SILVIA PEREZ
Fabián O’Neill ya está en la estancia "Carmen", en las afueras de su Paso de los Toros natal. Allí, donde se refugia siempre que puede, o cuando lo necesita. Por eso, apenas tomó la decisión de no continuar en Nacional, viajó junto a su esposa Andrea y a su pequeño hijo de tres meses, para reencontrarse con sus raíces.
Cuando O’Neill regresó de Italia, y luego de la frustración de no haber podido jugar el Mundial de Corea—Japón se instaló en una de sus estancias, dispuesto a dedicarse por completo al campo. Sin embargo, Nacional, el equipo de sus amores, lo tentó y en enero volvió a Los Céspedes después de mucho tiempo. A pesar de no estar en su mejor forma física no tardó en convertirse en la manija del equipo tricolor, y demostró, tanto en el Torneo Apertura como en la Copa Libertadores, que aún sin estar en un 100% de sus posibilidades, era desequilibrante para el fútbol uruguayo.
Una nueva frustración, la de no poder jugar el clásico por una lesión muscular y varias cosas que dice que no le gustaron, le hicieron adelantar una decisión que venía madurando hace un tiempo atrás: la de irse de Nacional.
—¿Qué pasó?
—Nada, ya sabés como soy yo, que siempre voy de frente y me gusta que hagan lo mismo conmigo. Soy buena gente y quiero lo mejor para la buena gente que hay en Nacional, como el "Negro" Méndez por ejemplo, por eso me abro.
—Pero, volviendo a Nacional, ¿tuviste problemas con Carreño?
—No hablo de ese tema. Yo soy sincero y voy de frente. Muchas veces me equivoco. Si hice cag..., hice cag....pero lo acepto y voy de frente. No me gusta que hablen por atrás y que a mí me digan lo contrario, que me alaben. No tengo problemas con Carreño, pero cuando hablo, hablo de frente. Hay otros, en cambio, que hablan por atrás y cuando están frente a mí, no dicen nada.
—¿Te molestó que te pusiera faltando pocos minutos en el partido frente a Central?
—No me molestó porque soy profesional, pero le dije al "Profe", ¿para qué nos pone ahora, faltando 3 minutos? Y fue allí que me desgarré. Pero espero que no pase como siempre, que del árbol caído todos hacen leña. Cualquiera que quiera algo conmigo, que me lo diga de frente, como hablo yo, que es lo mejor.
—¿Es cierto que faltaste a algunas prácticas?.
—Sí, es cierto, falté. Soy así, y el equipo que me quiera, que me quiera así.
—¿Estás arrepentido de haber vuelto a Nacional?
—Arrepentido no, porque en Nacional tengo buenos amigos, como el "Negro" Méndez, Walter Ferreira y Daniel Calimaris.
—¿Te retirás del fútbol?
—No, me fui de Nacional, y me fui mal, pero eso no quiere decir que no juegue más. Capaz que voy a Danubio, que es el equipo que me gusta, o a Defensor. Cuando tenía 7 años, Zully, una tía mía, me regaló una camiseta de Danubio y todavía la tengo. ¿Querés que te diga el equipo de Danubio del 88? Zeoli, La Luz, Sánchez, Kanapkis y Cabrera. Suárez, Moas, el "Pompa" Borges y Ruben Pereira. Y adelante, el "Polillita" Da Silva y el "Rata" Dalto. Yo era un chiquilín, pero ¡cómo me gustaba ese equipo! Ahí me hice un poco hincha de Danubio, y ahora que está Gregorio más me gusta. Gregorio es una persona muy bien, que siempre se portó bien conmigo. ¡Ojalá me quisiera!
—Y al exterior, ¿te irías?
—Si me sale algo y hay buena plata, puede ser. Al exterior me iría por plata, a Danubio, en cambio, por amistad. Por Gregorio, que es un amigo.¡Ojalá me quiera!
Y fiel a su estilo, finalizó bromeando: "además, ahora que abren Maroñas y con lo que me gustan a mí los caballos, ¡en Danubio me queda bien cerca!".
Carreño
Consultado con respecto el alejamiento de Fabián O’Neill, el técnico Daniel Carreño prefirió no hablar del tema, al menos por ahora: "tengo la cabeza metida en el clásico, después del domingo hablo de cualquier tema".