 51% del banco era del gobierno y siempre yo decía que si había una plata segura era la del Banco de Crédito, por eso con mi señora lo que hicimos en tantos años está en el Banco de Crédito y no saqué un peso que no me correspondía.

—Hubo rumores de que usted y La Española habían retirado dinero...

—Yo le puedo dar mi palabra de honor que ni Magurno ni La Española sacaron un peso...

—¿Tiene esperanza de cobrar?

—Tengo confianza en el grupo Moon y tenga la seguridad que él va a cumplir hasta el último centésimo de la deuda que pueda tener.

"Yo nunca tuve guardaespaldas"

—¿Sería presidente de Nacional?

—Yo fui vicepresidente con un gran hombre como (Dante) Iocco. Para ser presidente hay que tener mucho tiempo y dinero también. El fútbol ha cambiado. Está en una crisis grande.

—¿Cómo ve la participación de Tenfield en el fútbol?

—Pienso que sin Tenfield no sé si hubiese seguido el fútbol.

—¿Qué opina de la situación de Sebastián Abreu?

—Creo que si no lo habilitan le harán un gran mal al fútbol uruguayo.

—El doctor Hernán Navascues dijo que había presiones del Foro Batllista.

—Yo hablé con él y le dije que no le aceptaba eso. Yo soy del Foro y él sacó una aclaración.

—¿Quien gana el clásico?

—Creo que por lógica Nacional...

—Pero mire que Peñarol viene goleando...

—Pero hay muchas maneras de hacer goles.

—¿Es amigo del contador José Pedro Damiani?

—No. Era.

—¿Qué pasó?

—Problemas personales.

—¿Aunque no le he visto ultimamente en la cancha, sigue de cerca a Welcome?

—No tanto como antes. Muchos decían que lo líos se debían a Magurno. Se fue Magurno y los líos fueron peores...

—¿Nunca tuvo una banda de matones?

—Nunca tuve un guardaespaldas. El único guardaespalda que tengo es mi señora que sale conmigo. Todo el mundo que me conoce sabe que es así.

—¿Le gusta ir al cine?

—No, no me gusta, me aburre.

—¿Qué hace en el tiempo libre?

—Salgo con mi señora a cenar.

—¿Cuál es el plato que más le gusta?

—Milanesas con papas fritas y huevo frito y todo lo que es de olla. Todo menos el asado.

"Nunca creí que Vázquez fuera político"

—¿Conversa a menudo con Tabaré Vázquez teniendo en cuenta que desarrolla su actividad médica en La Española?

—Vázquez ingresó hace 35 años y hoy es un gran director de servicio para La Española. No opino lo mismo como político, no coincido por lógica. Yo soy colorado y creo que este país lo hicieron colorados y blancos. El Frente no ha colaborado y creo que estando contra el gobierno y el país, piensan que van a ganar las elecciones.

—¿Pero, cuando se encuentran, no conversan nada?

—Conversamos mucho del trabajo, exclusivamente.

—¿Ha compartido algún asado con él?

—Tengo buena relación, me ha invitado a la casa con mi señora. Cuando empezó aquí, nunca pensaba que podía ser político.

—Me cuesta mucho creer que no hayan hablado nada de política...

—El es muy respetuoso y yo soy respetuoso de él. El sabe que soy colorado y yo que es frentista...

—¿Nunca le han recriminado que tenga esta relación con Vázquez?

—Nunca me dijeron nada y no lo aceptaría tampoco, porque cada cuál tiene su idea sobre el relacionarse con la gente.

—¿Existe la amistad en política?

—Sí. Tengo muchos amigos en el Partido Nacional.

—¿Cuál es el diputado con el que mejor se lleva del Frente Amplio?

—Me llevo bien con todos, pero hay uno especialmente. Con el diputado (Guillermo) Chiflet. Es un señor. Es un hombre muy bien. El defiende sus posturas y yo las mías. Defiende a todo lo que el cree, no siempre tiene razón , pero es un hombre muy honesto.

—¿Cómo nació esa amistad?

—Precisamente porque estoy en una situación de salud, muchas veces necesitan de mí y yo trato de solucionar los problemas y ahí ha nacido un respeto y amistad. Yo no me considero enemigo de nadie.

"Mi primer ascenso fue a los 15"

—¿Cuál fue el primer ascenso que tuvo?

—Entré cuando tenía 14 años y de mensajero pasé a auxiliar. Tenía 15 años y quedó un cargo vacante de auxiliar; como era chiquilín, flaquito decían que no podía cumplir con esa tarea ya que allí trabajaban personas mayores. Siempre me acuerdo de un señor Jesús Souto que era presidente. Yo había sido recomendado por Carlitos Rodríguez Blanco, un hombre al que le tengo que agradecer toda la vida. Yo me apersoné al presidente y le dije si no me dejaba probar por tres meses para ver si podía cumplir. Tanto le insistí que accedió. Cuando tenía 18 años me pasa lo mismo, se había muerto el jefe de proveeduría; en realidad le tocaba a un señor Eduardo Guarnaluse, un gran empleado que tuvo La Española quien pese a que le tocaba a él, me enseñó mucho y era como un padre para mí. Ahí se me ocurre a mí, tenía 18 años, por qué La Española no tenía su propia farmacia. Yo no sabía nada de farmacia, pero la primer mutualista que tuvo una farmacia fue La Española.

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