Argel | AFP. Las probabilidades de encontrar sobrevivientes al terrible sismo de Argel y sus alrededores del miércoles por la noche son cada vez menores, a pesar de que hoy se haya rescatado milagrosamente a una mujer y a su bebé, mientras que la amenaza de una epidemia es cada vez mayor, por lo que el uso de maquinaria para remover los escombros sería casi inevitable.
La cantidad de víctimas no cesa de aumentar. Por lo menos 1.875 personas murieron y 8.081 resultaron heridas en este sismo de 6,3 grados de magnitud en la escala abierta de Richter (graduada hasta 9 para efectos de comparación), según las últimas cifras proporcionadas este sábado a las 15:00 locales (11:00 de Uruguay) por el ministerio de Interior.
El jefe de gobierno argelino, Ahmed Uyahia, expresó a través de la radio estatal su "temor" de no encontrar sobrevivientes.
"Las operaciones de rescate continúan, pero llegará el momento en que esas operaciones serán cada vez más desesperadas", indicó dejando entender que las probabilidades de encontrar sobrevivientes son cada vez menores.
"Tenemos que ser realistas, no es catastrofismo, pero prefiero ser honesto con nuestros compatriotas", advirtió, estimando que "desgraciadamente aún encontraremos gente debajo de los escombros".
El jefe de gobierno citó el ejemplo de un edificio de diez pisos en Reghaia (a 30 km al este de Argel), donde vivían unas 100 familias y que fue destruido por completo.
La radio estatal dio la señal de alarma hoy, al estimar que con el comienzo de los grandes calores que se registran actualmente en el norte del país, los riesgos de epidemias son importantes.
Todavía yacen cadáveres debajo de los escombros de cientos de edificios y de casas que cuando los pilares cedieron se fueron apilando unas sobre otras como viejos cartones.
Las grúas y las topadoras reemplazaron poco a poco este sábado a los perros de rescate que no encuentran más sobrevivientes en Bumerdes (50 km al este de Argel), constató la AFP.
La fragilidad aparente de las construcciones, que debían responder a las normas anti-sísmicas obligatorias desde el sismo de Chlef en 1980 (a 200 km al oeste de Argel), en donde murieron 3.000 personas, suscitó la cólera de los siniestrados, que acusaron abiertamente a las autoridades y a los promotores inmobiliarios de concusión.
Los promotores ahorraron en los materiales "para ganar más dinero, lo que pagamos con nuestras vidas", afirmó a la AFP un sobreviviente de Bumerdes (50 km al este de Argel), que gritó su cólera.
Esta cólera recayó sobre el jefe de Estado Abdelaziz Buteflika, que fue abucheado hoy por la tarde en esta ciudad.
Tras la sorpresa por el sismo, los argelinos se movilizaron, como ya lo habían hecho espontáneamente para Bab El Ued, un barrio popular de Argel, devastado por las inundaciones en noviembre de 2001, y en donde murieron alrededor de 800 personas.
Centenares de voluntarios, que vinieron de todas las regiones del país, ayudan a los socorristas removiendo los escombros, en ocasiones a mano limpia, y lamentando la falta de material, mientras que el ejército y particulares desplazaron maquinaria pesada al lugar del siniestro.
Colectas de agua y alimentos se organizaron en numerosas ciudades del país.